Política

OPINIÓN

Hasta para Duhalde el peronismo atraviesa la “mayor crisis vivida en su historia”

El jueves 16 de noviembre vence el plazo para presentar los candidatos para renovar las autoridades del PJ bonaerense. La crisis de los partidos tradicionales, una oportunidad para la izquierda.

Virginia Gómez

@mavirginiagomez

Domingo 12 de noviembre | 14:06

Finalmente, el 17 de diciembre se renovarán las autoridades del PJ bonaerense. El actual presidente, Fernando Espinoza, que había pedido licencia para poder presentarse como candidato en la lista de Unidad Ciudadana, fracasó en su intento de realizar la elección interna del partido en marzo del año que viene. Eduardo Duhalde, que está cada día más cerca de Cambiemos, amenaza con ir a la justicia si no se respetan los mecanismos de la Carta Orgánica del partido, y prendió todas las alarmas.

“Presentar lista primero, para negociar después”

Hasta el momento, públicamente han demostrado que presentaron candidatos dos sectores. Por un lado, Menendez, intendente de Merlo, que propone la lista “Unidad con renovación”. No casualmente participó de un plenario, del peronismo de la primera sección electoral, con Felipe Solá que se aleja del Frente Renovador de Massa, luego del fracaso de la angosta avenida del medio.

Las intenciones de Menéndez apuntan a conformar una lista de todos aquellos que están por la unidad sin restricciones, incluyendo massitas y randazistas, pero que a su vez exprese la renovación del partido. Le juega en contra que avanza la causa judicial por fraude en su contra, denominada “mochila verde”. Un litigio que lleva más de una década, de cuando era director de Casinos de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Felipe Solá como gobernador.

Está acusado de defraudación agravada en perjuicio de la administración pública. En la “mochila verde” había 600 mil pesos, correspondiente a un casino, pero según consta en la investigación, no existe recibo alguno que acuse tal movimiento de dinero. Sectores del peronismo, en medio de la embestida judicial contra referentes del Gobierno anterior involucrados en casos de corrupción, quieren evitar que el próximo presidente del PJ bonaerense siga el mismo camino que Boudou y De Vido.

Otros le ponen límites a su candidatura por su acercamiento a Pichetto antes de las elecciones de octubre. Cristina, según trascendidos publicados en distintos medios, habría sostenido que no le genera confianza el intendente de Merlo. Quien, por otra parte, es amigo personal de Tagliaferro, intendente de Cambiemos por el municipio de Morón. Menendez encarna la “renovación en unidad” y diálogo con el Gobierno.

El otro intendente que presentó oficialmente su candidatura es Walter Festa, del municipio de Moreno, que apuesta a la reconstrucción del peronismo, desde el kirchnerismo, y disputa el apoyo de Cristina. Basado en los 3.529.900 votos obtenidos por la exmandataria, presentó una lista denominada “Peronismo kirchnerista”. Pero el intendente ligado a La Cámpora no se encierra en su propio círculo. Junto a Cristina participó, un día después de presentar su candidatura ante la Junta Electoral del partido, de la inauguración de un Hospital oncológico en Jose C. Paz. Al acto fue invitado por el polémico intendente Mario Ishii, que siempre mantuvo una buena relación con el expresidente Eduardo Duhalde.

Ishii es quien propuso la vuelta al servicio militar obligatorio, para “combatir la inseguridad”. E impulsó una campaña reaccionaria en común con el diputado Alfredo Olmedo, donde se mostraba a jóvenes humildes “robando y drogándose”, para lo cual proponía que ingresen al Ejército. Olmedo es a su vez el legislador que en una de las últimas sesiones realizadas en el Congreso nacional se refirió a la muerte de Santiago Maldonado en el contexto represivo, sosteniendo que había que “condecorar al gendarme herido”, luego de que en varias oportunidades había declarado contra “el show” de las manifestaciones que exigían su aparición con vida, mientras repetía que “seguro se fue a Chile”.

Dentro de la interna por el PJ bonaerense, esta semana también entró en juego el sector que representa al peronismo del interior de la provincia de Buenos Aires, que dice batallar contra lo que denominan la “conurbanización” del PJ. En ese grupo está el exsecretario de Seguridad de Cristina, Sergio Berni, de origen militar, con intendentes del interior copados por la ola amarilla.

En este marco Fernando Espinoza insiste con su renovación, por eso convocó a una cena el viernes en Palermo para convencer a los intendentes de una lista unificada donde renueve su mandato. Los presentes, entre ellos Menéndez, le respondieron que no, bajo el argumento de que el partido necesita unidad y renovación.

Espinoza está arrinconado, sin apoyos de otros referentes por un lado, y por su ex jefe, Eduardo Duhalde, por el otro, que intenta condicionarlo desde la Rosada, con que podría judicializar la elección interna, y lograr una posible intervención.

La crisis de liderazgo del PJ bonaerense, expresión de la crisis de los partidos tradicionales

Duhalde hizo pública una carta que deja a las claras el estado de situación del peronismo. Parte de considerar que el PJ atraviesa la “mayor crisis vivida por el peronismo en su historia”, y da cuenta de que “sólo el 18 % de los argentinos confía en los partidos” en clara referencia a la crisis de los partidos tradicionales que atraviesa a los regímenes políticos de variados países.

Y continúa aseverando que esto “golpea más duro al peronismo, que ha gobernado un cuarto de siglo desde el regreso a la democracia, y ha entregado el Gobierno con un tercio de población en la pobreza. A eso llamo, sin tapujos, fracaso”.

De lo que está dando cuenta Duhalde, más allá de sus amarillas intenciones, es de la crisis del partido que gestionó el Estado nacional y provincial las últimas décadas. Y que involucra a sus dos momentos: cuando aplicaron ofensivamente los planes neoliberales primero, y cuando mantuvieron los problemas estructurales que afectan a las mayorías, incluso en los años de bonanza económica.

El peronismo de las últimas décadas, construido o sostenido desde los poderes ejecutivos (nacional, provinciales o municipales), está en términos históricos en jaque, aunque está por verse si avanzan en su disolución, transformismo, o reconstrucción, y en parte también influirá en esas opciones la política que se de la izquierda trotskista que tiene en Argentina un peso superior al de otros países.

Algunos analistas e historiadores, sostienen que la crisis del 2001 no sólo desmembró a la vieja UCR, como partido nacional; sino que dejó también tambaleando al PJ, que sufrió otro golpe luego de la crisis económica internacional del 2008, cuando el cambio del viento de cola de la economía expuso nuevamente sus límites.

Recién en el 2015 se expresó electoralmente la ruptura de importantes sectores populares y de trabajadores que le soltaron la mano al proyecto del kirchnerismo, expresado en la candidatura de Scioli, que ya era un adelanto de los virajes que se aproximaban. A esto llaman: fractura social.

Sin tener en cuenta este balance, es imposible explicar el fenómeno Cambiemos. Como bien explicó Vommaro, autor de La larga marcha de Cambiemos, en la Conferencia sobre Comunicación Política organizada por Asacop, el PRO nació desde el sector privado con el G25, y tenía peso en los sectores medios y altos, concentrados en la Ciudad de Buenos Aires. Pero se desarrolló como una fuerza de rechazo al kirchnerismo, y desde Cambiemos, ayudado por el gradualismo financiado con endeudamiento, se conectó con el electorado popular que ya había procesado una ruptura política con el Gobierno anterior, basados en la idea de no querer volver atrás.

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Si ese quiebre tendrá un carácter histórico y definitivo está por verse. Aunque la falta de ideas y proyecto que ya adelanta la elección de autoridades del PJ bonaerense, en la provincia donde sacó más votos, no parece revertir en lo inmediato la tendencia.

Esta situación se da en días donde los habitantes de la provincia de Buenos Aires que rechazan los anuncios de “reforma laboral” alcanzan guarismos del 50 %, mientras el triunvirato de la CGT negocia con Macri y sectores de la Corriente Federal dicen que no la van a dejar pasar, mientras en sus gremios firman acuerdos flexibilizadores como con el convenio de los lecheros.

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Al menos en provincia de Buenos Aires, ante la crisis de liderazgo de un partido tradicional como el PJ, y las contradictorias perspectivas para la coalición electoral gobernante que pretende avanzar contra las conquistas que hace décadas consiguieron los trabajadores, cabe preguntarse como lo hizo el analista Sergio Berensztein: ¿quién va a capitalizar el descontento?

La audacia y creatividad de la izquierda trotskista inspirada en el centenario de la Revolución Rusa, en particular del PTS que es parte del Frente de Izquierda, deberá estar puesta en función de acompañar esa experiencia. La de los trabajadores en los sindicatos y la de los jóvenes en los centros de estudiantes, para desde allí forjar una alternativa política para quienes quieran enfrentar a los partidos del régimen que administran el Estado en función de garantizar las ganancias capitalistas contra las mayorías que producen las riquezas. En la perspectiva de construir un verdadero partido revolucionario de la clase trabajadora y la juventud a nivel nacional e internacional.








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