Sociedad

PANDEMIA Y DESIGUALDAD

Hacinamiento y precariedad: 11 nuevos casos de Covid-19 en la Villa 31 de CABA

La semana pasada se habían detectado dos casos positivos en ese barrio. Con estos nuevos casos suman 13 en total en menos de una semana. La realidad que muestra las desigualdades a las que está expuesta una enorme parte de la población en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense .

Martes 28 de abril | 17:48

Fotografía: Enfoque Rojo

En la Villa 31 que se encuentra en el barrio porteño de Retiro, viven alrededor de 40000 personas en condiciones de hacinamiento. Según un informe de la encuesta anual de Hogares del 2018, en la Ciudad son 365000 los hogares con déficit habitacional y alrededor de 7900 las personas que viven en situación de calle. Y esto fue antes de la cuarentena que ya se cargó a miles que hoy se encuentran sin empleo en todo el país.

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Sin red cloacal, ni gas natural, ni pavimento. Y ahora sin agua según denuncian desde el sábado los propios vecinos y también denunció la diputada porteña del PTS en el FIT Alejandrina Barry, lo que les impide no sólo las tareas de higiene que ayudan a prevenir el contagio, sino también otras actividades como la cocción de alimentos. A esto se le suma la falta de centros de atención médica en las inmediaciones.

Estas condiciones favorecen y multiplican la posibilidad de contagio en medio de la pandemia mundial de Covid-19. Ni que hablar de la famosa medida decretada por el presidente Alberto Fernández y también por el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta del “distanciamiento social”. Con familias numerosas y viviendas precarias, es prácticamente irrealizable.

Según las autoridades de la Secretaría de Integración Social y Urbana de la Ciudad de Buenos Aires “todos los contagiados tuvieron contacto entre sí por cuestiones laborales o familiares”. De esta manera, tratan de eximirse de la responsabilidad que tiene el Estado en las condiciones preexistentes al 20 de marzo de este año que sufren los habitantes de estos barrios, cuando fue decretada por Fernández la cuarentena obligatoria. No sólo que en cada una de esas viviendas precarias habitan familias numerosas, lo que amplía la posibilidad de contagio, sino que la mayoría tienen trabajos informales, si es que los tienen. Ni por asomo pueden pensar en la posibilidad de lo que se denomina “teletrabajo”, y la campaña de “Quedate en casa” es imposible para quienes habitan en estos asentamientos.

Pero, aunque estos últimos 11 casos se detectaron en las últimas horas, las autoridades de dicha Secretaría irónicamente salieron a decir a los medios que están haciendo “un seguimiento de los contactos estrechos, lo cual está permitiendo detectar posibles síntomas y aislar los casos a tiempo” y que “esto es fundamental para que el contagio dentro del barrio suceda de manera más lenta”, además de que “mantienen contacto permanente con los pacientes y sus familias”. No sabemos de qué serviría esto, frente a las falencias estructurales y sanitarias con las que deben lidiar a diario miles de familias.

Según las autoridades de esta Secretaría porteña, se cumple con un protocolo “cada vez que un habitante presenta síntomas”: se lo deriva a un hospital de la Ciudad para que le realicen el test. Pero esta medida es como el caballo que corre tras la zanahoria, porque cuando alguien presenta síntomas, en esas condiciones de hacinamiento, ya pueden haberse contagiado muchas más personas. Eso sin contar que, según el propio jefe de Gobierno porteño Horacio Rodriguez Larreta, “dos de cada tres personas que se contagian de Covid-19 no tienen síntomas”.

En estos barrios, además es preocupante la cantidad de casos de dengue que se han detectado. Al igual que como pasa con el coronavirus, las condiciones precarias y de hacinamiento, profundizadas ahora por la falta de agua, obliga a los habitantes a usar cacharros para poder satisfacer algunas mínimas necesidades de higiene y alimentación. Esto también potencia la amenaza de la reproducción del mosquito Aedes Aegypti que transmite la mortal enfermedad del dengue.

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Queda claro que el “aislamiento social, preventivo y obligatorio” no se puede aplicar de la misma manera en la Villa 31 que en Recoleta. Lo mismo pasa en el conurbano bonaerense, donde según un estudio de la Universidad Nacional de General Sarmiento del año 2018, son 1271 los barrios en condiciones de hacinamiento y precariedad. En total 2000000 de personas, alrededor del 10% de la región. El mismo Alberto Fernández en una de sus conferencias de prensa reconoció que en los barrios más humildes del Gran Buenos Aires es más difícil “controlar de manera individual” y sugirió una “cuarentena comunitaria” donde nadie pudiera entrar o salir de los barrios. Lo que se asemeja más a un gueto que a la aplicación de medidas sanitarias para hacer frente a la pandemia.

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Hay quienes dicen que el coronavirus no distingue y nos iguala. Este tipo de noticias demuestran que eso no es verdad. Quienes padecen necesidades y viven en condiciones infrahumanas, son quienes más están expuestos a riesgos sanitarios y a la posibilidad de contagio.

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Por eso desde el Frente de Izquierda y a través de La Izquierda Diario hemos propuesto una serie de medidas de emergencia para hacerle frente a la pandemia por coronavirus que trae aparejada una crisis sanitaria y económica de enorme magnitud.

Para que todos puedan tener la posibilidad de quedarse en su casa, como recomiendan el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, hay que poner todas las propiedades ociosas al servicio de los miles que viven en la calle o hacinados.

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En la Ciudad de Buenos Aires, una de las más ricas del país, hay miles de hoteles vacíos y propiedades ociosas que podrían servir para que todas las familias que viven de manera precaria puedan hacer la cuarentena en condiciones sanitarias y edilicias, que es una de las medidas que se necesitan para hacer frente a esta pandemia mundial.

Otras medidas igual de importantes, son la unificación del sistema de salud público y privado, para que todas y todos tengan acceso a una atención médica de calidad; y la realización de test de detección en forma masiva, para poder ubicar rápidamente también a quienes no presentan síntomas. De esa manera se podrán destinar de forma eficiente los recursos médicos y terminar con la cara más cruda de esta pandemia y las desigualdades que profundiza







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