CULTURA

Hoy función: Llallin Cushe “La anciana araña”, una obra de teatro mapuche

A horas de presentar la obra Llallin Cushe, conversamos con Soraya Maicoño, actriz y directora de este espectáculo teatral mapuche que presentará hoy dos funciones en TeNeAs (Teatristas Neuquinos Asociados).

Jueves 28 de septiembre | 11:56

Soraya Maicoño es mapuche y es integrante del Pu Lof Resistencia Cushamen, un conjunto de comunidades que recuperó tierras al empresario y terrateniente Benetton. Se presentarán dos funciones una a las 18.30 y otra a las 21 horas en la sala TeNeAs, ubicada en la calle Leguizamon al 1701 de la capital neuquina. La primera función es a beneficio del Pu Lof.

LID: Contanos de qué se trata la obra que venís a presentar

Estoy aquí gracias a un equipo de gente muy solidaria de hermanos mapuches y no mapuches que han organizado una serie de encuentros sobre todo por escuelas para poder compartir mi espectáculo de teatro que se llama Llallin Cushe. Ayer estuvimos en el ISFD 6 donde un grupo de estudiantes organizaron una varieté el viernes pasado en la que parte de lo recaudado fue destinado al Pu Lof Resistencia Cushamen.

LID: ¿Qué significa Llallin Cushe?

Significa anciana araña. Es un unipersonal, está basado en como aprendió a hilar la mujer mapuche y más que nada habla de cómo somos capaces las mujeres, los hombres y todos en el territorio de observar la naturaleza y aprender a partir de la observación. Es un relato de tradición oral un “epew” (leyenda en Mapuzungun, idioma mapuche) significa reflejarse o casi me veo, así se llaman nuestros cuentos o leyendas. Lo armamos junto a una lammiel de la comunidad de Huateca en la zona de la comarca andina.

Hicimos esta versión y contamos la historia de una joven que se cría con sus abuelos y que al morir la abuela quedó a cargo del trabajo de su abuela que eran varias tareas entre ellas, hilar. Pero justamente no había aprendido a hilar y es donde comienza la historia y como se las ingenia para hilar toda la lana que le deja su abuela. Base también la historia en entrevistas que le hice a mujeres hilanderas que me fueron relatando como aprendieron ellas a hilar y un poco es eso, la historia de Alina que va contando como aprendieron sus primas y tías a hilar y cómo a partir de lo que ella reconstruye finalmente logra aprender este trabajo.

LID: ¿Cómo es el momento del hilado?

El momento del hilado en la casa, es en el invierno sobre todo, es un momento de intimidad, es un momento que luego de terminar las tareas se sientan al lado del fuego a hilar. Es el momento de contar historias. Si bien a las niñas de chiquitas les dan el "huso en el campo, por ahí no a todas y cuando no aprendiste de chica, aprender es todo un momento. Lo que busco en la obra es poder relatar la realidad en la que vivimos, donde podemos tener la computadora y al mismo tiempo salir a buscar las chivas ordeñar, esquilar, sembrar cosechar, mantener la tradición. Lo digo porque en estos últimos tiempos se instaló lo de como un indio anda con celular, si bien vivimos en mundos opuestos también se puede ser mapuche sosteniendo toda nuestra cosmovisión y espiritualidad y usar computadoras, celular, mirar televisión. Lo importante es saber quién es uno, asumirse, y sentirse orgulloso de eso.

LID ¿Para quienes está dirigida la obra, es para niños?

La obra es para toda la familia no es exclusivamente para niños, si hay niños está bueno que haya adultos. También hay poesía de una poeta que vive en Bolsón que se llama Silvia de Ayala, no es mapuche pero tiene mucho contacto con el campo, con la paisanada, y justo escribió un libro de poemas que tiene que ver con el fuego, la oveja, el viento, el campo, esa poesía está incluida en la obra, fui adquiriendo mucho material de muchos lugares y una vez que tuve todo el material, armé como un rompecabezas

LID: ¿Cómo fue el proceso de la composición de la obra?

Me llevo casi dos años armarla, la estrené en el 2013 pero por diferentes cuestiones de este contexto no la estoy haciendo tan seguido, si bien en otra época vivía exclusivamente del teatro, este último tiempo no fue así. La última vez que la traje a Neuquén. Ahora pude venir gracias a un grupo de maestros interculturales

LID: ¿Cómo es ser Soraya, la militante mapuche por la recuperación del territorio y la actriz que viene con su obra?

Me costó mucho tomar la decisión para venir, porque yo soy actriz y no es verdad como se dice que al Pu Lof lo mantiene una organización británica ni israelí, y la verdad es que este es mi trabajo, mi profesión y necesito trabajar.
Paralelamente acá están pasando muchas cosas que son complicadas en sectores de hermanos mapuches que también le están haciendo frente a emprendimientos petroleros, mineros, y es lo que pasa con nuestro pueblo. Esa es la raíz de la estigmatización, por eso hablan de nuestro pueblo como terroristas, violentos. No hay que perder de vista que recientemente tuvieron una reunión entre los gobiernos de Neuquén, Río Negro con Patricia Bullrich, en la cual ambos gobiernos legitiman, acompañan, y pidieron más seguridad para contener la escalada de la violencia mapuche. En realidad me parece importante que nos juntemos entre los hermanos mapuches y no mapuches para poner un freno a todos estos emprendimientos que atraviesan nuestros territorios y que no nos permiten proyectar nuestra cultura, nuestra espiritualidad y que producen graves daños a la naturaleza y que puede haber muchas diferencias entre nosotros como hermanos pero hacia afuera, al winca, (hombre blanco, terrateniente) no le importa nuestras diferencias porque nos van a encarcelar igual.

Las diferencias son importantes, es necesario cuestionarnos pero hacia afuera tenemos que salir como un solo pueblo.

LID: En ese sentido la obra es una proyección de la cultura mapuche, ¿qué nos deja Llallin Cushe?

Nos deja la idea de que todos tenemos nuestra propia fuerza interna, todos nacemos con un don con un "Newen" (fuerza en Mapuzungun, idioma mapuche) y que lo único que tenemos que hacer es despertar esa fuerza, que hay que confiar que nuestros ancestros porque algo nos dejaron internamente en nuestra memoria en nuestros genes y tenemos que permitir que se despierte más allá de las tristezas que acarreemos como mapuches porque todos venimos de historias muy tristes, de despojos, de humillación, de mal trato de alcoholismo, entonces cuesta un montón asumir nuestra identidad pero si podemos superar y trascender esa historia triste de la que venimos y logramos despertar ese conocimiento antiguo que traemos no hay miedo que nos pueda vencer. Despertar esa fuerza antigua para que no gane el miedo. Llalin culle es un espectáculo de teatro mapuche que invita a la reflexión y a identificarse con las mujeres mapuches.








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