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“Hay una juventud que quiere salir a luchar y no tiene mucha confianza en sus direcciones”

Presentamos el diálogo que mantuvimos con Sergio Yahni, periodista, militante por la causa palestina, director del Centro de Información Alternativa (AIC por sus siglas en inglés). Yahni, de origen argentino, vive desde muy pequeño en el Estado de Israel, se reivindica trotskista y desde el periodismo y la militancia defiende los derechos del pueblo palestino.

Domingo 7 de mayo | Edición del día

¿Cuál es la situación del movimiento nacional palestino?

Pienso que hubo una derrota del movimiento. La dirección no tuvo confianza en el movimiento popular que emergía de la primera intifada, entonces firman los acuerdos de Oslo. Eran burocracias que se habían criado aupados por el estalinismo. Sobre todo después del 64 la Unión Soviética y los países del Este, habían adoptado a la burocracia palestina y la había mantenido en parte directamente y en parte a través de sus satélites en la región: el régimen sirio, el régimen egipcio. O sea: no eran parte del estalinismo, pero vivían dependiente de él y se educaron en una perspectiva estalina sobre la movilización social.

Entonces al caer el estalinismo se quedaron sin sustento, por esa razón a partir del 90, de la caída de la Unión Soviética y de la guerra del Golfo, las burocracias (sobre todo Arafat, pero también el resto), optan por cambiar la intifada por el Estado (N.E.: por la opción de dos Estados). Había un grupo palestino relacionado con los comités populares que había en aquel entonces, Arafat los corre a un costado, negocia directamente con Israel y ahí perdió el movimiento popular.

A partir de ahí Arafat intenta presentarse como un agente del orden establecido en la región. Sin romper el movimiento de liberación nacional, él es un agente del orden, es una figura seria en la cual el imperialismo puede tener confianza y vuelve a perder, tanto por la intransigencia norteamericana como por la israelí.


Acuerdos de Oslo

Además ocurrieron dos cosas casi al mismo tiempo: una ofensiva israelí que respondía a las necesidades internas que obedecían a las relaciones de fuerza adentro de Israel, crisis del Partido Laborista, por ejemplo (eso fue la segunda intifada -septiembre del 2000-) y un desborde popular defensivo.

O sea: Israel comienza una ofensiva, que respondía más a necesidades internas, y en ese momento el movimiento popular se desborda: policías palestinos que comienzan a disparar al ejército israelí, dos semanas después de la ofensiva israelí. Fue la primera batalla. Hasta ese momento era la población sin dirección, que se defendía; pero en ese momento cuando los policías ven que el ejército israelí está disparando a la población palestina, dice: “bueno, yo le disparo a los que están matando a mi pueblo”. No fue una estrategia militar, ni nada pensado, fue una reacción espontánea. Arafat no sabía qué hacer y la izquierda tampoco tenía una estrategia, apoyaban cualquier forma de reacción contra la ocupación, que es legítimo, pero ¿cuál era la efectiva? No tenía respuesta, tenía un poco más de disciplina en sus cuadros armados.

Esto fue la segunda intifada, que de ahí en adelante escaló con grupos como la Yihad islámica. Un sector del Frente Popular que buscaba una perspectiva guerrillerista se unió a la Yihad Islámica, era un guerrillerismo puro y duro, sin política, sin nada: fusiles, bombas y el suicidio como estrategia. Fue una mezcla de los sectores más radicales del Hamas que se juntaron con los sectores más radicales del Frente Popular, en una perspectiva guerrillera. Pero un chico de 18 años con una bomba suicida en un bus, contra los F16 de Israel dispuestos a bombardearte obviamente está en absoluta inferioridad de condiciones.


Segunda Intifada

Pero no, Israel optó y ahí empieza a nacer la doctrina de elegir la “exageración”. A partir de ahí el Estado de Israel logra una derrota militar, una destrucción de algunas organizaciones palestinas, pero no tiene ningún triunfo de objetivos políticos. Los cuadros políticos palestinos no se rindieron, no tienen capacidad de resistencia militar pero no han dejado de lado sus objetivos políticos. Israel se mantiene, entre otras cosas claro, por el uso exagerado de la fuerza.

Lo que quiere el sionismo hoy es contener al “otro”, eso es lo que han logrado. La política de la exageración de la fuerza también crea un espacio gigante para la corrupción, en todo: desde la compra de submarinos nucleares a Alemania hasta la construcción del muro, quién construye dónde, cómo y cuándo, hasta por dónde pasa el muro

Por ejemplo: en la zona cercana a Belén, el oficial de la zona le hizo un favor a una constructora y le movió el muro un poco a la derecha, entonces la empresa pudo construir ahí otro barrio, no palestino, una colonia.

Esa es la discusión interna de hoy, ¿qué se quiere conseguir? Lieberman cuando llegó al Ministerio de Seguridad dijo: “en dos semanas ya no queda nada en Gaza” y están ahí.

¿También hay una falta de perspectiva política de las organizaciones palestinas?

No hay estrategia, Hamas por ejemplo no tiene estrategia, su objetivo hoy es sobrevivir. Pero mirá: cuando la Unión Europea toma el papel de darle viviendas a los beduinos (obviamente la gente precisa una casa), pero cuando ese papel de luchar por la vivienda es dejado por el movimiento popular y lo toma la Unión Europea como si fuera un tema de caridad, estas desarmando a la gente. Porque también esa casa va a ser demolida, la de la ONU.

Cuando la Organización Palestina se transforma en un agente de la Unión Europea para construir la casa y el director recibe 3000 euros por mes, para poner una casa que cuesta mucho menos, tenés una burocracia. Estas desmovilizando a la gente. Encima la plata de la ONU viene con la propuesta política de apoyar dos Estados.

Todo eso también empieza a romper la confianza de la gente en las diferentes formas de dirección del movimiento social.

Hubo un ejemplo muy interesante: al final de la segunda intifada, como consecuencia de la derrota militar, o sea que por más que logres matar a 60 personas en Tel A Viv no conseguís nada, de ahí emergió un movimiento de comités populares contra el muro. Pero después eso fue copado por organizaciones internacionales, las ONG´s. Ahí ya empezó la pelea: quién se lleva qué, quién viaja a dónde.

Hace poco estuve en una movilización en Hebrón, en la conmemoración anual de la masacre de Hebrón del ´94. Cuando cruzamos la parte del control palestino, al control Israelí, hay una lluvia de gases lacrimógenos terrible (no es el mismo gas que usan adentro de Israel, esos gases están prohibidos para usar dentro del Estado, es un gas prohibido en la Unión Europea, se llama “CS”)

En Argentina se sabe que los gases que usa la gendarmería por ejemplo se los compran a Israel. Bueno, hace poco el gobierno de Macri compró armamento al Estado de Israel…
Israel usa gases fabricados en Estados Unidos, así que en Argentina los triangulan, pero su origen es estadounidense.

Bueno, ese día en Hebrón, si la manifestación empezó a las 12 hs, a las 13.30 los soldados ya se estaban retirando. O sea: el golpe fue inmediato, una represión sin ningún tipo de límite. Fue una manifestación de todas las organizaciones políticas de Hebrón, que lamentablemente tienen bastante falta de convencimiento.

Pero hay una juventud que quiere hacer algo, pero no sabe todavía qué, que no tiene la experiencia histórica, que quiere luchar por la liberación. Pero por el momento solo atina a hacer ataques con tijeras, etc. Son más combativos, quieren salir a luchar y no tienen mucha confianza en las direcciones.

Y la respuesta de la Autoridad Palestina es la represión, por ejemplo en Belén o en Ramalah. Una de las cosas que se da ahora es que hay muy pocos puntos de encuentro entre palestinos y el ejército porque está el muro, por lo tanto no tenés que tener tantos soldados y ponen patrullas que acuden en forma inmediata.

Los encuentros son nocturnos e iniciados por Israel cuando ataca un pueblo, cuando va a demoler casas, arrestar gente, etc. y lo que hace la Autoridad Palestina es impedir que las movilizaciones lleguen al punto de encuentro con Israel. En Ramalah si marchas, tenés que ir hacia el check point y lo que hace la Policía Palestina es impedir que marchen, que lleguen.

Luego tenés al Frente Popular y lo que queda del PC (porque el PC se desmembró y hoy el Partico Comunista dirige ONG´s, las más grandes organizaciones no gubernamentales son del PC), que intentan cierto diálogo intrageneracional, en Hebrón se da esto, ex dirigentes que de pronto aparecen como Baldran Shaber que fue el que creo las guerrillas del Frente Popular en la zona de Hebrón en 1967. Nada muy grande, más regional, localizado.

En Ramalah hay más miedo por encontrarse entre dos fuegos: la Autoridad Palestina e Israel. No tienen lo que sí tiene Hamas que es a los Hermanos Musulmanes, que al menos les dan algo.


Ejército isralí frente a palestinos

¿Cuál es la situación del activismo dentro de Israel?. Muchos ven con buenos ojos al Partido Árabe Unido (partido de coaliciones árabes que en las últimas elecciones logró 13 bancas en la Knesset –parlamento israelí-)

El activismo hoy es lo que sobrevivió al fenómeno de indignados. En el 2009 cierto activismo comenzó en Jerusalén, como respuesta a la represión policial, en un momento en que no pasaba nada, se hicieron manifestaciones en barrios de Jerusalén, donde los colonos querían evacuar 50 familias palestinas y se hizo una marcha de Jerusalén occidental al lado oriental, que fue duramente reprimida por la Policía, lo que hizo que más gente se una. La represión trajo atención sobre el tema, también porque estaban involucrados los colonos.

En el 2011, después de lo que ocurrió en Egipto (el proceso de la Primavera Árabe), como repercusión de eso empieza un movimiento social muy grande, gigantesco. Pero sin política. El PC, que dentro de Israel es más o menos grande, en Tel A Viv su candidato casi logra ser intendente con un programa de caminos de bicicletas, ecológico, “por supuesto que estamos a favor del diálogo con los árabes pero el problema es la ecología” decían.

Tenían un programa muy lavado. Todo esto le dio un poder bastante grande dentro de lo que es la clase media judía y ellos estaban seguros de que iban a poder manipular esta movilización, desde atrás, dejando a la cabeza a una “dirección” nunca elegida que decían “no, no somos dirección, somos como cualquier otro”. Estaban seguros que iban a poder manipular sin aparecer como Partico Comunista. Nos gritaban, nos decían: “qué es eso que están levantando de la ocupación, esta es una lucha social”

Ese fue el gran límite de ese movimiento, ¿no? El hecho de no levantar la cuestión de la ocupación Israelí, que apunte directamente al Estado en ese punto.

Ese fue el primer gran límite, el segundo fue que era un movimiento de “estilo”, con problemas serios sociales, por supuesto, pero existió mientras la municipalidad de Tel A Viv lo dejó Existir.


Acampe de indignados en Tel A Aviv

Hubo un sector más radicalizado, que yo creo (y eso es una discusión que tenemos acá) que fue un error haber roto con el movimiento, porque lo que pasaba es que de verdad había gente sin techo, madres solteras, un montón de problemas sociales verdaderos. Y surgieron cosas interesantes: ocupaciones de edificios, ellos decían: “no puede haber casas sin gente, si hay gente sin casas”. Se creó un movimiento que cuando la municipalidad de Tel A Viv decidió barrer con las carpas en las plazas, siguió activo.

Luego con el hostigamiento y represión de la Policía judía, y el ejército que utilizó un sistema de vigilancia, como el que usa en Cisjordania (en los tanques tienen un sistema computarizado que sigue la señal de los celulares, no escucha las conversaciones, pero obviamente saben por dónde vas), bloquearon todas las calles y reprimieron muy duro, hubo mucha gente presa y golpeada que quedó con causa judicial –que se cerró un año y medio después-pero la gente quedó con miedo y ese movimiento finalmente se desinfló.

¿Y en cuanto a los trabajadores, judíos y árabes?

Hay sindicatos independientes de la Histadrut (N. E.: central obrera sionista, ligada al Partido Laborista). Hay algunas victorias, por ejemplo hay un sindicato que fue dirigido por militantes que en su momento eran trotskistas, acercados al SWP norteamericano, no sé dónde están políticamente ahora. Ellos organizan trabajadores en las zonas industriales de Cisjordania (hay zonas especiales, industriales ahí, donde las fábricas son israelíes y el trabajador es palestino), donde el obrero palestino no tiene ningún tipo de derecho. Ellos comenzaron a organizarlos y hace algunas semanas, fue la primera vez en una de esas zonas industriales, que la empresa fue forzada a reconocer al comité de fábrica como parte de la negociación, fue un fallo judicial que lograron.

Después también hay un sindicato independiente de transporte que está ganando fuerza, creo que está cerca de los 30.000 afiliados, Fuerza Obrera se llama, el que te digo de los trabajadores industriales tiene alrededor de 5.000, es más pequeño. En la industria química en la zona de Haifa tuvieron una victoria en el 2011, porque lograron sacarle un sindicato a la Histadrut, con 6 meses de huelga, trabajadores de una petroquímica “Productos químicos israelíes” que es una de las mayores químicas de Haifa.

En el transporte tuvieron una lucha, los trabajadores tenían que votar si se afiliaban a la Histadrut o a Fuerza Obrera, y votaron por este último. A lo cual la patronal fue a la justicia diciendo que ellos ya están negociando con Histadrut, entonces de hecho ya era el sindicato que los agrupaba. Por supuesto la Justicia les dio la razón y la patronal echó a todos los trabajadores. La dirigente era una mujer, madre soltera, imaginate los cuentos que inventaron sobre ella, salió muy lastimada.

Es un fenómeno por abajo que está ocurriendo, no es que hay gente movilizada, pero por abajo están estos reacomodamientos. En el área del transporte hay bastante movimiento. Por supuesto tanto la patronal como el Estado intentan romper eso. El transporte es mixto, hay tanto árabes como judíos, entonces intentan dividir. Le hicieron una propuesta a los choferes judíos, la patronal les dijo: “si sacamos a los árabes, vos vas a poder subir tu salario, y te tenés que afiliar a la Histadrut”. Pero no lo lograron, ellos no aceptaron.

Por último y volviendo al tema del colonialismo israelí, ¿querés agregar algo más?

Mirá hay gente que dice que el problema acá es de clase y no el colonialismo. Por supuesto que hay una cuestión de clase, pero si vos negas el colonialismo, luego eso tiene su valor con respecto a qué tipo de coalición política haces, porque si solo es de clase, yo voy con Meretz porque el sionismo no es problema, porque no hay una cuestión colonial.

El colonialismo es la apropiación de la tierra y la transferencia de su riqueza. A través del colonialismo se genera una pequeña y mediana burguesía judía. ¿Qué es una casa en una colonia? Es para muchos tener la posibilidad única en su vida de tener una propiedad. Yo puedo estar pagando un alquiler toda mi vida en Jerusalén occidental, pero si me voy a 10 minutos de la ciudad tengo una casa, una propiedad bien construida, una buena inversión.

Para muchos implica una movilidad social que no existe en otras condiciones. Sharon fue el que dijo: “a mí no me importa en que creen los colonos, yo quiero que estén ahí y voy a crear las condiciones cerca de las ciudades grandes, con autopistas, etc.” La propiedad tiene un buen precio porque el Estado te regala la tierra. Todo eso crea una clase social con condiciones de expandirse, crea una base material que va a defender esas colonias. El colonialismo es una cuestión material.

Leé más notas del dossier Viaje a tierras palestinas








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