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CULTURA

Grave: guardias de GAM agreden a indigente al interior del centro cultural, ¿Que proyecto cultural necesitamos?

“Centro de las artes, la cultura y las personas” consigna el logo del centro cultural, pero reiteradas actitudes represivas de su cuerpo de seguridad, muestran la cara más empresarial y anti cultural de la gestión del centro.

Simón Bousquet

Presidente sindicato GAM

Claudia Ochoa

Secretaria Sindicato GAM

Valentina Torres

Tesorera Sindicato GAM

Miércoles 31 de enero | 17:48

"Cerca de las 14:00 hrs. del día lunes 29 de enero, personalmente me encontre con una escena preocupante, tres guardias de seguridad de GAM se encontraban forcejeando y golpeando a un conocido personaje en situación de calle del barrio Lastarria. Bajo el pretexto de que el sujeto se encontraría pidiendo dinero dentro del centro y con una actitud matonesca, dos guardias, en presencia de su supervisora, agredían física y verbalmente al sujeto, inclusive arrojando al suelo su almuerzo, una bolsa de uvas verdes." denuncia que se publicó hace unos días en las redes sociales:

Producto de lo ocurrido, se hace necesario abrir una reflexión respecto a lo que expresa esta situación, y por tanto hay que pensar hacia dónde nos lleva como trabajadores de un proyecto con un importante rol social, cultural y hasta político como lo es GAM. ¿Para que proyecto trabajamos?, ¿Qué tipo de referente cultural aspiramos a levantar?.

El profundo compromiso de los trabajadores por el rol social que puede cumplir el centro cultural, es precisamente el valor agregado que la institución debiera fortalecer más allá de su presentación en sociedad: una convicción de coherencia entre el discurso y la práctica.

La administración del edificio, a Cargo del Ex-PS Felipe Mella, se ubica con una actitud y un discurso inclusivo. Cuesta entender por qué hay una tendencia hacia un proyecto más conservador, pero ya logra divisarse el horizonte de forma más nítida. Luego del incidente con los trabajadores de la segunda etapa, en el que guardias externos contratados para un evento comercial se enfrentaran de manera violenta con los trabajadores, la administración decidió mantener una patrulla de carabineros apostada en la entrada principal de GAM durante días.

Una actitud no muy dialogante.

Cuando se trata de criticar la desigualdad, el discurso juega el rol de “desmarcaje”, los mismos ejecutores de tales políticas institucionales que seguramente prendieron velas para despedir al Divino Anticristo, quien vivía en las mismas condiciones del protagonista del presente artículo, son indiferentes a los protocolos denigrantes y represivos del personal de seguridad de GAM.

Sin embargo, cuando trabajadores que atienden público tras constantes situaciones de peligro solicitaron mejorar sus condiciones de seguridad, por medio de una mampara de vidrio que detuviera un escupitajo de algún desordenado usuario, la administración responde que no hay presupuesto.

La tercerización de servicios es la gran culpable del asunto, a la par de la empresa de guardias, una contratista de servicios de aseo altamente feminizada representa los mismos “valores”: la mayoría son mujeres haitianas, que perciben bajos salarios. Algunas ni siquiera hablan el idioma español, por lo que dudosamente se cumplan las condiciones mínimas para el trabajo -una de nuestras principales deudas como sindicato- dado que no tienen los mismos derechos que los trabajadores de planta. Una simple barrera “empresarial”, corporativa, borra todos los discursos de igualdad e inclusión que se expresan tan majaderamente en el frontis del edificio: Hay trabajadores de primera, de segunda y de tercera clase.

El gran aporte que realiza el Estado de más de 2 mil millones de pesos no es suficiente para el gasto de funcionamiento de la gran mole y por tanto, la privatización y rol comercial del centro son los puntos jerárquicos de la administración. De 14 espacios habilitados, 6 corresponden a arriendos comerciales: cafetería, restaurante, librería, tienda de vinos estacionamientos, y hasta una destacada tienda de diseño. Se suma a esto un aumento en arriendos de salas y plazas, para actividades comerciales de organizaciones y empresas que nada tienen que ver con el sector cultural (SOFOFA, ICARE, SERVEL, CCU).

Es cierto que el aporte del Estado es limitado en cuanto al costo de tamaño proyecto, solo en gastos de funcionamiento son millones al mes. Sin embargo este modelo responde a la propuesta de los gobiernos para el financiamiento de los espacios culturales: corporaciones privadas que administran un espacio para hacer la bajada de la política pública, a costa de la subcontratación y privatización.

Recursos limitados. Siempre son los recursos limitados, justificación de sobrecarga laboral y la negativa de la empresa a negociar colectivamente, un derecho fundamental de los trabajadores. Desempeñar un cargo de jefatura o dirección en GAM, es el equivalente a una gerencia “modesta”, pero que no deja de ser contrastante con la usual respuesta ante la falta de recursos. Cabe preguntarse entonces si no recibiremos palos y represión cuando -como siempre hacemos- llegue el momento de volver a negociar colectivamente.

Y es preocupante.

Trabajo precario y super explotación en la subcontratación: nuestra propuesta

Pero eso no es el único problema. Trabajadores jubilados, que no tienen otra opción de trabajar están obligados a integrarse a estas soluciones que se pagan con un sueldo mínimo y bonificaciones varias. Aunque de todas formas, sabemos también que ex militares y policías jubilados frecuentan constantemente estas ofertas laborales. Personas ya formadas en un rol opresivo, claramente dan paso a que actos como estos se realicen a vista y paciencia de todos.

Los trabajadores organizados en nuestro sindicato propusimos un rol distinto para las personas que se desempeñan en estos cargos. Propusimos quitar el rol de protectores de la propiedad privada y su función netamente “prohibitiva”. Propusimos realizar capacitaciones para que el carácter de guardia, pasará a ser de un “monitor”, un trabajo que les entregue herramientas para dialogar con los públicos, que cuenten la historia de nuestro histórico edificio y proporcionen información respecto de la programación artística y actividades, pero además, que tengan las herramientas inclusivas para poder relacionarse con los sectores mas desprotegidos de nuestra sociedad. Los guardias de seguridad son la primera cara con la que interactúan los visitantes, ¿Por qué no hacer coherente el discurso inclusivo y de formación de audiencias con las funciones de todos los trabajadores de GAM?.

Proponemos entonces, eliminar la subcontratación y realizar el paso a planta de aquellos trabajadores que cumplan las condiciones; véase trabajadores/as de la tercera edad, mujeres y hombres dispuestos a cambiar el rol de protectores de la propiedad privada a trabajadores de la cultura (sabemos que muchos guardias son ex carabineros, educados en esta lógica y por tanto no aptos para el papel).

Varios millones se gastan en la mantención de esta contratista, millones que podrían invertirse de mejor manera y así lograr una coherencia con el discurso.

La misma lógica aplica, pero sin restricciones, a todas y todos los trabajadores de aseo subcontratados.

De esta manera se invierte la fórmula.

Al cambiar el rol opresivo y militar de un guardia de seguridad subcontratado que solo obedece órdenes, a un “monitor/guía” de planta acorde con el proyecto institucional, no solo se combatiría la precariedad del trabajo, sino que se transformaría la forma en que el centro se relaciona con comunidades y públicos, mostrando un ejemplo concreto de intentar acercar la cultura a las personas.

“Pero el funcionamiento del edificio se verá comprometido dirán”, “la función de las cámaras de seguridad, apertura de espacios y autorizaciones de ingreso se verían afectadas con este cambio de lógica”. Nada más alejado de la realidad, ya que un trabajador perfectamente se puede capacitar en estas tareas. ¿La alternativa a la subcontratación, capacitar a trabajadores y administrar los recursos humanos no a través de otra empresa, no es acaso una forma de optimizar los recursos y de combatir la precariedad?






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