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Hebe, Cristina y la “grieta” del relato kirchnerista

Mientras la referente de Madres reivindica la movilización activa, la expresidenta llama a “no hacer oposición” y negociar en el Congreso. Dualidad de un proyecto construido desde el Estado.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Viernes 5 de agosto de 2016 | Edición del día

“Un pueblo en las calles, movilizado, feliz. Esto es lo que las Madres queremos” afirmó Hebe de Bonafini ante la importante concurrencia que cuidaba la puerta de la sede de esa organización, frente a la Plaza de los dos Congresos. Lo que llegaba a su fin fue un raid que se había iniciado varias horas antes, cuando la Policía Federal intentó detener a la referente de las Madres.

Como si estuviéramos en la Argentina del Proceso, el juez Marcelo Martínez de Giorgi decidió llevar a cabo el intento de aprehender a una de las principales referentes de los DD.HH -a nivel nacional e internacional- en el día y horario en que las Madres realizan la tradicional ronda de los jueves en Plaza de Mayo.

La acción podría ser leída como una torpeza política. También como una provocación abierta. En todo caso se trate de una u otra opción, da cuenta de la prepotencia de una casta judicial que no tuvo grandes ni pequeñas transformaciones en la llamada “década ganada” y que, bajo la gestión Cambiemos, trabaja mayoritariamente en línea con la gobernabilidad de Macri. Consignemos, sin embargo, que acciones como la de ayer, poco ayudan para ese fin.

Dualidades kirchneristas

“Les agradezco a todos los que se movilizaron. La movilización de los pueblos es lo que libera” agregó Hebe. Minutos después, hablando con el periodista Víctor Hugo Morales, indicó que seguía “defendiendo el proyecto nacional y popular” y reconocía a Cristina Fernández como “nuestra única conductora”.

El discurso de Hebe mostraba, sin embargo, la contradicción que recorre a aquellos sectores del kirchnerismo que siguen defendiendo un discurso de resistencia. La “conductora única” niega, en los hechos y en las palabras, cualquier enfrentamiento al ajuste.

Solo hace falta ir unos pocos días atrás para recordar a Cristina Fernández, en una entrevista con el periodista Roberto Navarro, afirmar que “no tenía vocación de oposición” y que buscaba aportar a la construcción de “nuevas mayorías”. Se trata, como ya se señaló, de un giro aún más moderado que el llamado Frente Ciudadano y que puede incluir, si resulta necesario, a una figura como Sergio Massa.

En última instancia, con ese discurso, Cristina Fernández sigue el camino que abrieron Emilio Pérsico y el Movimiento Evita cuando rompieron el bloque de diputados del FpV, buscando ampliar el espacio opositor por medio de la negociación al interior del peronismo.

Hebe, hablando ayer con Víctor Hugo, agregaba que “a veces la gente cree que solo Cristina tiene que hacer la cosas. Pero esto muestra que el pueblo se autoconvoca y sale cuando hay cosas que hacer”.

La definición muestra la verdadera grieta que anida en el corazón del kirchnerismo, entre las aspiraciones a resistir el ajuste por parte de un sector y la realpolitik de quien es ratificada como conductora del espacio. Esa grieta implica que toda acción de resistencia y lucha se subordina, en la gramática política kirchnerista, al objetivo de un retorno favorable al interior peronista. Ilustra la contradicción entre quienes se movilizan -como ocurrió ayer- y Cristina que rehúye, cada vez que puede hacerlo, la responsabilidad de encabezar el enfrentamiento político al ajuste que despliega la gestión Cambiemos.

Lo que quedó en evidencia este jueves es que el camino para enfrentar los avances del Gobierno y el empresariado pasa por la movilización. Primero fueron las cientos de personas que rodearon a las Madres en su camino a Plaza de Mayo y en la caravana de retorno a su propia sede. Horas después, el tarifazo era cuestionado por miles de personas en todo el país, en un nuevo #Ruidazo que retomó lo acontecido hace tres semanas.

Señalemos, como dato no menor, que algunos de los referentes más importantes del Frente de Izquierda, como Myriam Bregman y Patricio del Corro –ambos del PTS-, estuvieron en Plaza de Mayo repudiando el ataque contra Hebe y participando de la movilización. Eso ocurrió más allá de las diferencias públicas entre el espacio de la izquierda trotskista y el kirchnerismo.

Como ya se ha afirmado, la estrategia del kirchnerismo oficial -es decir de su cúpula- es la espera “paciente” hasta 2019, una suerte de “corta marcha” que implica rehuir a todo combate serio ante el ajuste y apuntalar los mecanismos de negociación en el interior del peronismo.

Las aspiraciones de sectores del kirchnerismo que quieren luchar contra el ajuste chocan entonces con la dirección política de esa fuerza, donde todo movimiento se concibe como parte de esas negociaciones.

Queda a la vista, cual fractura expuesta, la contradicción entre aquellos que, después del 2001, vieron al kirchnerismo como medio para la lucha por una transformación social, y el aparato peronista que hizo del mismo su vehículo para recorrer la década que pasó. Como ya lo señalamos, esa unidad solo fue posible en el marco de la ocupación del poder del Estado. Una vez en el llano, las cosas han cambiado.







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