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MOVIMIENTO OBRERO

“Historia del movimiento obrero uruguayo” Parte IV

De 1958 a 1966: Crisis económica, debilidad del régimen burgués y posibilidad de superación del capitalismo

Karina Rojas

Montevideo

Lunes 22 de mayo | Edición del día

Una vez reconstruidas las potencias imperialistas se inicia un proceso de desindustrialización de los países periféricos, auspiciada por Estados Unidos que se erige en principal potencia imperialista. En este contexto comienzan años de crisis en Uruguay que derivan en la caída del Partido Colorado luego de un siglo en el poder.
Asume el Partido Nacional que inicia un proceso de reformas que incluye una fuerte devaluación y la firma del primer acuerdo con el FMI.


FOTO: 1960: Marcha de los cañeros de Bella Unión

Revolución cubana, guerrilla y radicalización política

Otras circunstancias internacionales que influyen en el período son una serie de golpes de estado en el Cono Sur y la Revolución Cubana. Estos dos elementos son discutidos por los trabajadores en dos sentidos, cómo preparase ante un posible golpe en Uruguay y los posibles nuevos medios de lucha tras el triunfo de la guerrilla en Cuba. Esto, sumado a la política reformista y corporativa que venían llevando adelante tanto el Partido Comunista como el Partido Socialista uruguayo, fue lo que propició la discusión sobre la necesidad de unificación del movimiento obrero, incluyendo en los estatutos obreros la huelga general ante un posible golpe, así como el surgimiento de grupos con métodos guerrilleros como el MLN.


FOTO: 1960: Obreros textiles. Fuente: indexfoto (www.montevideo.gub.uy)

Las organizaciones de tipo guerrillero, urbana o rural, comenzaron a surgir en toda Latinoamérica y reclutaron sus militantes en sectores de la clase obrera organizada pero centralmente de los sectores de la clase media que habían iniciado un período de efervescencia y radicalización política.

El “foquismo” (accionar tipo foco) sustenta su estrategia en la lucha armada de un pequeño grupo que con su intervención empujaría a los sectores oprimidos a la lucha anti-imperialista. Esta estrategia tiene la característica de prescindir de la organización de los trabajadores en su conjunto y, por tanto, no jerarquizar el trabajo militante en las organizaciones sindicales.

Mientras surgen y se desarrollan estas corrientes movidas por la situación internacional, en el Partido Comunista del Uruguay se desarrolla, como en el resto del mundo, una revisión histórica tras la muerte de Stalin en 1953 donde se reconocen muy parcialmente algunos de los “errores” de la política stalinista (1). Esta revisión repercute en un cambio de línea política en múltiples planos de su actividad.

Se avanza en la unidad sindical

Uno de estos cambios podrían ser su postura respecto a una central única de trabajadores. Entre 1959 y 1961 se conformó la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU) disolviéndose en 1959 la UGT. Paralelamente irrumpe “el Uruguay rural” con las marchas de los cañeros organizadas por UTAA (Unión de los Trabajadores Azucareros de Artigas) en 1962 mientras que se endurecen las medidas represivas del gobierno con constantes apelaciones a las Medidas Prontas de Seguridad para enfrentar conflictos con los trabajadores.

Durante todo este período se llevaron adelante experiencias diversas de coordinación sincial, como por ejemplo la Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos y la Confederación de Organismos de Funcionarios del Estado (COFE).

Por su parte, importantes luchas se registraron entre 1960 y 1964, por derechos sindicales, contra la congelación de salarios, marchas por la tierra y por leyes laborales. Estas luchas contribuyeron al acercamiento entre distintas tendencias sindicales, lo que produjo en junio de 1964 la convocatoria a las primeras Convenciones de Trabajadores, de las que surgió la Convención Nacional de Trabajadores (CNT).


FOTO: 1965: Movilización en solidaridad con el pueblo armenio y en contra del genocidio.

El Congreso del Pueblo

En 1965 se realiza una experiencia muy interesante de participación desde las bases, a través del “Congreso del Pueblo” que fuera convocado por la CNT. Dicha convocatoria fue extensiva a estudiantes, cooperativas, llegando incluso a las iglesias, aunque estaba excluida la participación en nombre de partidos políticos.

Los delegados representaban a cientos de miles. Las resoluciones incluyeron la exigencia de la reforma agraria, la nacionalización del comercio y la banca, entre otras importantes medidas y la elaboración de un plan de lucha.

Esta fue una política muy progresiva que partió desde la CNT para intentar ligarse a otros sectores oprimidos por fuera del ámbito sindical y adoptar un programa de izquierda con un compromiso de plan de lucha. Esto parecía muy alentador para los intereses de los trabajadores, pero también expresaba la falta de independencia de clase (con la iglesia por ejemplo). Y al verse trunco el plan de lucha, al año siguiente el proceso termina teniendo algunos elementos de la lógica de Frente Popular, que veremos en profundidad en el siguiente apartado.

En la siguiente entrega veremos entonces los gérmenes de la política de conciliación de clases y, como se llama desde el marxismo revolucionario, los inicios del Frente Popular, es decir la consolidación de espacios populares donde conviven los intereses de los trabajadores con los de los patrones y, en última instancia, estos últimos son los que se imponen.

No te pierdas la Parte V de esta apasionante historia.

Citas

(1) Este proceso, que se llevó a cabo de la mano de Nikita Kruschev partir de la muerte de Stalin, implicó una relativa autocrítica a la política stalinista, en especial las famosas purgas llevadas a cabo en tiempos de Stalin, a la vez que se desmarca del culto a la personalidad.

Una investigación realizada por esos años demostraba que entre 1938 y 1939, durante lo que se llamó la Gran Purga, más de un millón y medio de miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética habían sido acusados de realizar “actividades antisoviéticas”. Este número escalofriante se consideró años más tarde, insuficiente para contabilizar la cantidad de muertes, torturas, detenciones, persecuciones, exilios forzados que implementó el stalinismo para aniquilar cualquier oposición y perpetuarse en el poder.

Recordemos el ensañamiento que tuvo Stalin con Trotsky, considerado su principal enemigo y el único de los “viejos bolcheviques” que aún quedaban con vida y quien tuvo la misión histórica de denunciar la política stalinista que llevaba al hundimiento de las bases socialistas de la revolución de octubre, a la vez que se propuso la meta de construir una nueva internacional, la IV Internacional fundada en 1938, frente a la debacle y de la serie de traiciones de la III Internacional stalinizada. Trotsky fue asesinado por un sicario stalinista en México en 1940.

El proceso de desestalinización no llegó, sin embargo, a cuestionar profundamente los aspectos fundamentales de la política económica e internacional del stalinismo.

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