Cultura

Historia de un jingle: una bananita no tan dulce

En los años 80 en Argentina se hizo muy famosa una publicidad televisiva de la “Bananita Dolca”. Aquí se cuenta la historia detrás del jingle.

Marcos Santillo

Obrero metalúrgico

Martes 4 de octubre de 2016 | Edición del día

Muchos recordarán la pegadiza canción de la publicidad de Bananita Dolca, en la que en una animación en la playa con animales sonrientes tocando y cantando, una bananita negra baila alegremente al son de: “Bana bana bana ba, bananita dolca, su encanto es el sabor”. Al ritmo de este Calipso se desarrolla la corta publicidad de la “golosina de color”, un ritmo y una melodía difíciles de borrar, ya que se pasaba muchas veces por televisión (inclusive para quienes la vimos por otras vías al ser de la generación nacida en los 90).

Publicidad de Bananita Dolca

Ahora bien, lo interesante es saber de dónde proviene ese ritmo tan alegre, pegadizo y divertido. Eso, lamentablemente, no es una historia tan feliz, aunque sí importante de recuperar.

Seguramente los genios de la publicidad a quienes les encargaron el trabajo fueron a la primera fuente musical que encontraron y ahí nomás se quedaron. Ellos dirían que el tema es un calipso llamado “Day-oh” (menos conocido como “Banana boat song”), grabado por el talentoso músico Harry Belafonte (nacido en Nueva York) en 1956. Sin embargo, el origen de la canción tiene raíces más antiguas, que seguramente Belafonte recogió de su infancia en Jamaica.

La canción del bote de bananas es un mento tradicional jamaiquino, o sea una canción popular, difundida de boca en boca desde principios del siglo XX por los trabajadores (en su totalidad afro descendientes) cargueros de los barcos de banana en la isla. Este canto nace como señal de protesta y al mismo tiempo como una forma de pasar las interminables horas de carga y descarga de bananas para la multinacional United Fruit Company.

No es la intención de esta nota ahondar en los negociados, operaciones y la superexplotación que llevó adelante en las plantaciones de Centroamérica esta multinacional. Pero sí resulta tristemente irónico que, a pesar de que la canción es jamaiquina, el imperialismo yanqui es responsable de su surgimiento.

Desde ya que es con modificaciones que llega a grabarse y conocerse esta canción, de la mano de Belanfonte (y luego cinematográficamente por Tim Burton en “Beetlejuice”), pero el contenido de esa clase aun deja escucharse entre sus versos:

Work all night on a drink of rum,
daylight come and me wan’ go home.
Stack banana till de mornin’ come,
daylight come and me wan’ go home.

En castellano:

Trabajo toda la noche con una copa de ron,
llega la luz del día y me quiero ir a casa.
Amontonando bananas hasta que llegue la mañana,
llega la luz del día y me quiero ir a casa.

Por esta historia existente detrás del jingle, que como trabajadores es importantísimo recuperar, es que parece increíble el cinismo de la multinacional Nestlé (productora de la golosina) y su publicidad que muestra a la golosina de color bailando en una playa alegremente. ¿Qué hubiesen dicho nuestros hermanos bananeros de Jamaica al ver tal publicidad? Quizás hubiesen respondido: Así es el capitalismo, pero si recuperamos nuestra historia, el futuro es nuestro.

Escena de Beetlejuice: Banana Boat Song - Harry Belafonte







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