Cultura

FOTOGRAFÍA // ENTREVISTA

Helen Zout: “Personas como Jorge Julio López son los verdaderos héroes de la vida”

En el décimo aniversario de la segunda desaparición de López, La Izquierda Diario entrevistó a Helen Zout: artista, reportera, eminencia de la fotografía, quien dedicó en su trabajo vocación social, militancia y compromiso con los derechos humanos, la memoria, la verdad y la justicia.

Lucía Otegui

Estudiante | Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP)

Domingo 18 de septiembre de 2016 | Edición del día

Mirá el Dossier Especial sobre los diez años sin Jorge Julio López

¿Cuáles fueron los criterios al momento de sacar las fotos?

- La fotos están enmarcadas en un trabajo llamado “Huellas de desapariciones” que me llevó seis años hacerlo y consta de una investigación en la cual se cubrieron distintos aspectos donde hubo huellas de los desaparecidos. Eso, a su vez, forma un cuerpo de imágenes que intentan recomponer la ausencia y transformarla en presencia. Aunque parezca paradójico, creo que de alguna manera se logró. Fue un recorrido en el que empecé trabajando en los Testimonios por la Verdad, que después fueron los Juicios de la Verdad, las semillas de los juicios a los genocidas. También trabajé sobre el Río de La Plata como tumba en los vuelos de la muerte; hice un trabajo con el equipo de antropología forense en el cementerio, en exhumaciones; además estuve en centros clandestinos de detención, muchos de los cuales siguen siendo comisarías.

En ese camino conocí a Jorge Julio López como sobreviviente de la última dictadura militar y fue uno de los retratados, entre familiares y otros sobrevivientes. Las convicciones que me movieron para llevar adelante este trabajo fueron que lo tenía que hacer y segundo que era algo que tenía que trascenderme, que quedara como un testimonio más allá de mi vida finita. Y de alguna manera, es un deseo de todos los que atravesaron una situación traumática, de dejar algo de testimonio y que eso no se olvide.

Me sucedió que iba a las escuelas con las fotos para dar talleres y los estudiantes me preguntaban “¿habrá sido para tanto?”. Esto cambió con los juicios, la opinión pública tuvo una mayor certeza de lo que había pasado. Así como se trató de hacer desaparecer a personas y a toda una generación, también se quiso hacer desaparecer la memoria de esas personas. Fue así desde los sectores de poder, no desde los sectores concientes que no quieren que esto se repita y que reconocen que la búsqueda de justicia, la memoria y la verdad también es una manera de reivindicar a una generación que luchaba por una sociedad más igualitaria, mejor.

¿Qué opinás de los medios, de cómo tomaron o reflejaron la noticia?

- Lo más adecuado sería hablar de los lugares del poder político, que son quienes deberían haber garantizado la seguridad de López; nadie asumió la responsabilidad y empezaron a minimizar esa desaparición diciendo incluso que se había ido por su cuenta. Los medios que responden a la política hegemónica reprodujeron estas mismas versiones. En cambio, desde los sectores militantes en seguida sospecharon que era algo grave y se movilizaron. Lo cual fue reflejado desde los medios independientes, de aquellos comprometidos con los sectores populares y sus causas.

¿Opinás que la fotografía debe ser una herramienta? ¿Para qué? ¿Y sobre el rol del fotógrafo?

- Creo que para la persona que se expresa por medio del arte el mayor compromiso es con uno mismo. El arte o los medios expresivos tienen que gozar de absoluta libertad y no someterse a nada, y creo que en esa libertad es cuando uno empieza a buscar su propio camino. Si uno empieza a atarse, se obliga a reproducir los problemas sociales; ahora si te sale, si es sincero y pensás que ese es tu camino, hacelo. Si una persona tiene intereses políticos y sociales, creo que inevitablemente lo va a dejar trascender en su obra, por más que no se lo proponga como meta lo va a hacer. Tarde o temprano lo va a hacer, pero es distinto a imponer.

¿Qué sentiste en el proceso de las fotos?

- Sentí mucha emoción. Siento emoción cuando estoy retratando a gente que me resulta enorme, pero verdaderamente enorme, por cómo luchó, por todo lo que tiene adentro, por lo que piensa, por su consecuencia con la vida. Suelo emocionarme con esas cosas, y me pasó con muchos sobrevivientes que retraté. El tiempo pasa y siento que lo único que vale es eso, que las personas sean verdaderamente enteras, coherentes en lo que piensan, en lo que hacen. Lo demás realmente no existe, no sirve, no vale o es de menor valor.

A diez años de la segunda desaparición de López, ¿por qué te parece importante seguir movilizados?

- Me parece muy importante marchar, y también como símbolo de los diez años, ya que estamos viviendo un momento crucial, oscuro. Creo que símbolos como López se precisan mucho. Hay seres que son como hormiguitas, como abejitas, que van cumpliendo una función cotidiana diaria, que son los verdaderos héroes de la vida y pienso que está bien marchar el 18, pero todos los días hay que acordarse de López y de tantos otros que hacen mucho bien a los demás, tuvieron o tienen una vida coherente y digna de recordar. Sentir que hay otros, muchos otros que no quieren vivir de esta manera que nos quieren imponer. Para mí es un homenaje a todos ellos, a López, a los que sostienen otros valores y los llevan adelante y viven de acuerdo a ellos, dignamente digamos. Son seres que valen la pena por eso.

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