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ELECCIONES EUROPA

Holanda: la extrema derecha pierde, pero gana su agenda xenófoba

Los liberales logran un triunfo, mientras el partido del islamófobo de Wilders queda en segunda posición con 20 diputados. La socialdemocracia se hunde.

Josefina L. Martínez

Historiadora | Madrid

Jueves 16 de marzo | 12:01

A pesar de los pronósticos alarmistas de los días previos, los liberales del VVD fueron la formación más votada, logrando 33 diputados (21%). Mark Rutte será el primero en intentar formar Gobierno, en un régimen que requiere de complejos pactos parlamentarios para gobernar.

El Partido de la Libertad (PVV) del xenófobo Wilders sube hasta la segunda posición con 20 diputados (13 % del voto), transformándose en el partido más importante de la oposición. El dato más llamativo de la elección es el hundimiento completo de la socialdemocracia holandesa, el PvdA (Partido del Trabajo), que formaba parte de la coalición de gobierno con los liberales. Los socialdemócratas han caído a mínimos históricos, manteniendo solo 9 diputados de los 38 que tenía.

Las elecciones de Holanda han sido una prueba clave para la extrema derecha en Europa, como arranque de una serie de elecciones que tendrán lugar en 2017: en abril y mayo en Francia, septiembre en Alemania, febrero del 2018 en Italia.

Desde hace semanas, todo el establishment de la Unión Europea, con Merkel y Hollande a la cabeza, venían advirtiendo los “peligros” de un triunfo de la extrema derecha en Holanda, temiendo que pudiera dar nuevos impulsos a las fuerzas euroescépticas en el continente.

Una campaña que estuvo atravesada en los últimos días por la escalada del conflicto diplomático con Turquía.

Wilders y la islamofobia en el centro de la campaña

Geert Wilders polarizó la campaña electoral en un discurso islamófobo, xenófobo y euroescéptico. Esperaba más votos y sus expectativas no se cumplieron, pero aun así logró quedar ubicado como segunda fuerza con 20 diputados, 4 más que en las elecciones anteriores.

Ahora presenta el resultado como un “triunfo” para la extrema derecha en Europa, intentando sumarse a la ola abierta con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

La crisis de representación de los partidos tradicionales y la estigmatización de la inmigración por la ultra derecha, son cuestiones claves que se encuentran detrás del ascenso político del partido de Wilders. Según un artículo de A. Martínez en El Confidencial: “La ‘amenaza’ para ‘los valores nacionales’ que supone la inmigración procedente de países musulmanes es la principal preocupación para el 86% de los electores, según una reciente encuesta de Ipsos. Y la mayoría argumenta que "ya no cree en los partidos tradicionales" para hacer frente a esta supuesta amenaza.”

Pero el discurso xenófobo e islamófobo no es patrimonio de Wilders. El partido liberal ha desplegado su propia agenda contra los inmigrantes, para evitar perder más base electoral. Hace unos días, Rutte invitó a “irse de Holanda” a los inmigrantes que no aceptaran sus “valores”, y acusó a los musulmanes de “comportamientos antisociales”.

Merkel, Hollande y Renzi saludaron el triunfo de Rutte como un “triunfo de la democracia” contra los “extremismos”, pero son ellos los que han garantizado el pacto criminal con Turquía para expulsar a los refugiados fuera de las fronteras europeas. Son ellos los que han establecido mayores restricciones a las leyes migratorias, acelerando las deportaciones y confinando a los refugiados a miserables centros de detención en Grecia y otros países.

El hundimiento de la socialdemocracia

La caída en picada del Partido del Trabajo en Holanda sigue la tendencia de la socialdemocracia europea en países como Grecia, pagando su rol como aplicadores de las políticas de recortes y ajuste de la Troika.

Un artículo de David Morales Urbaneja publicado en CTXT recordaba que este partido ha sido “uno de los pilares fundamentales del sistema político holandés y máximo estandarte de la socialdemocracia europea. Nacido tras la Segunda Guerra Mundial, ha formado parte del gobierno 38 de los últimos 71 años. Bajo su mandato, entre 1948 y 1958, se pusieron las bases del Estado del Bienestar, ese que hoy se pone en cuestión.”

La coalición de gobierno de los socialdemócratas con los liberales desde 2012 en Holanda viene de imponer ajustes de hasta 16.000 millones de euros para rebajar el déficit, tal como lo exigía Bruselas. Entre otros ataques, se aumentó la edad jubilatoria, se eliminaron becas para los estudiantes, se impusieron leyes de flexibilización laboral y se recortaron presupuestos en servicios sociales.

El rechazo a la socialdemocracia abrió camino al crecimiento de la extrema derecha, pero también al ascenso destacado de los Verdes de Izquierda (Groenlinks), que pasaron de 4 a 14 escaños, con un discurso de “multiculturalidad” y contra el racismo. Su candidato, un joven de ascendencia marroquí-indonesia con discurso reformista de izquierda a favor de los refugiados ha despertado simpatías importantes hacia la izquierda del Partido del Trabajo.

Tras las elecciones, Rutte buscará formar gobierno probablemente los partidos cristianos y los liberales progresistas, excluyendo a los socialdemócratas, en un gobierno claramente inclinado más hacia la derecha y con un discurso xenófobo.

La alternativa frente al crecimiento de la extrema derecha jamás podrá venir por parte de los actuales dirigentes de la Unión Europea, defensores de políticas xenófobas y racistas, que vienen descargando los costos de la crisis sobre los trabajadores europeos y los pueblos oprimidos por el imperialismo. No representan ninguna salida progresiva ni los conservadores como Merkel o Rajoy, ni los social liberales como el Partido del Trabajo en Holanda o el PSOE español (a los que busca Podemos como “aliados” para formar gobierno).

La lucha contra la Europa del Capital y sus políticas racistas, de recortes y ajustes solo es posible desplegando la fuerza de millones de trabajadores, nativos y extranjeros, contra los gobiernos nacionales y las instituciones reaccionarias de la UE, en la perspectiva de imponer gobiernos de trabajadores y los Estados Unidos Socialistas de Europa.






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