Cultura

CRITICA DE CINE

“Handia”: hermosa, sombría y perturbadora

“Handia” (grande en euskera), es la última película de Jon Garaño, Aitor Arregi con colaboración en el guion de José María Goneaga, artífices también de las delicadas y sensibles “Loreak” y, sobre todo, “80 egunean”.

Martes 31 de octubre | 19:28

En esta ocasión los realizadores y guionistas se basan en un episodio real sucedido en Guipúzcoa al final de las guerras carlistas para trazar un intenso y a la vez frágil y ambicioso fresco histórico y melodrama familiar que evoluciona a medida que lo hacen los ambientes y los personajes a lo largo del tiempo.

Muchas pinceladas dadas con bastante talento aunque desigual fortuna; un personaje deforme que sirve de espejo a una sociedad llena de contradicciones y una puesta en escena elegante y atenta a los detalles apoyándose en notables interpretaciones, tanto de los hermanos protagonistas como de los secundarios que los acompañan en su camino por una España empobrecida, racista hacia los vascos y la gente de las zonas rurales, sacudida por la guerra, las divisiones internas y la picaresca, clasista y anclada en la superstición religiosa.

El filme está basado en el episodio real del “gigante de Orzo” sucedido a finales del siglo pasado y presenta tanto las limitaciones de pensamiento y movilidad de la gente que creció en algunos caseríos durante y después de las guerras carlistas. Personas y personajes sometidos a tradiciones y presiones familiares que además se toparon con la ambición y la vacuidad corrupta de la corte representada por la monarquía madrileña y los pretendidamente eruditos de la época, que se ríen con un tonillo racista de la procedencia de los protagonistas en su accidentada gira por la “capital del Reino”.

Arropan las imágenes alternativamente dramáticas y refinadas de “Handia” una fábula trágica no exenta de ironía, una hermosa banda sonora de Pascal Gaigne, así como unos paisajes naturales y unos interiores cuidadosamente iluminados por Javier Agirre, dando un aire de realismo a lo que no deja de ser un cuento sombrío y algo cruel sobre la sociedad que hemos heredado con sus servidumbres, su falta de verdaderos horizontes y su doble moral.

La película a ratos está llena de furia e indignación y en otros momentos tiene la refinada languidez de una fotografía antigua, pero sin llegar a caer en la cursilería. Una historia a la vez épica, lírica, desgarradora e intimista, sobre el amor fraternal y la dificultad de sobrevivir en un mundo hostil y marcado por la codicia, la fuerza de las costumbres y la intolerancia que vuelve a demostrar que hay grandes nombres todavía poco conocidos dentro del cine que se realiza, a veces contracorriente, en la cinematografía española de carácter minoritario y que reivindica unas señas identitarias.






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