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CULTURA // CORONAVIRUS

Hoy no fuimos esenciales para Felfort

Primer caso confirmado de coronavirus en Producción

Carina A. Brzozowski

Agrupación Bordó Leo Norniella en Alimentación

Lunes 22 de junio | 22:28

Nadie venía a darnos ninguna explicación, si alguien aparecía de buena fe a dar alguna información, al rato otra persona venía a decir algo distinto. Sólo sabíamos que parábamos, paró la producción. Después nos enteramos que no era en todos los sectores. Entre todos los compañeros y las compañeras comenzamos a deducir que paraban sólo los sectores donde nuestro compañero había trabajado en los últimos días antes de enfermarse, antes de que lo internaran con síntomas de Covid 19.

Eran las 10 y pico de la mañana cuando se paró todo por orden de los supervisores, confusión, tristeza, impotencia. Vamos a laburar todos los días, algunes compañeres, incluido nuestro compañero contagiado, venían haciendo horas extras. Es injusto, aunque sabemos que esta porquería está asolando a todo el mundo y lamentablemente, la clase trabajadora es siempre la que lo pasa peor. Ni hablar de les que viven en condiciones vulnerables, en barrios donde el hacinamiento empeora la situación.

De a poco nos notificaban que nos íbamos, fulana, a enfermería, mengana, a enfermería, y así, comenzamos a desfilar hacia la planta baja. Ahí formamos una fila que cada vez se hacía más larga, respetando el distanciamiento, intercambiando entre nosotros qué iba a pasar. El aire se cortaba con una pluma, los ánimos muy caldeados, reclamamos. No fuimos al baño, no queríamos movernos por si nos llamaban del Servicio Médico. Mirá si la cola avanza y no estamos, pensábamos. Así tampoco almorzamos. Todos parados contra la pared helada, apoyados en parantes de hierro, compañeres en cuclillas, yo, parada con las rodillas inclinadas hacia adelante para aguantar el dolor lumbar.

Dos horas de pie, el médico se tomaba su tiempo para interrogarnos, preguntaban quiénes tuvieron contacto con él, ayudados por el gerente de producción que con los partes diarios corroboraba nuestro testimonio. “Yo comí con él, yo trabajé con él, yo hablé con él, yo me cambio con él, yo desayuno con él” y así íbamos pasando. La empresa, a algunos de los compañeros los quería obligar a que siguieran trabajando cuando era sabido que habían estado en contacto con el compañero contagiado.

Mucha gente trabajó con él, por la simple razón de que desde que comenzó la cuarentena somos mucho menos trabajadores en planta, ya que muchos están de licencia, algunas compañeras por ser mamás de niños en edad escolar, otros, por ser pacientes de riesgo por tener enfermedades preexistentes y otros por estar en edad de riesgo. Por eso vamos a todos los sectores, porque Felfort quiere seguir produciendo al mismo ritmo que cuando la planta está completa.

Una de las chicas se puso a llorar, en una crisis de nervios, es mamá de un bebé pequeño y ella está solita con su bebé. Es lógico, el miedo hace lo suyo en nuestras cabezas.
Nos trataron como si hubiésemos hecho algo malo, cuando ellos sabían que esto podía pasar en cualquier momento. Ya había dado resultado positivo una compañera de administración hace unas dos o tres semanas atrás y tampoco aislaron a la totalidad del sector, los que quedaron trabajando compartían el comedor con nosotros, en otro horario, pero te los cruzabas en los pasillos, ascensores, escaleras.
La empresa es la culpable de esta psicosis que se genera entre nosotros, nos obliga a discriminarnos y juzgarnos, cuando ellos saben perfectamente que los protocolos están hechos para favorecer a las patronales, para que no paren de producir.

Esta mañana no nos trataron como esenciales, nos tuvieron de pie dos horas, con angustia, sometidos a un interrogatorio, a los gritos que en algunos casos nos alteraban más de lo que ya estábamos.

No les importan las vidas de los trabajadores. Para producir sí, para llenar los depósitos sí, pero hoy, que necesitábamos un poco de contención, una mera explicación y que la empresa dispusiera ponernos a todos en cuarentena, test para todo el personal y desinfección de toda la planta, brilló por su ausencia y encima nos maltrató. Nos mandó a casa a algunos por 72 hs, cuando el aislamiento preventivo debería ser por 14 días. Y el gobierno que dice defender nuestras vidas, permite que los empresarios hagan lo que quieran.

Hoy no fuimos esenciales para Felfort. Al momento de irme, los delegados seguían ocupándose de sacar a todos los compañeros afuera, cosa que no fue posible.
Mañana Felfort sigue trabajando, como si nada pasara, sobre exigiendo a los compañeros que quedan. O sea, siguen jugando con la salud de los trabajadores.

No va a ser un día común y corriente, irán con miedo, pero irán, porque no quieren perder el presentismo, horas de trabajo. Es entendible, ya que muchos y muchas sostienen a sus familias con ese único sueldo.

Cada día tenemos que dejar el miedo dentro del barbijo, ocultarlo cada vez que nos frotamos las manos con alcohol en gel.

El STIA se comprometió a hacer la denuncia en Salud pública y en el Ministerio de trabajo. Veremos si cumplen.

En el vestuario nos despedimos deseándonos suerte, que estemos todas bien, “nos vemos chicas”.

Me temblaban las mejillas.







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