Géneros y Sexualidades

TURQUIA

Hande Kader, activista trans quemada en Estambul

Tenía 22 años. Era militante por los derechos de las personas LGBTI y era prostituta. Vista por última vez hace una semana subiendo al auto de un cliente, su cuerpo mutilado y quemado fue identificado el jueves 18 de agosto.

Viernes 19 de agosto de 2016 | 18:54

Esta atrocidad se inscribe en la continuidad de una serie de crímenes de odio contra las personas LGBTI en Turquía, como la decapitación en las calles de Estambul de un refugiado sirio homosexual que había sido violado y mutilado hace semanas.

Una heroína de la Marcha del Orgullo en Turquía

En 2015 Erdogan decretó la prohibición de la manifestación del Orgullo horas antes del inicio de la marcha, la cual estaba programada hace meses. La represión marcó el desarrollo de la manifestación, utilizando incluso cañones de agua y balas de goma.

Hande Kader, presente en los violentos enfrentamientos, se interpuso entre la policía y los manifestantes. Lanzó un zapato en símbolo de protesta contra un vehículo de policía y fue respondida con una ráfaga de balas de goma. Este gesto se volvió emblemático para la comunidad LGBTI turca.

Los manifestantes se movilizaron y difundieron las imágenes de la terrible represión a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación. Hoy, después del golpe de estado militar, el gobierno de Erdogan no duda en purgar el país, incluyendo sus medios de prensa. Mientras, la comunidad LGBTI no ha dejado de hacerse oír y reclamar justicia.

Sufrimiento invisible

Según Bianet, un medio independiente turco, 1993 personas trans han sido asesinadas en Turquía desde 2008. Adjuntamos un artículo de Bianet (en inglés) muy completo sobre la situación de las personas trans en Turquía, explicando la inacción de las fuerzas del orden (y su complicidad), las injusticias institucionales y las tragedias sociales de la transfobia.

Lágrimas y rabia: #HandeKanderSesVer

Es el hashtag lanzado por los allegados devastados y furiosos de Hande Kander. Para recordar lo que ella hizo y las luchas que defendió a sus valientes 22 años. Para “dar voz” a su combate, y para que, todo el mundo, nosotros, “respondamos” a su llamada. Para plantar cara a la LGBTIfobia y para que este crimen de odio sea el último. Para que hoy, entre las lágrimas y la rabia, más que nunca, tras los gritos de desesperación decir bien alto: #TransLivesMatter (las vidas trans importan).







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