Política

OPINIÓN

Hebe como símbolo y la impunidad de los genocidas

Sobre la detención de Hebe de Bonafini, madre de Plaza de Mayo, y los debates de estos días.

María Victoria Moyano

Nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo - Referente del CeProDH

Sábado 6 de agosto de 2016 | Edición del día

Muchos llamados, intercambio y debate en redes sociales, me han planteado que por qué defiendo que Hebe sea distinta si “todos somos iguales ante la ley”. Otros me plantearon que, mientras me reprimían junto a los trabajadores y me llevaban detenida, Hebe se abrazaba con Milani. También que no denunció el Proyecto X que tanto Elia Espen (Madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora) como yo salimos a denunciar junto a los trabajadores. Si yo no veía una contradicción en esto.

Quiero decir que no tengo contradicción.

No somos todos iguales

Como siempre he denunciado, a 40 años del genocidio la impunidad de militares y civiles sigue impidiéndonos ver en cárcel común a los torturadores, asesinos, ladrones de bebés.

Entre ellos están las grandes empresas, que no sólo siguen impunes sino beneficiándose con las políticas de todos los gobiernos. Ejemplos hay de sobra: Blaquier, Ford, Mercedes Benz y tantas otras.

En esto "la Justicia" es clave, es la que garantiza que esta situación se mantenga por décadas.

Desde que restituí mi identidad siendo una niña, fui parte de organismos de derechos humanos, elegí pelear por las libertades democráticas, junto a los trabajadores que luchan por sus derechos.

Mi experiencia durante todos estos años es que siempre fuimos nosotros, los que luego de cada huelga, medida de lucha o protesta de los trabajadores o estudiantes, terminamos criminalizados. Compulsión a la huelga, usurpación, corte de ruta, resistencia a la autoridad son los “delitos” que nos acusan de cometer cuando de salir a luchar se trata.

Venimos viendo esta avanzada represiva en Jujuy, donde mientras se beneficia al empresario Blaquier se persigue a los que luchan y enfrentan los ajustes del gobierno, los trabajadores, estudiantes y movimientos sociales, por eso este miércoles nos reunimos con importantes referentes obreros de la zona norte del GBA, para impulsar una fuerte campaña y un Encuentro para este sábado 13 de agosto. En estas luchas es cuando todos juntos nos encontramos, por ejemplo con los exdetenidos de la Ford que hace décadas vienen exigiendo justicia y luchando contra la impunidad. Pedro Troiani nos contaba, hablando de la Justicia, que ellos tienen que enfrentarla hace 40 años. Su causa elevada a juicio en 2013, forma parte de la Megacausa Campo de Mayo, juzga a gerentes de la empresa como partícipes y responsables del genocidio, está frenada una y otra vez, y por más de una década inmovilizada, cuando las primeras denuncias datan del año 1984. Hace unos días se murió uno de los gerentes impunes.

Siguen demorando la conformación del tribunal en San Martín, que debe intervenir en 120 causas y sólo tienen capacidad para hacer dos juicios al año. Es decir, sería como 60 años para resolver las 120 causas.

La avanzada de la Justicia tiene que ver con ponerse a tono con lo aires políticos del Gobierno, que recibe a las familias de los genocidas como “víctimas”. Entonces mientras a los represores se les da domiciliaria, consideran que está bien que con Hebe se monte un operativo impresionante y hacer un show mediático, así demuestran que se ponen a tono con las necesidades del Gobierno.

Es por ello la importancia que los jueces sean elegidos democráticamente, por el voto popular y terminar con la casta judicial. Nosotros hemos planteado la necesidad del cese en sus funciones de todos los magistrados vitalicios que fueron elegidos por peronistas, radicales o por la propia dictadura genocida y proponemos la elección popular de todos los jueces, que ganen lo mismo que un docente y que sus cargos sean revocables; con juicios por jurados populares.

Siguiendo con el debate, otros plantean que Nora Cortiñas, Elia Espen, Mirta Baravalle son distintas y claro que sí. Hemos estado juntas todos estos años, han mantenido la independencia política del Estado y de los gobiernos de turno, algo que le cuestionamos a los organismos que no lo hicieron. Aún así hay que defender a Hebe, porque las discusiones políticas entre los organismos de derechos humanos son una cuestión, pero de ninguna manera podemos permitir que la juzguen quienes vienen de absolver genocidas.

Así como el pañuelo es simbólico porque concentra la lucha de 40 años de mujeres que se han enfrentado a todo buscando a sus hijos, amenazar con detener por la fuerza pública a la presidenta de la Asociación de Madres, un jueves por la tarde, día de la histórica ronda que todas las semanas hacen las Madres en la Plaza desde 1977, es querer trasladar también en el plano simbólico lo que la Justicia viene llevando adelante.

Si se está investigando un delito como dicen, Hebe afirmó que puso a disposición pruebas documentales e informáticas que el juez no tomó en cuenta, sin embargo decidió llamarla a indagatoria una y otra vez. ¿A quién hay que creerle? ¿A Hebe o al juez? Yo le creo a Hebe.







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