Hace 45 años se practicaban abortos sin restricciones, seguros y gratuitos en el Hospital Barros Luco

El aborto fue una práctica sin restricciones, gratuita y con supervisión médica en un hospital Barros Luco acá en Chile. ¡Organicemonos en nuestros lugares de trabajo y estudio para conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito!

Joseffe Cáceres

Secretaria Asociación de Funcionarios ANFUMCE ( Ex-Pedagógico). Auxiliar de aseo. Pan y Rosas.

Viernes 6 de julio

El aborto legal, seguro y gratuito, continua siendo una deuda pendiente para las mujeres en todo el mundo, pues si bien un importante porcentaje de mujeres puede abortar, las distintas variantes de esta decisión que hoy se desarrollan, se encuentran supeditadas no solamente a limites económicos para los países que preservan el resguardo de sistemas de salud que no están al servicio de problemáticas tan profundas como lo es el aborto, sino también por una importante razón, y es porque aun prima una fuerte e indisoluble relación entre los Estados y la Iglesia, y la hegemonía de sus valores, sobre todo en el Latinoamerica.

Si bien, podemos mirar que con fuerza las ideas comienzan a mostrarnos otras maneras de entender el aborto, un problema de salud pública, como ya esta pasando al otro lado de la Cordillera en Argentina con la votación de la mitad de la sanción para que el aborto sea legal, esto sigue siendo insuficiente y se mantiene abierto aun.

Para quienes no saben, el aborto fue una práctica sin restricción , gratuita y con supervisión médica en el Hospital Barros Luco acá en Chile, el Hospital guarda dentro de su larga vida una importante experiencia para nosotras las mujeres y la conquista de nuestros derechos básicos de reproducción. "La Máquina" como es conocido el período donde se llevaron a cabo más de 3 mil abortos, de manera legal, gratuita y con supervisión médica, se convierte hoy en uno de los procesos más ocultos que la Dictadura de Pinochet acabó.

El equipo médico no tenía conflictos éticos para realizar este trabajo

Maria Elena Flores, auxiliar de la época, comenta: " las mujeres no pararon de llegar. Cada día venían más. Venían de todo Chile. Simulaban vivir en la zona sur, y listo… Nosotros no podíamos negarnos a atenderlas. Venían hasta señoritas que se notaba tenían estudios o eran de situación"

En 1973, en el mes de Marzo, cuando comenzaron a desarrollarse los abortos en el hospital a través de lo que llamaban "La Máquina", un grupo de profesionales realizaba al mes 500 abortos. Fueron principalmente mujeres de la zona sur de Stgo quienes accedieron a estos. El procedimiento como tal, duraba cerca de las 4 horas y las pacientes se iban a su hogar en buenas condiciones de salud, caminando y sin mayor dolor alguno. Sin burlar ninguna ley, con un aborto completamente gratuito y con una importante supervisión médica. Cuestión que fue primordial para las miles de mujeres que pudieron acceder a estos.

Violeta Espíndola, auxiliar de la época que participó del grupo de profesionales de la salud de "La Máquina", en el Hospital Barros Luco, expresa que: "las mujeres se iban tranquilas, con una cara de tranquilidad y sin dolor".

Los abortos que se hacían en el Barros Luco, no eran el resultado de ninguna reforma legal. Se llevaban a cabo porque los profesionales y técnicos de la salud, en especial del sector de la maternidad, miraban a diario las muertes y las lesiones que cientos de mujeres tenían en su cuerpo, tras haberse realizado abortos clandestinos.

"La Máquina", acabó recién luego de la imposición violenta de la Dictadura militar de Pinochet, pero relatan trabajadores con años del hospital que "siquiera pudo ser acallada o interrumpida el propio día del Golpe Militar al Gobierno de la Unidad Popular , la mañana del 11 de Septiembre decenas de mujeres llegaron al hospital y el equipo de profesionales las atendió de manera normal, aunque afuera en el calle se escucharan, bombardeos, balazos y enfrentamientos"

Hoy, de manera lamentable el Estado continua al servicio del desarrollo de una moral conservadora de la vida de las mujeres, aquella vida que se relega aun a la idea de que el único medio de realización y superación de las mujeres es la maternidad, por lo tanto el único camino para convertirnos en femeninas, visión excluyente hasta la fecha de una idea mas amplia e integradora por ejemplo de otras maneras de relacionarse sexualmente, distintas a las establecidas por la santa palabra de la Biblia.

El aborto, en este sentido significa, no solo una intervención medica en los cuerpos de las mujeres que han decidido abortar, y han optado por no ser madres. Significa a la vez una manera de romper e interrumpir una visión enquistada por miles de años en la sociedad, que busca fortalecer un poder patriarcal y heteronormativo sobre la vida de millones de nosotras. Hacernos creer que solo estamos hechas para la maternidad, como si no nos gustase hacer otras cosas en la vida, intereses tenemos de sobra, distintos y múltiples, lo que realmente sobra son las precarias condiciones de vida, los malos sueldos, la falta de educación y las posibilidades de una salud digna.

Es por lo mismo que hoy se hace mas latente alcanzar este derecho básico para todas nosotras, y que el propio Estado garantice su realización, este 25 de julio en Chile, puede ser un impulso para dar fuerza a una gran movilización levantando una coordinadora que ponga en pie una potente campaña por el derecho al aborto legal libre, seguro y gratuito. Pero esto no puede quedar en un mero hito, debemos proponernos ser un movimiento que llene las calles junto a estudiantes y trabajadores por este derecho, enfrentando al Gobierno, la Iglesia y los empresarios que se nos oponen. Para esto, federaciones, organismos estudiantiles y sindicales y organizaciones feministas debemos ser una fuerza que convoque a miles desde cada lugar de estudio y de trabajo.

Quienes hoy conforman el Frente Amplio, que cuenta con 21 parlamentarios y dirigen federaciones y el Colegio de Profesores, pueden poner estas tribunas a disposición de que se genere esta gran fuerza, movilizando a miles por la necesidad por el aborto legal que nombran en el propio programa presidencial de Beatriz Sánchez. Así como hacen las y los diputados anticapitalistas del FIT en Argentina, que ponen estos a disposición de las mujeres y las familias trabajadoras, siendo una voz en el parlamento a su vez que poniendo el cuerpo en las calles.

Como una vía para exigir las condiciones para lograr el acceso al aborto y los cambios jurídicos que contribuyan a que las mujeres aspiren a plenos derechos en cada uno de los países, y que podamos contar con el derecho a una educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir, para no seguir siendo empujadas a estar encarceladas y morir en la clandestinidad por querer decidir sobre nuestros cuerpos.






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