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SANIDAD PÚBLICA

Granada: 50.000 manifestantes en defensa de la sanidad pública

La exigencia de dos hospitales públicos completos para un área metropolitana de 500.000 habitantes, llenó el pasado domingo las calles granadinas por una atención sanitaria de calidad.

Jorge Remacha

Sindicato de Estudiantes de Izquierdas, Zaragoza

Miércoles 19 de octubre | 18:09

Foto: Twitter

“Las cosas se pueden cambiar si queremos que se cambien. Si nos unimos, lo cambiamos. Queremos mejorar, queremos dos hospitales completos, queremos que mejore la calidad asistencial y la dignidad de los profesionales. Nos toca luchar para que las cosas cambien”.

Estas palabras formaban parte del comunicado leído al final de la manifestación del pasado #Granada16-O, una movilización que el domingo 16 de octubre concentró en torno a 50.000 personas, según fuentes oficiales, para pedir la derogación del nuevo modelo de distribución sanitaria de la ciudad.

Frente a la exigencia por la existencia de dos hospitales públicos con competencias completas en la ciudad, ese modelo se ha desdibujado desde la construcción del Parque Tecnológico de la Salud, un macrocomplejo hospitalario mitad público mitad privado, a las afueras de la ciudad que es regido por confederaciones empresariales, bancos, organismos universitarios y por gobierno autonómico andaluz.

Desde entonces la cobertura sanitaria de la ciudad se ha convertido en un hospital repartido en tres centros situados a gran distancia entre sí, que atienden diversas especialidades, sin cobertura total en ninguno de los tres.

Esta situación es rechazada tanto por pacientes como por trabajadores de la sanidad, los cuales denuncian que la reorganización se ha hecho sin el criterio de los profesionales de la sanidad y hablan de una “disgregación en centros espaciados geográficamente”, los cuales consideran “incompletos” y “sin todas las especialidades imprescindibles en un comarcal”.

Así mismo, la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Granada advierte que esta situación es un obstáculo y un riesgo para pacientes con varias patologías, ya que el tratamiento de las mismas está repartido en varios hospitales. Desde la Mesa se hace una llamada al “descontento con la nueva organización hospitalaria, que abandona el plan inicial que contemplaba la implantación de dos hospitales en la ciudad; uno en la zona norte y el otro en la zona sur, donde se atenderían todos los servicios básicos hospitalarios de la población de cada una de esas zonas”.

La situación que vive la capital granadina, y que el domingo reunió a numerosos colectivos sindicales, sociales y políticos de la ciudad, con la destacada ausencia de PSOE y UGT; es un ejemplo de la precarización y venta de la sanidad pública en todo el estado.

Desde el inicio de la crisis hasta la actualidad se ha desarrollado un grave desmantelamiento de los servicios públicos, los cuales se están deteriorando cada vez más en beneficio de los sectores privados, como está pasando con la Sanidad.

Respecto a un derecho tan básico como el de la atención sanitaria, su externalización y la subcontratación de servicios y hospitales enteros se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos de la sanidad privada.

La rentabilidad obtenida al respecto por parte de las empresas de la salud proviene de la rebaja de la calidad de los servicios ofrecidos, la supresión de las investigaciones sanitarias que se realizan en el seno de los hospitales públicos y de los tratamientos más costosos, así como de las peores condiciones del personal sanitario y las subcontrataciones y precariedad laboral reinante en la privada.

Este proceso de degradación y privatización de la sanidad pública es uno de los signos más visibles de la restauración neoliberal puesta en marcha durante las últimas décadas, sin embargo ha sido desde el inicio de la crisis, cuando ésta se ha acelerado en el Estado Español bajo el paraguas de la Reforma Sanitaria, impuesta por el gobierno del PP, pero en continuidad con la política de recortes del PSOE.

Esta Reforma también redujo sustancialmente la cartera de servicios asistenciales básicos que antes eran financiados públicamente, y que después se financiarían con el sistema de copagos, mientras aplicaba la exclusión sanitaria de más de 870.000 personas, en su mayoría inmigrantes, desde abril de 2012.

La situación de Granada es un ejemplo de lo que implica un goteo de cierre de camas, de plantas y hospitales, mientras el sector sanitario privado se frota las manos con el negocio de las externalizaciones que pone en riesgo la salud de cada vez más personas.

Pero también es un ejemplo de movilización por defender un derecho tan básico como es la atención sanitaria pública, universal y de calidad.




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