Cultura

“VIAJE A NINGUNA PARTE”

Goodbye Berlín, la última propuesta fílmica de Faith Akim

¿Qué es robar un coche comparado con fabricarlo? (Parafraseando a Bertold Brecht).

Martes 6 de junio | 19:21

Con “Goodbye Berlín” el alemán de origen turco Faith Akim no solo vuelve a demostrar que es uno de los mejores o, al menos, de los más creativos realizadores europeos de su generación, sino que además continua su indagación personal y social por una Europa multicultural que se resiste a aceptar la diferencia y donde las más abismales diferencias se han instalado en una sociedad convulsa que quiere aparentar no serlo. En este caso la historia se centra en la odisea del pequeño Maik que, harto de una vida escolar y familiar marcadas por la apatía, el aparente confort y el aislamiento personal, emprende una huida en carretera junto a un joven compañero de origen ruso.

Con pocas pero, en general, inteligentes pinceladas y con su habitual mezcla de ironía y patetismo, texturas y sonidos, el realizador de “Soul Kithen” y “Contra la pared” nos dibuja un panorama social lleno de contrastes y contradicciones donde dos adolescentes intentan conservar algo de inocencia, rebeldía y vitalismo en medio de un universo gris y movido por el interés, la codicia y la falsedad. No faltan algunas concesiones a sus más fieles seguidores (sobre todo en la banda sonora y algunas estridencias narrativas y audiovisuales) ni algún secundario trazado con brocha gruesa, pero de nuevo Akim, tras las mucho más serias y graves “Al otro lado” (con un claro mensaje sociopolítico) y “Mi padre” (con raíces de epopeya autobiográfica) , vuelve al terreno de joven e inteligente provocador que hurga en las tripas de un país sacudido por el neoliberalismo que intenta sin éxito disfrazar la desestructuración social y la falta de horizontes que se palpan en el extraño deambular de estos los dos adolescentes. Una situación social que aquí se da en forma de desintegración familiar, marginación escolar, viaje a ninguna parte y diversas formas de rechazo al diferente.

Llena de sentido del humor, mordaz ironía y con una esforzada e intensa interpretación de Tristán Göbel, “Goodbye Berlín” es un filme sincero, valiente y honesto en tiempos cobardes. Akim utiliza, tal vez en demasía, sus consabidos toques de comedia satírica y de drama social de costumbres que abarca mucho y aprieta poco, pero en esta ocasión, parece más conciso y centrado en la humanidad de sus personajes principales que en otras. Nuevamente el realizador busca poesía y humanidad en seres pequeños en medio de una Europa destartalada pero tal vez sus recursos cinematográficos siguen siendo algo descompensados, entre la desmesura de los grandes planos y el intento de introspección psicológica algo forzado.

Premiada en varios festivales, “Goobye Berlín”, a pesar de cierta descompensación entre sus pretensiones y sus logros, se erige en una de las grandes películas alemanas rodadas este año y ante un filme simpático –en formato de road movie existencial- de principio a fin que, no obstante, deja una sensación agridulce, entre la vaga esperanza y la amarga claudicación.






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