Sociedad

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Gran apoyo al condenado por el fotomontaje de la cara de Jesucristo

En solo una hora, y a través de internet, el joven consigue recaudar los 480 euros, impuestos por un juez por supuestamente ofender los sentimientos religiosos.

Jorge Calderón

Historiador y Profesor de Secundaria, Zaragoza

Miércoles 14 de febrero | 19:01

El pasado miércoles 7 de febrero, el juzgado de lo Penal número 1 de Jaén condeno a Daniel Serrano, de 24 años, a pagar una multa de 480 euros como autor de un delito contra los sentimientos religiosos. Los hechos se remontan a abril de 2016, cuando el joven subió a Instagram una foto de Cristo de la Amargura, popularmente conocido en la Semana Santa de Jaén como El Despojado.

En la imagen el rostro original había sido sustituido por el suyo. Inmediatamente, la Hermandad de la Amargura, a la que pertenece dicha imagen religiosa, le pidió en varias ocasiones que retirara la imagen. Al negarse rotundamente, acabaron por llevar el caso a los tribunales. La Fiscalía rápidamente presento su escrito de calificación provisional, en el que afirmaba que el fotomontaje resultó ser una “vergonzosa manipulación del rostro de la imagen”, lo que evidenciaba un “manifiesto desprecio y mofa hacia la cofradía con propósito de ofender”.

Casi 2 años después, Daniel ha llegado a un pacto judicial el que reconocía su culpabilidad y aceptaba el pago de una multa de ocho meses a dos euros diarios, lo que supone un total de 480 euros, 10 jornales de un día, en la “recogida” de la aceituna . Esto como ha reconocido posteriormente, lo hacía obligado y solo para evitar un juicio en el que el fiscal le solicitaba la imposición de una multa de 2.160 euros, sustituible por 180 días de prisión en caso de impago.

Gran apoyo en las redes y de diferentes colectivos

Nada más aceptar esta sentencia condenatoria, el joven, pedía ayuda en las redes sociales para pagar la multa. El mismo contaba que: "Me encuentro en una situación económica precaria que me impide abordar el pago. Tengo 24 años y estoy en paro. No tengo nada ahorrado y los pocos jornales en la aceituna que he conseguido ya se han acabado (...) Pido que quién lo desee haga cualquier aportación, por pequeña que sea, que me ayude a salir de esta situación y pagar la multa”.

A sólo una hora de iniciar este crowdfunding, conseguía reunir el dinero de la multa. Muchas personas mostraron su solidaridad publicando en las redes, un fotomontaje similar al del motivo de la condena. Además, recibía el apoyo de números colectivos en defensa de la libertad de expresión y organizaciones sindicales, sociales y políticas de izquierdas.

Entre ellas destacó la de Joaquim Bosch, portavoz de Jueces para la Democracia que escribía en Twitter que: “Dicen que el fotomontaje de un joven dirigido a su cantante favorito ofende sentimientos religiosos. Cuando un obispo ataca a los homosexuales o defiende discriminar a las mujeres, hay mucha más gente ofendida en sus concepciones democráticas igualitarias y no hay condena alguna”.

“Doble vara” de la Justicia española

Esta sentencia demuestra que la Justicia sigue estando impregnada de la retórica franquista. El mismo artículo del código civil utilizado por el juez para justificar esta condena es un claro ejemplo. Se trata de un artículo que, aunque fuera parcialmente modificado por el gobierno socialista de 1995, mantiene el mismo rigor de defensa religiosa del momento en el que se redactó y aprobó bajo la dictadura franquista.

El caso del joven de Jaén no es un caso aislado. El pasado año, la recién elegida Reina de la Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, Drag Sethlas fue denunciada por su actuación en la que salía disfrazada de Jesucristo y la Virgen María. Aunque la denuncia, presentada por la Asociación de Abogados Católicos, fue desestimada casi un año después, tuvo que ir a declarar al juzgado y defender su derecho a la libertad de expresión.

Mientras vemos como los derechos de los católicos por “supuestas ofensas” a sus sentimientos religiosos, son duramente perseguidos por la justicia, los ataques “al contrario” son respetados e incluso “jaleados”. Nos referimos evidentemente, a declaraciones o actuaciones vejatorias e intimidatorias, realizadas por “fervientes” cristianos contra todo tipo de colectivos, especialmente al colectivo LGTBI y al de mujeres.

Como no recordar amenazas y ofensas abiertas vertidas desde los medios de comunicación de la Iglesia Católica Española, contra las “Drag Queen” que desfilaron en la última Cabalgata de los Reyes Magos del barrio madrileño de Vallecas, calificándolas de “maricones de mierda”. O las constantes declaraciones de miembros de la jerarquía eclesiástica en las que decían cosas como que: “Salvar a la humanidad de las conductas homosexuales es igual de importante que evitar la destrucción de las selvas” o que “[el matrimonio gay] es un plan macabro para exterminar a la humanidad”. El anterior Papa Benedicto XVI llegó afirmar que: “el matrimonio gay es una amenaza para la humanidad”.

Como decíamos, las mujeres han sido el otro colectivo en la mira de los “exabruptos de miembros del clero con frases como: “La mujer tiene una aportación específica, dar calor al hogar” o “Antes, el hombre se emborrachaba y pegaba a su mujer, pero no la mataba”.

“Barra libre” para la Iglesia Católica

Por mucho que nos suene a Tribunal de la Inquisición todo lo que acabamos de denunciar, no nos debe extrañar en absoluto, teniendo en cuenta el régimen en el que vivimos. Este régimen del 78, impuesto tras la dictadura, conservó un aparato y unas leyes heredadas del franquismo, que permiten este tipo de situaciones.

Por este mismo andamiaje la Iglesia Católica Española se encuentra, en una situación de privilegio y control moral y educativo, sostenida con grandes cantidades de dinero público. De esta manera, la tarea de la separación Iglesia-Estado resulta, no sólo una medida democrática básica, sino un cuestionamiento al ADN del Régimen del 78, heredero del nacional-catolicismo franquista.






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