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Goya, el sueño de un genio

En el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero se encuentra una imperdible exposición con más de 130 grabados de inicios del siglo XIX y la crisis del “Siglo de las Luces”.

Domingo 4 de septiembre de 2016 | Edición del día

Fragmento “El sueño de la razón produce monstruos”. Serie Caprichos. Aguafuerte.

Francisco de Goya y Lucientes es mayormente conocido por su obra como pintor de la corte, por sus retratos oficiales y sus emblemáticos cuadros como La Maja Desnuda. Sin embargo la muestra que se encuentra actualmente en el Museo de la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero) presenta gran parte de su producción como grabador. Con más de 140 piezas de comienzos del siglo XIX, la exposición está compuesta por cinco series: Tauromaquia, Toros de Burdeos, Caprichos, Disparates, Desastres de la guerra y algunos trabajos sueltos.

El grabado, técnica que permite la reproducción en serie, fue un medio privilegiado para las publicaciones periódicas. A mediados del siglo XVIII, con los avances de la industria se desarrollan la aguatinta, que sirve para lograr planos o texturas y; hacia fines del siglo, la litografía, técnica que consiste en dibujar sobre una piedra graneada. Con estos nuevos medios expresivos, el prolífero artista español realizó sus series.

Goya nació en 1746 en Fuentedetodos, Zaragoza, finales de siglo donde presencia grandes acontecimientos: la historia moderna en España, los ideales de la Ilustración, y el comienzo de un siglo que está marcado por la Inquisición. El artista ve con sus propios ojos y bien de cerca, la insurrección popular en Madrid contra Godoy, la abdicación de Carlos IV, la subida al trono de Fernando VII y la invasión del ejército francés que da lugar a la Guerra de Independencia.


“Tú que no puedes”, “Linda maestra”. Serie Caprichos. Aguafuerte y aguatinta.

Caprichos

El ridículo, la extravagancia y las fantasías más oscuras forman parte de la serie Caprichos, de 1799. Con 80 estampas, Goya, por medio de imágenes oníricas, fue plasmando las miserias humanas. La producción de dicha serie coincide con el inicio de la grave enfermedad que lo aquejó, por el resto de su vida, y que lo dejó sordo. Es la primera serie que realiza, siendo una fiel representación de su estilo, su imaginación y de su destreza con la técnica del aguafuerte. Está compuesta por con los dibujos de dos álbumes, el Álbum A, o “Álbum de Sanlúcar”, y el “Álbum de Madrid”, o Álbum B, de los cuales se conservan las tintas y aguadas.

Estas estampas presentan una sátira a la sociedad y su ignorancia, con una fuerte oposición a la Inquisición, al rol de la educación y el maltrato a los niños; la superstición en relación a las brujas, el matrimonio por conveniencia, el comportamientos de los frailes y (su propia) historia de desengaño amoroso.

Influenciado por los ideales de la Revolución francesa, Goya estuvo en el círculo y en constante relación con la Ilustración, lo que le inspiró un gran temor que estaba, por cierto, muy bien fundado. La Inquisición, velaba por mantener el status quo de la sociedad, y “en defensa” de la moral pública, persiguió a los ilustrados. Fue así que dicha serie estuvo a la venta unos pocos días, ya que el mismo artista la retiró rápidamente por las posibles represalias.

Originalmente, los Caprichos iban a ser Sueños, por el escrito literario de Francisco de Quevedo, quién soñaba que hablaba en el Infierno con demonios y condenados. Finalmente, nos presenta sus pesadillas acompañadas exquisitamente por frases y títulos, que refuerzan sus ideas. Imágenes que plantean una crítica a la nobleza y el clero hasta, por medio de la caricatura, a una reflexión sobre los comportamientos y vicios de aquella época.

Las escenas son tenebrosas, en escenarios de un extrañamiento irreal y con visiones delirantes. La sátira a la sociedad está presente en gran parte de las piezas. Para retratar los vicios humanos, Goya toma atributos de los animales satirizando y “deformando” sus rasgos. Por ejemplo en la estampa Tú que no puedes…, los campesinos están cargando a cuestas a unos burros, que son unos frailes. Mientras los campesinos son representados con la dignidad humana, al clero se lo representa como un animal, como unos asnos.

El sueño de la razón produce monstruos, es una de las imágenes más difundidas, y en ella Goya se retrata a sí mismo soñando, rodeado de la oscuridad y con el búho como consejero. Su sueño, puede ser la propia fantasía y el abandono de la razón, que producen aquellos monstruos haciendo posible sus obras.


“Estragos de la guerra”. Serie Desastres de la guerra. Aguafuerte.

Los desastres de la guerra

El turbulento comienzo de siglo en España, luego de los levantamientos del 2 de mayo de 1808, se inicia lo que se conoce como Guerra de Independencia en respuesta a la invasión de las tropas francesas de Napoleón. Los desastres de la guerra, es la siguiente serie de Goya, que desarrolló entre 1810 y 1815 y consta de 82 estampas, haciendo alusión a este hecho.

Ya no son sus pesadillas o una crítica a los vicios, sino que retrata las terribles consecuencias de la guerra: la injusticia, la muerte, las mutilaciones, las torturas, el terror y la crueldad. Esta temática se vuelve universal al retratar esos “desastres” que se repiten a lo largo de la historia.

Los excesos de la guerra, sus consecuencias y sus responsables se retratan con crudeza. Hay tres núcleos temáticos: el primero dedicado a los horrores generados por la propia guerra; el siguiente destinado a las consecuencias de la misma, como el hambre; y el último que hace referencia a la situación de la posguerra y el gobierno absolutista de Fernando VII.

“Que valor!”. Serie Desastres de la guerra. Aguafuerte.

La estampa ¡Que valor!, se refiere al rol de las mujeres en dicha guerra. Representa a un personaje concreto (en el resto no alude a personas particulares, sino a retratar esas situaciones universales): Agustina de Aragón trepa por los cadáveres para poder tirar el cañón y defender a Zaragoza del ataque francés.


Disparate 13 “Modo de vuelo”. Serie Disparates o Proverbios. Aguafuerte.

Disparates

Sin lugar a dudas, un de las series más fantásticas y con, imágenes oníricas es Disparates. Metáforas, situaciones irreales y pesadillas de la noche pueblan las estampas que realizó Goya entre 1815 y 1823. La serie es de difícil interpretación, ya que se desconoce el orden que le hubiera dado el artista, rompiendo su lógica narrativa. Se considera que está incompleta.

Cuestiona sarcásticamente a las instituciones. El clero y el ejército se nos presentan con sus rasgos acentuados hasta la deformidad, llegando a lo grotesco, asemejándose a la tradición de los carnavales, con la impronta del artista.

Visiones enigmáticas donde predomina una mirada pesimista de esa realidad, y un sentido dramático que se funde en la oscuridad de la noche. En una de las obras destacadas, Disparate 13 “Modo de vuelo”, se puede ver hombres volando con alas semejantes a las de los murciélagos, animales de la noche. Tal como lo hubiera imaginado Leonardo Da Vinci, hay un modo de llegar al vuelo, alcanzando la destreza de las aves, la irracionalidad de que el ser humano se eleve por los aires. Un disparate.


“Plaza Partida”. Serie Toro de Burdeos. Litografía.

Toros

La serie Tauromaquia y Toros de Burdeos, poseen el mismo eje temático recurrente en el arte español. La primera data de 1816 y la segunda es posterior, de 1819, y en ella empleó la técnica de la litografía.

Goya, con muy ricas composiciones, muestra una actividad de mucha popularidad en la población hispana, haciendo referencia a la acción del torero, la muerte y también dejando ver la brutalidad que conlleva dicha actividad. Está acentuado el dramatismo de cada estampa con la negritud y el contraste.

Las cuatro litografías que componen Toros de Burdeos, ponen en el centro al torero y al animal. Mediante grandes gestos que hacen adentrarse en ese momento, manifestando su dominio con la técnica.

Sueños terrenales

Goya no sólo está inscripto en la historia como unos de los grandes artistas de todos los tiempos, sino que se ubica en el sitial privilegiado de aquellos pocos que han creado imágenes que han trascendido sus siglos y se han vuelto símbolos de otros.

La técnica de grabado, era considerada un trabajo de artesanos ya que el “gran” arte era la pintura. El español, fue un artista versátil que desarrolló esta artesanía con una técnica impecable, partiendo de dibujos con infinidad de detalles y su equilibrio compositivo. Combinó el aguafuerte y el aguatinta, que apenas se estaban desarrollando en España, que él había utilizado con anterioridad para reproducir las pinturas de Velázquez y con la producción de las series las desarrolla plenamente.

Expresa por medio de sus estampas problemáticas de la realidad, pero también su compromiso con los ideales de la Ilustración. Mostrando los vicios humanos, la crueldad y la ignorancia, en la búsqueda constante de la verdad, aunque impactado por los sucesos políticos sus imágenes se inundan de una visión pesimista.

Esa crítica, no es un panfleto, sino que sus sueños, que no son los de un genio que está cerca de lo divino, expresan lo terrenal, uniendo su fantasía y su creatividad. Su estética abre camino al romanticismo, dando lugar a imágenes nocturnas, con brujas, diablos, duendes, animales y criaturas deformadas.

Un mundo irracional e imaginario para plasmar la oscura realidad terrenal.

Goya, el sueño de un genio puede visitarse de lunes a domingos de 11 a 20 hs. en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero que está ubicado en la calle Valentín Gómez 4838, Caseros.






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