Política

TRIBUNA ABIERTA

Hacia las elecciones, no se trata de tener fe

Los grandes partidos patronales llaman a creer en estas elecciones. La Izquierda Diario publica una opinión sobre esas campañas basadas casi en la fe.

Miguel Ángel Toscano

Docente Otto Krause

Jueves 5 de octubre | 08:55

Las lógicas de los partidos políticos tradicionales se parecen. Los spots publicitarios plasman claramente cuáles son los mensajes. Por un lado el oficialismo plantea seguir con un cambio”que al momento de argumentar, deja en evidencia que se sostiene en base a creencias, a cuestiones de fe.

Como si se tratase de una nueva religión, justifica sus enormes lagunas políticas, con datos incontrastables, mejoras intangibles para el grueso de los trabajadores, disminución de índices de pobreza que ignoran el aumento de la indigencia. O sea los pobres no ascienden en la escala social, sino que descienden para pasar a formar parte de los más vulnerables de esta sociedad.

Lo más seductor de la propuesta de Cambiemos es que los que adhieren a ese proyecto no deben hacer nada. Sólo “acompañar” a un gobierno que se encargará de producir los “cambios” que esta sociedad reclama, para llegar a ser un país serio.

Como flautistas de Hamelin, los funcionarios van llevando al abismo a la hipnotizada mayoría de los votantes.

Por otro lado, Unidad Ciudadana reduce toda discusión a una cuestión binaria.

¿Messi o Maradona? ¿Borges o Cortázar? ¿Filmus o Carrió? Y lo hace en una elección de medio término en la que debería ser todo mucho más abierto a otro tipo de expresiones políticas.

Los medios aportan lo suyo a esa visión cuando ningunean sin ningún prurito al FIT, ignorando el avance en todo el país de dicha fuerza.

Todos los programas políticos muestran encuestas donde nunca aparecen los porcentajes que los candidatos de izquierda obtendrían.

Como dos religiones los partidos burgueses plantean que la base de futuras mejoras es la fe.

Fe en que los cambios van notándose y se intensificarán con el tiempo. Fe en los equipos de trabajo. Para apalancar estas afirmaciones usan los juicios a ex funcionarios, tan corruptos como los burócratas sindicales que caen ante el accionar de una justicia que casualmente va desperezándose.

La otra parte de los feligreses deposita toda su esperanza en Santa Cristina. La única capaz de salvarnos de este desastre. “Así la cosa va mal” dicen, pero no saben cómo solucionarlo. Como por una cuestión mágica, la sola presencia de la Jefa neutralizaría todo intento del macrismo por seguir atropellando derechos. La Jefa no está dispuesta a dar una lucha frontal al gobierno (no por ahora), sino no hubiese frenado el llamado a una marcha por San Cayetano. Curiosamente el rezo por trabajo, fue la salida elegida por la Santa. La Jefa confió en que las urnas le darían un triunfo categórico. Ahora que eso no pasó, ¿cuáles serán sus futuros movimientos?

¿Todo es cuestión de fe?

En el medio empiezan a crecer los agnósticos, que sólo creen en hechos concretos como la lucha de PepsiCo. Esos que se comprometen con causas como la de Maldonado aunque todo demande un esfuerzo brutal. Aunque haya que poner el cuerpo para defender los derechos de otros.

Esos que no creen en globitos ni en slogans repetidos hasta el hartazgo, pero tampoco en soluciones que incluyan burócratas. Esos que sufren diariamente el abuso de patrones. Esos que ven a sus hijos laburar los sábados y domingos sin tener elección.

Por ahora parecería que no son mayoría. Pero las religiones van perdiendo día a día más adeptos.

En algún momento la fe se agota.








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