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Honduras: OEA propone un nuevo llamado a elecciones ante la crisis

La Organización de Estados Americanos (OEA) lanzó este miércoles un comunicado donde deja ver la presión por resolver la crisis política en Honduras. Este organismo no descarta “la posibilidad de recomendar un nuevo llamado a elecciones con garantías de que corrijan las debilidades identificadas”.

Jueves 7 de diciembre | 16:43

En el marco del Estado de sitio que impuso el gobierno hondureño, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) señaló la necesidad de continuar con la verificación de votos para las corporaciones municipales y de diputados.

Sin embargo, luego del comunicado emitido por la OEA el presidente del TSE, David Matamoros Batson, explicó que de encontrar los actos irregulares que denuncian tanto la OEA como los partidos políticos sería una opción llamar a la población a una segunda vuelta electoral.

“Habría que evaluar que función tendrá la OEA. De resultar reales las denuncias, se harán nuevas elecciones, de los contrario no”, explicó Matamoros en la última conferencia de presa.

Lo que es claro es que este llamado supone un endurecimiento de la postura de la OEA, que había pedido que Hernández y el líder de la oposición, Salvador Nasralla, llegar a un acuerdo para la revisión de actas. El antecedente a esta “recomendación internacional” es la firma de un nuevo acuerdo con los dos candidatos que disputan la presidencia del país.

“Firmé un segundo documento a petición de la OEA para comprometernos, los partidos, a mantener la paz y a la vez respetar los procedimientos que tiene la ley electoral”, dijo Hernández en conferencia de prensa.

La oposición, que representa Nasralla, mostró en un principio su negativa a firmar el acuerdo. Pero durante las últimas entrevistas y declaraciones ha mostrado su intención de negociar la posibilidad de dicha propuesta.

Entre las recomendaciones que hace el informe de los observadores de la OEA se encuentra la verificación de más de 6 mil polémicas papeletas, la revisión de la participación en los departamentos de Lempira, Intibucá y la Paz, y la publicación de los listados de las mesas electorales de otras cinco regiones.

Intereses e injerencia imperialista

La OEA aparece en el contexto hondureño como el mediador entre los candidatos para cerrar la crisis apelando a la salida institucional, por la vía de nuevas elecciones. Los objetivos de esta política han dejado clara la posición e injerencia de diferentes organismos internacionales y financieros; bajo un falso discurso de abogar por el respeto a la “voluntad popular” ven por sus propios intereses.

El jefe de la Misión de Observadores de la OEA, el ex presidente boliviano Jorge Quiroga, un estatista de corte neoliberal ligado al dictador Hugo Banzar Suárez y hombre cercano al imperialismo estadounidense, es quien ha sido encomendado para vigilar los intereses de la clase empresarial extranjera, así como brindar garantía de la continuidad de los últimos acuerdos no sólo para Honduras, sino para el conjunto del Triángulo Norte.

Basta ver la serie de acuerdos que se dieron entre los gobiernos centroamericanos y el gobierno estadounidense en materia de seguridad, migración e inversión comercial; Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad y Economía para México y Centroamérica y el avance del Plan Fortaleza que profundizan la recolonización y control militar –con la participación del Comando Sur– en el conjunto de América Latina.

Honduras ha jugado un rol estratégico en el desarrollo de los planes estadounidenses, por medio de la base Palmerona y que comprende las mejores pistas para operaciones de control militar del Comando Sur en toda la región.

Mientras este tipo de organismos internacionales ofrecen “limpiar” las elecciones con un nuevo llamado a la población para realizar los comicios y han ordenando al gobierno de Hernández levantar el toque de queda -por lo menos en 9 departamentos en el país-, la población continúa manifestándose en las calles de manera consecutiva por más de una semana.

Las protestas tienen la tarea de cuestionar y oponerse a estas nuevas imposiciones que pretenden poner fin a la crisis abierta apostando a la institucionalidad tan cuestionada en la figura del TSE y del régimen político hondureño, y que han recurrido a celebrar las elecciones del 26 de noviembre con la presentación ilegal de Hernández para su reelección.

El movimiento de masas expresado hasta el momento puede mostrar la capacidad y alcance social del descontento expresado durante estos últimos días, si avanza organizadamente e impone –como explicamos aquí– al régimen corrupto una Asamblea Constituyente Libre y Soberana por medio de la huelga general y logra aglutinar las demandas del pueblo trabajador del campo y la ciudad.








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