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PLEBISCITO DE LA OPOSICION Y SIMULACRO DEL CHAVISMO

Gobierno de Maduro y la MUD, entre la negociación y la confrontación

Se realizó el plebiscito de la MUD y el simulacro de la oposición. Aunque los números que dio la oposición son difíciles de corroborar, y era más que sabido que el gobierno los iría a cuestionar, lo más esperado era observar la demostración de fuerzas en este domingo y la tan mencionada “hora 0” con lo que alardeó la MUD.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Martes 18 de julio | Edición del día

En la doble jornada del domingo ambos sectores utilizaron la táctica del embudo, es decir, la entrada goteada a votar, lentificar todo el proceso y los pocos centros de votación si se compara con una elección normal, buscando mostrar una mayor concentración en importantes puntos. Y funcionó, pues alrededor de los mismos, se mostraron aglomeraciones importantes, pero en términos generales, la oposición se mostró más activa y con mayor dinámica de participación que el chavismo.

Los datos arrojados por la oposición sobre el referendo se declaró para sí más de 7 millones de votos comprobables, y la participación masiva del “ensayo” que declara el chavismo al que se "acudió por millones a sus centros electorales" en relación a los niveles históricos de votantes que ha tenido, que no pueden corroborarse, ya que en el caso del simulacro del chavismo, de hecho, no han dado aún ninguna cifra concreta”. Tanto unos como otros manipulan buscando mostrar fortaleza en la crisis política que vive el país.

Aunque es de destacar, como reportó La Izquierda Diario en un artículo pasadas las horas del mediodía del domingo, la importante participación en el plebiscito de la MUD en zonas populares de Caracas y otras ciudades, dando por descontando obviamente las zonas de clase media y alta donde mantiene un predominio. En el caso de Caracas, en parroquias como Catia, El Valle, Caricuao, Antímano, Petare, eran verdaderamente grandes las colas y la movilización. Si bien es cierto que el gobierno también mostró bastante participación en algunas de estas zonas, lo sintomático es que al contrario no ocurre, es decir, el gobierno no puede mostrar alta participación en su simulacro en las zonas de clase media y alta, y eso marcó en cierta manera la diferencia real en la doble jornada del domingo: que la oposición haya logrado arrastrar tras de su consulta a importantes franjas de las zonas populares donde históricamente el chavismo era hegemónico.

La oposición tanto en su declaración del final del día mostrando sus resultados, como al mediodía del lunes se mostró envalentonada, anunciando mediante el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, e integrante del partido Voluntad Popular de Leopoldo López, el plan de "la hora cero", una serie de acciones contra el gobierno que comenzarán este martes con una agenda de cuatro puntos para esta semana, como antesala de lo que llaman histriónicamente la "escalada definitiva" para frenar la Constituyente convocada por el gobierno. De estos puntos, el que sobresale es su llamado a un “paro cívico” de 24 horas en todo el país pues realmente, si es capaz de paralizar efectivamente el país como declaran sería una verdadera demostración de fuerzas.

El otro, que a partir del miércoles comenzarán a “conformar un gobierno de unidad nacional”, no pasa de la propaganda, ya que más allá que no se pueda sostener en sí mismo es un agravamiento más de la crisis, pues estaríamos hablado de una especie de gobierno paralelo, que escalar más el conflicto, podrá incluso probar el reconocimiento de algunos de los países imperialistas, organismos internacionales o gobiernos de derecha de la región, así sea en el marco de presionar in extremis para una negociación; el resto de los puntos, como la elección de los magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia hace tiempo que lo ha venido anunciando, y tampoco tiene manera de efectividad, aunque significaría una nueva vuelta de tuerca en la crisis institucional y de poderes, puesto que estaríamos hablando de duplicidad de magistrados del TSJ –estando los actuales reconocidos por el Gobierno-., agregándose a la duplicidad que ya hay de Vicefiscales generales, el que nombró la Fiscal y la que nombró el TSJ. Y el de que conformarán “asambleas populares en los más de 2.000 puntos de votación” del plebiscito está por verse si consiguen la concentración que piensan.

Maduro ya anunció que la convocatoria a su Constituyente se mantiene, declarando este mismo lunes que: "Así la convoco, a una Constituyente por la independencia y soberanía y que Europa diga lo que quiera decir, no nos importa lo que diga Europa", en alusión al llamado que hizo la Unión Europea a deponer dicha convocatoria en vista al resultado del plebiscito. Pero aún faltan trece días para el 30 de julio, y todos los escenarios están abiertos.

La dirigencia de la MUD alardea de “escalada definitiva” indicando confrontación, en el mismo tono que hace Maduro de que “truene, llueva o relampaguee la Constituyente sí va”, todos estos movimientos no pueden dejar de leerse como presión para negociar en mejores condiciones. Es que una salida negociada a la crisis está sobre el tapete como hemos venido escribiendo, y no es de extrañar que se estén realizando reuniones discrecionales. Es más, analistas políticos más afines a la oposición apuntan en este sentido, como declara Luis Vicente León: “así, convertir el plebiscito en el disparador de la masificación real de la protesta y lograr fracturar al adversario, lo que podría presionar una negociación política que lleve a una oportunidad pacífica de cambio. Ese creo que es el objetivo real del plebiscito.” Y entre “fracturar al adversario” obviamente se encuentran las Fuerzas Armadas, que con una mayor escalada de la crisis política termine de provocar alguna acción por parte de sectores de los militares o incidir en algún sector de ellos, conscientes de que es el sector castrense el que sostiene a Maduro en el gobierno. El propio dirigente de la MUD, Fredy Guevara, hizo alusión este lunes a la “discusión” y “negociación”, obviamente hablando de “condiciones” para ello.

Hay que considerar que el llamado a Constituyente por parte de Maduro está en crisis, solo se ha inscripto el propio chavismo, y el movimiento del simulacro de este domingo no revierte esta situación. El movimiento fue tanto del chavismo que hasta se pedía al ingreso al “ensayo” de las elecciones, el “carnet de la Patria” y al que no lo tuviera se le ofrecía sacárselo allí mismo. Si Maduro decide avanzar sí o sí en su Constituyente, que ha sostenido que será “plenipotenciaria”, concentrando todos los poderes bajo la tutela del gobierno, y nombrando nuevos integrantes de otros poderes públicos como el de la Fiscalía y obviamente anulando de facto la Asamblea Nacional, la única manera de imponerla, en estas condiciones, no puede ser otra que de la mano de un mayor autoritarismo, lo que solo se puede leer como un autogolpe sostenido con los militares.

No es de olvidar que el gobierno de Maduro hasta el momento ha ido concentrando cada vez más poderes políticos, incluyendo aquellos que no son de competencia del Ejecutivo, a la par de una creciente militarización del país, en lo que denominamos una mayor bonapartización con el apoyo de las Fuerzas Armadas y toda una burocracia política, militar, corrupta y antipopular, en el marco de una gran debilidad política y la decadencia del propio chavismo. Por lo tanto este último escenario de “autogolpe” no está descartado, disfrazándolo con la farsa de la Constituyente.

Pero tampoco es de descartar, si la oposición apunte a niveles de mayor escalada en su política de enfrentamiento al gobierno, terminar de lograr incidir en las Fuerzas Armadas o en sectores importantes de la misma, actuando por mutuo propio frente a una situación que se transforme incontrolable, lo que evidentemente sería de bienvenida por la oposición, donde los ruidos de sables terminarían de imponerse.
Como escribe Eduardo Molina en un reciente artículo, “la larga confrontación entre el gobierno chavista -que no logra contener su desgaste pero conserva el sostén de las FANB -con gran peso en la vida nacional y el manejo del Estado-, y la MUD - apoyada por la alta burguesía y las capas medias y con el respaldo imperialista-; se extiende sin resolver el “empate catastrófico” en la relación de fuerzas mientras se agravan las penurias entre los trabajadores y el pueblo, los más golpeados por la brutal crisis económica.

En este cuadro, de putrefacción de las condiciones objetivas sin irrupción obrera y de masas, los tiempos de la crisis se alargan preparando el terreno para una salida reaccionaria. A esto colaboran, con todas sus diferencias y disputas, el bonapartismo chavista y la oposición ‘republicana’ pro-imperialista de la MUD, que también comparten el temor a un “estallido social”, es decir, son enemigos de que las masas intervengan de manera independiente”. Por esto es el gran temor frente a fenómenos que comienzan a surgir de descontentos de sectores más empobrecidos, como se vio no hace mucho en la ciudad de Maracay, donde tanto la MUD como el gobierno de Maduro salieron a condenar. Esto puede ser también una fuerte presión para avanzar hacia una negociación o a una salida militar si el cauce de la confrontación llegue a situaciones que no puedan conjurar.

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