Internacional

EUROPA 2015

¿Hacia la Europa de los extremos? Cuando lo impensable se vuelve posible

La crisis económica con epicentro en Europa erosionó los regímenes políticos y generó una profunda crisis social que recorre el continente. El crecimiento electoral vertiginoso de partidos por izquierda y por derecha del bipartidismo tradicional anuncia un 2015 cargado de contradicciones. ¿Vamos hacia una Europa de los extremos?

Miércoles 10 de diciembre de 2014 | Edición del día

Europa está sumergida en un estancamiento persistente con deflación. Los temores de una tercera recesión crecen, después de un período con crecimiento cero y ante la pérdida de impulso de la economía alemana.

La crisis que ya lleva seis años ha agudizado las desigualdades geográficas y sociales de una Unión Europea (UE) que se pretendía unificada y homogénea. Castigando más duramente a algunos países que a otros, crecieron las diferencias entre el “norte” y el “sur” europeo, entre los más pobres del este y los occidentales.

2014 ha sido el año donde más aumentaron las tensiones geopolíticas, sobre todo con Rusia alrededor del conflicto de Ucrania, con la anexión de Crimea por Moscú y las resistencias de Putín a la expansión de la OTAN hacia el este.

Desigualdades sociales abismales entre “los dueños de Europa” que se enriquecieron más durante la crisis, y los que cayeron en la pobreza y la desocupación, perdieron sus hogares o los inmigrantes que sobreviven sin derechos y sin papeles.

Pero otra fuente de tensiones es la que nace al interior de la propia UE, cuestionando su propia existencia. Este fantasma se agita desde el otro lado del canal de la Mancha, con el Reino Unido dejando abierta la posibilidad de su salida.

Crisis económica y social, tensiones geopolíticas, crisis de los regímenes políticos, protesta y descontento social. Este es el contexto para la emergencia de nuevos fenómenos y actores políticos.

Cuando lo impensable se vuelve posible

La agencia norteamericana de inteligencia y análisis geopolítico Stratfor señala en un informe de diciembre, que Europa se encuentra en una situación donde “lo impensable se vuelve posible”.

El informe se detiene en el hecho de que la crisis económica está erosionando, despacio pero firmemente, el régimen político de muchos países, por lo que algunas alianzas y acontecimientos que parecían imposibles hace pocos años, ahora son discutidas abiertamente en Europa.

Los ejemplos más notorios se dan en países como Suecia, España, Reino Unido y Grecia, que tendrán elecciones en el 2015 y cuyos resultados nadie hubiera pensado posibles en 2008.

Suecia en su laberinto

El país nórdico, “modelo” para la socialdemocracia, está atravesando la crisis política más importante de las últimas décadas. El Primer Ministro, Stefan Lofven, llamó a elecciones anticipadas a menos de tres meses de haber sido electo. Una crisis en la que jugó un papel clave el partido de extrema derecha, Demócratas suecos, apoyando a la oposición durante la votación del presupuesto.

La sorpresa de las últimas elecciones fue el ascenso de este partido xenófobo y neonazi, liderado por Jimmie Åkesson, que obtuvo un 13% de los votos. Duplicaron los últimos resultados electorales, que le dieron el 5.7% en 2010 y se transformaron así en la tercera fuerza política del país.

El escaso margen entre la centroizquierda y la centroderecha impide formar una coalición de gobierno estable. Lovfen aparece ahora como “rehén” de la política de este partido de extrema derecha, que condiciona su futuro.

El discurso racista de Åkesson estigmatiza a los inmigrantes y refugiados, culpabilizándolos de los problemas de Suecia, como la degradación de los servicios sociales.

El año pasado en Estocolmo y otras ciudades se produjeron levantamientos en barrios populares de mucha población inmigrante, con una fuerte represión. La revuelta comenzó con el asesinato de un hombre de 69 años a manos de la policía.

Suecia se parece más a ese mundo de crímenes sociales retratado en las novelas negras de Mankell, que al idílico “estado de bienestar” que ilusiona aún a sectores de la izquierda europea.

El “huracán” Podemos en la política española

Las próximas elecciones municipales y autonómicas españolas en 2015 están marcadas por la caída abrupta del bipartidismo y el ascenso meteórico de Podemos, el partido de Pablo iglesias. Un año después se elige presidente.

La crisis, el descontento social y el estallido de casos de corrupción que involucran a todos los partidos e instituciones como la Corona, agitan el clima político en el que Podemos concentra todas las miradas.

Las especulaciones electorales plantean la posibilidad de que Podemos llegue al gobierno. Frente a esto, ¿cómo actuará el PSOE? ¿Abrazando una coalición “impensable” con el PP como en el caso griego, o apoyando a la nueva formación en un pacto de gobierno de “izquierdas”? Hasta ahora el nuevo líder del PSOE, Pedro Sanchez, ha negado ambas alternativas, pero la pregunta sigue pendiente y espera una respuesta.

Syriza entre dos aguas

En Grecia, la alianza gubernamental de conservadores y socialistas, después de pasar por la experiencia de un “gobierno de tecnócratas”, no era imaginable antes de la crisis.

La coalición entre Nueva Democracia y el PASOK, sin embargo, no logró estabilizar la situación. En febrero del 2015 Grecia se encamina hacia elecciones presidenciales y todas las encuestas anuncian a Alexis Tsipras de Syriza como ganador.

Syriza ha suavizado mucho su discurso y su programa económico para mostrarse como un futuro gobierno “responsable” dentro de la Unión Europea. Reuniones con banqueros y representantes internacionales de fondos de inversión, un sinfín de gestos para alejar el peligro del “caos”.

Toda esta moderación y concesiones, sin embargo, no aseguran que pueda lograr una estabilidad política y financiera, en Grecia y el resto de Europa, en caso de llegar al gobierno. Si mantiene tan solo una parte de sus promesas electorales, que incluyen la renegociación de la deuda y dejar de aplicar medidas de austeridad, se enfrentará a la “disciplina” de Bruselas y Merkel, además de la desestabilización financiera que pueden provocar los mercados.

En esta encrucijada, un gobierno de Syriza augura nuevas tensiones y contradicciones que aún no pueden preverse del todo. ¿Cómo responderán los movimientos sociales, los sindicatos, la Plaza Syntagma y los barrios populares?

Dios salve al Reino Unido

En Londres también hay movimientos políticos que desafían el estatus quo tradicional, en este caso desde la extrema derecha.

La emergencia de UKIP, partido xenófobo y euroescéptico, está marcando la agenda política del gobierno. El Partido de Cameron se enfrenta a la pérdida de diputados que se pasan al UKIP, que lo desafía a tomar un cauce más alejado de Europa y más duro con los inmigrantes.

Las elecciones más próximas serán en mayo, y los euroescépticos serán una figura clave.

Tampoco debemos olvidar que el 2014 fue el año del plebiscito de Escocia, donde el Reino Unido mostró sus fuertes fisuras internas.

Seamos realistas, pidamos lo imposible

Mucho de lo impensable ayer, hoy es posible. ¿Europa se encamina hacia su “recaída” en los extremos, que fueron la normalidad a lo largo del siglo XX?

La extrema derecha europea aun no logra hacerse del poder, pero ha emprendido un crecimiento dramático en países como Francia, Reino Unido, Dinamarca y otros.

Ni Syriza en Grecia, ni Podemos en el Estado español, en cambio, son organizaciones de la extrema izquierda, ni quieren que se las confunda con tales. Al contrario, tienen la intención utópica de recrear un “ciclo socialdemócrata”, pero a destiempo, porque es la crisis capitalista la que marca los ritmos.

La lucha de clases en Europa ha mostrado una revitalización importante en los últimos años, desde la apertura de la crisis, pero aún no ha llegado a niveles de radicalidad comparable con los años 30 o los años 70, y las burocracias sindicales han logrado hasta ahora contener, aislando las luchas.

Para gran parte de la izquierda europea, que se conforma con un capitalismo “más humano” o “mejor gestionado”, lo “impensable” sigue siendo la lucha de clases y la acción radicalizada de la clase trabajadora europea, nativa e inmigrante.

En tiempos de cambios intensos como los actuales, preferimos pensar que lo impensable se vuelve posible de un momento a otro, y por lo tanto, como en el 68, el único realismo posible es aspirar a superar este capitalismo europeo, porque lo verdaderamente utópico es su humanización.







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