Economía

DEPENDENCIA

Guante blanco: a Argentina la saquean empresas que ningún Gobierno persigue

Mientras las declaraciones xenófobas de políticos van en aumento, nadie habla de los extranjeros que la “juntaron en pala” y remitieron utilidades a sus casas matrices.

Jueves 17 de noviembre | Edición del día

Durante las últimas semanas tras el triunfo de Donald Trump, conocido por su campaña contra los inmigrantes, varios políticos de Argentina -en busca de acomodarse a los tiempos que corren- difundieron declaraciones contra los inmigrantes que viven en este país, acusándolos de la inseguridad y el narcotráfico, entre otras cosas.

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La extranjerización de la economía

Pero la ola xenófoba no llega a todos los extranjeros. El dedo acusador sólo posa sobre los trabajadores y sectores populares, que llegan al país en búsqueda de una mejor calidad de vida. Pero hay otro sector que nadie cuestiona: las empresas extranjeras radicadas en Argentina.

A pesar del discurso “nacional y popular” del Gobierno anterior,el capital extranjero creció fuerte en la última década, dejando un saldo de mayor concentración y extranjerización de la economía.

Según la Encuesta de Grandes Empresas en la Argentina (ENGE) que realiza el INDEC,entre las 500 empresas no financieras de mayor tamaño en el país-que representan el 33 % del valor agregado nacional- la participación extranjera pasó de ser 219 empresas en 1993 a 322 en 2011, y 315 en 2013, un aumento del 43 % en 20 años.

En este grupo extranjero se destacan empresas agroalimenticias (Louis Dreyfus, Bunge, KraftFood, Cargill, Quickfood, Nestlé, Coca-Cola, Cervecería Quilmes, Oleaginosa Moreno, etc.); industria química (Bayer, Dow, Dupont, Procter & Gamble, Syngenta, SolvayIndupa, Monsanto, etc.) y la industria automotriz.

Los autores del libro “Restricción Eterna. El poder económico durante el kirchnerismo”,Gaggero, Schorr y Wainer, describen el aumento exponencial dela concentración económica. Señalan que el 65 % de las grandes empresas del país, tienen participación extranjera. De ese grupo, el 55 % tienen una participación de capital extranjero que supera el 50 %. Las empresas de capital enteramente nacional en este conjunto llegan al 35 % del total y explican sólo el 13,1 % de las utilidades.

Un dato sintomático es el avance del capital extranjero en las plataformas exportadoras. Solo 59 corporaciones extranjeras tenía el control de casi de la mitad de las exportaciones del país en 2012. La situación no ha variado sustancialmente.

Hay extranjeros… y extranjeros

Un argumento usado y ahora muy repetido por el Gobierno de Macri -que hasta organizó un mega evento en el Centro Cultural Kirchner para atraer la inversión extranjera- es que las empresas invierten y crean puestos de trabajo.

Pero la realidad de fondo es que las empresas extranjeras llegan a la Argentina en búsqueda de obtener ganancias a bajo riesgo, aprovechando las ventajas naturales del país, su fuerza de trabajo capacitada y su bajo costo en términos comparativos.

Un efecto que pocos advierten es que la economía argentina, por su carácter dependiente y subsdesarrollado, tiene un problema frecuente de falta de dólares. En este aspecto, el grupo de empresas extranjeras tiene un rol central en la dinámica de acumulación en el país.

Pero, estas empresas remiten sus dólares a sus casas matrices. Así realizan remisión de utilidades, dividendos y diversos mecanismos encubiertos,que utilizaron cuando había restricciones para la salida de capitales,como el contado con liqui, futuros, sobreprecios de importaciones. Esos mecanismos permiten una verdadera sangría de recursos desde Argentina.

Para señalar algunos datos, la remesa de utilidades al exterior duplicó su nivel promedio como proporción del PBI en la primera década del siglo XXI respecto de la década anterior, pasando de un promedio del 1 % del PBI al 2 %, aproximadamente.

El siguiente cuadro -publicado en el libro de Esteban Mercatante La Economía Argentina En Su Laberinto - muestra que, desde el año 2001, la proporción que representan la remisión de utilidades respecto de la inversión extranjera directa crece sostenidamente. Las inversiones se estancaron, mientras que el giro de ganancias al extranjero no paró de crecer.

Mientras la remisión de utilidades se llevó el 2 % del PBI durante la década pasada, el presupuesto a salud rondó en promedio el 6 % desde 2002 a 2014 según datos del Banco Mundial y la educación. En el mismo plazo, casi el 5 % del PBI, es decir que las empresas embolsaron de la Argentina casi una tercera parte de esos recursos.

Las empresas no sólo embolsaron dólares, también saquearon recursos aprovechando los marcos regulatorios laxos que le ofreció el país. La actividad de la megaminería tienen un alto impacto en el medio ambiente y en la salud humana, recientemente la Barrick Gold, empresa de Canadá, admitió un nuevo derrame de agua cianurada San Juan.

Otros extranjeros que obtuvieron grandes beneficios de Argentina son los fondos buitres con la deuda externa.

Uno de esos buitres, el fondo Black Rock, era accionista de Donnelley y en 2014 dejó a centenares de familias en la calle a través de una quiebra fraudulenta.

Como parte de esa política de entrega, el Gobierno anterior pagó más de U$S 190 mil millones. Macri a principio de año destinó U$S 9.300 millones a los fondos buitres,que seguían reclamando; y en el presupuesto 2017 se estableció casi U$S 14 mil millones para los buitres, el Club de París y otros especuladores.En tanto, los intereses de deuda pública representan el 10 % del total del gasto proyectado para el 2017 y 2,53 % del PIB.

Contra la burguesía nativa y extranjera

Contra un discurso xenófobo que fomentan los empresarios, la burocracia sindical y los políticos patronales contra los inmigrantes para dividir las filas entre los trabajadores nativos y extranjeros, hay que mostrar quienes son los que realmente degradan las condiciones de vida de miles de asalariados, despidiendo, suspendiendo, rebajando el salario, fugando ganancias, contaminando: los empresarios locales y extranjeros.

Los trabajadores nativos y extranjeros tienen que enfrentar codo a codo los planes de ajuste y de saqueo que imponen las burguesías locales y extranjeras.

En este sentido, el sábado 19 el Frente de Izquierda alzará una voz internacionalista y de independencia de clase en el estadio de Atlanta.




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