Cultura

ENTREVISTA

Gloria Fortún: “¿Existe una escritura femenina? Creo que más bien existe una escritura feminista”

Entrevistamos a Gloria Fortún, editora de “La nueva mujer. Relatos de escritoras estadounidenses del XIX”. Editorial dos bigotes.

Lunes 9 de octubre | 19:22

¿Qué nos puedes contar de esta tradición oral y escrita dentro de la literatura estadounidense escrita por mujeres?

Es cierto que el tema de las personas nativas estadounidenses flota en varios de los relatos, como por ejemplo en Circunstancia de Harriet E. Prescott Spofford, pero sin duda el cuento que las tiene como protagonistas es el de Zitkala-Ša, que escribe la historia de una joven guerrera que subvierte los roles de género, siendo ella la salvadora de su amor y no al contrario. Zitkala-Ša era una Sioux que luchó toda su vida por los derechos de los pueblos nativos y por visibilizar su voz a través de sus historias.

En el libro también podemos leer el relato de Mary Austin sobre una vaquera, en el que subyace mucha espiritualidad nativoamericana. De hecho, ella también fue una activista por la conservación del legado cultural nativoamericano. Hubo muchas escritoras nativoamericanas y todavía hoy siguen traduciendo a la literatura su cultura, para que esta no muera, como por ejemplo es el caso de la fantástica Louise Erdrich.

“La nueva mujer”, de cuyo prólogo eres autora, es más bien la historia de muchas fracturas de un modelo a la vez hegemónico e inalcanzable de “mujer” a partir de supuestos heteropatriarcales y colonialistas como son la buena esposa, la mujer blanca, la madre abnegada, la casada perfecta, por no hablar de los chicos y chicas que plantean líneas de los modelos de género o a la heteronormatividad. ¿Hasta qué punto muchos de estos desafíos siguen más o menos vigentes?

La nueva mujer es una recopilación de diez relatos que consideramos clásicos porque nos siguen hablando hoy en día. De hecho, resulta sorprendente que, si cambiamos algunos datos históricos, la mayoría podrían haber sido escritos actualmente.

Las mujeres seguimos teniendo las presiones de la maternidad ideal e inalcanzable, los roles de género continúan prevaleciendo y aunque hemos alcanzado en España muchos logros legales, tenemos todavía un largo camino que recorrer. El relato Un jurado de sus iguales de Susan Glaspell es la historia de una mujer maltratada y culpabilizada. ¿Nos suena de algo? Aquí nos siguen matando. La violencia patriarcal se encuentra en todo su esplendor.

De todas formas, creo que si dentro de cien años leemos relatos escritos por autoras en 2017, a las personas de dentro de un siglo les seguirán resultando familiares. Nada va a cambiar, todo serán meros parches, mientras continuemos en un sistema patriarcal.

Algunas autoras son, además conocidas, por el gran público por ser autoras de auténticos clásicos de la narrativa como Willa Cather, Kate Chopin o Charlotte Perkins Gilman. ¿Aunque supongo que los grandes descubrimientos hoy vendrán a partir de las historias de autoras menos conocidas pero cuyas historias son igualmente notables o sorprendentes?

Es cierto que son autoras conocidas, pero los relatos escogidos para la antología no son los que ha leído la mayoría de la gente en España. De hecho, Una madre antinatural de Charlotte Perkins Gilman no había sido traducido al castellano antes. Es verdaderamente escandaloso que cuentos fundamentales como el de Susan Glaspell no figurasen aún en ninguna colección y obviamente es una invisibilización del dichoso canon.

Creo que el valor de La nueva mujer reside precisamente en la alegría del descubrimiento. En toparnos con curiosidades como La mujer inferior o La hija del guerrero, en bellezas como La caminante, en piezas breves y magistrales como Historia de una hora, y así con cada uno de los diez relatos.

¿Cuál es la diferencia fundamental que tu estableces entre las autoras del XIX en Gran Bretaña y EEUU a parte del paisaje o contexto histórico en el que surgen? ¿Existen influencias visibles?

Las diferencias son múltiples, aunque obviamente también se influyen mutuamente. Pero en Estados Unidos la diversidad racial y cultural enriquece muchísimo más su canon. Además, el género literario americano por excelencia es el relato a partir de finales del siglo XIX, como cuento en el prólogo. Hay grandes cuentistas también en Gran Bretaña, pero no existe la pasión por ese género breve y tan adecuado con sus industriosas vidas como en Estados Unidos.

Los temas que preocupan a las estadounidenses siguen estando más cercanos al de la frontera (las pioneras, las que se hacen a sí mismas, las que construyen el país…) que al de la heroína de su propia vida que reflejarían las autoras británicas.

¿Encontramos una autora asiática y una autora nativoamericana? ¿Qué tiene de multicultural y que tienen de pioneros estos relatos y cuál podría ser su significado en la historia emancipación femenina?

En estos relatos encontramos la visión blanca y acrítica sobre las razas devastadas de Estados Unidos, no podemos negarlo. Pero también están aquellos que dan voz a estas mujeres, como es el de Sui Sin Far o el de Zitkala-Ša. Teníamos muchas ganas de incluir a mujeres latinas o afroamericanas, pero por un tema de derechos no fue posible.

En cualquier caso, nunca habrá una verdadera emancipación femenina si no tenemos en cuenta las múltiples identidades que nos recorren y las intersecciones que hay entre género, raza, clase, cultura… Este libro pretende poner su granito de arena en esta lucha.

La historia de Willa Cather “El caso de Paul” es considerada una historia pionera de dandismo masculino, llena de elementos camp, escrita por una mujer. Casi un acto de travestismo de la voz literaria. ¿Cómo enfocarías tú esta cuestión, en ocasiones, tan polémica, sobre el género, el sexo y la escritura?

El caso de Paul, que tiene claras influencias de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, es obra de la escritora lesbiana Willa Cather. Cuando estudiaba en la universidad de Nebraska, se hacía llamar William, con eso te digo todo. Vestía ropas masculinas y se decía que había adoptado de tal manera los valores masculinos que hablaba de las escritoras con paternalismo. De hecho, muchos de sus personajes principales son hombres y en El caso de Paul no hay ninguna mujer digna de mención. Una excepción es que su gran mentora fue Sarah Orne Jewett, otra de las autoras de La nueva mujer. También admiraba mucho a la neozelandesa Katherine Mansfield.

La cuestión es difícil. Una escritora o un escritor no tienen por qué escoger una narradora o narrador de su propio género. A veces incluso no escogen ningún género, como hizo Jeanette Winterson en Escrito en el cuerpo. De hecho, en el relato de La caminante de Mary Austin podemos intuir que la narradora es la propia escritora, pero quién sabe.

La escritora Siri Hustvedt contó una vez que ella normalmente escoge una narradora y protagonista femenina para sus novelas, pero que en el caso de una de ellas escogió como personaje principal a un hombre y al escribir notó los efectos de hacer esto. Se sintió muchísimo menos limitada a la hora de poner a su protagonista en distintas situaciones.

¿Existe una escritura femenina? Creo que más bien existe una escritura feminista, es decir, que desafía los roles asignados, o que reivindica, o que encuentra sus propias formas de expresarse, su propio lenguaje alejado del masculino.

* Gloria Fortún (Madrid, 1977), es escritora, traductora y activista feminista y LGTB.






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