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Gestos del Gobierno a las patronales: el fin de la doble indemnización y la cláusula gatillo

El ministro Claudio Moroni resumió los principales objetivos de su gestión. “No tenemos vocación de prorrogar la doble indemnización” dijo. También confirmó la "reforma laboral en cuotas". Además negó que haya un ajuste a los jubilados.

Lunes 17 de febrero | 10:47

“La doble indemnización está vigente por el período que está y no hay ninguna vocación por prorrogarla”, dijo el ministro de Trabajo Claudio Moroni a radio Continental.

La doble indemnización para los despidos sin causa fue una medida que el Gobierno puso en marcha en diciembre como parte de la “emergencia económica”. Según el decreto original, en junio se cumplen los seis meses de vigencia previstos.

El beneficio tenía límites, como analizamos en La Izquierda Diario, pero implicaba una señal o directamente un obstáculo a las empresas para despedir, aunque algunas de ellas continuaron con las cesantías.

Teniendo en cuenta que el propio gobierno ha reconocido la difícil situación económica y la tensión por la renegociación de la deuda con los bonistas y el FMI, cuesta entender el apuro del ministro en adelantar la finalización de ese beneficio. Salvo que lo interpretemos como un gesto a las patronales.

El anuncio vino el mismo día que se conoció que la doble indemnización no regirá para los trabajadores estatales.

Moroni dio también otros gestos. Por un lado, se refirió a la decisión del gobierno de dejar de lado las “cláusulas gatillo” en las negociaciones paritarias. “La cláusula gatillo tuvo vigencia hace un par de años en una situación de inflación creciente.
Nosotros entendemos que vamos a una situación de inflación decreciente y que los mecanismos salariales tienen que ir adaptándose a este modelo. A medida que los hechos vayan mostrando que las medidas económicas del gobierno en materia de desindexación de la economía van dando resultados, estoy seguro de que las negociaciones se van a ir adaptando”. Sin embargo la “cláusula gatillo” es la forma básica de proteger el salario obrero contra el aumento de la inflación, ya que permite actualizar los ingresos ante los números de inflación dados por el gobierno. ¿Si el gobierno dice que no habrá perdido de salario real e incluso se recuperará “un punto”, qué sentido tiene rechazar la cláusula gatillo?

Cualquiera puede suponer la respuesta.

Moroni fue entrevistado en Radio Continental

Pero hay más gestos. “Fue claro el Presidente y fui claro yo: no hay ninguna vocación de hacer una reforma laboral. Sí creemos que hay convenios que han quedado desactualizados y en algún momento trabajaremos sobre esos convenios”.

Si una ley de reforma laboral es una mala palabra para el movimiento obrero, ¿se viene la reforma en cuotas?

Otro gesto del ministro.

Por otro lado, Moroni también habló sobre la polémica de las jubilaciones: “Claramente no es un ajuste. Lo que hicimos con las jubilaciones fue lo que dijimos que íbamos a hacer: acelerar el carácter redistributivo apuntando a mejorar la situación de los sectores que habían quedado más vulnerados”.

Como reflejamos en La Izquierda Diario, en realidad la “redistribución” afecta a los jubilados y jubiladas que cobran un poco más de la mínima. O sea que viven por debajo de la línea de pobreza. Cobrarán un aumento inferior al que hubiera cobrado con la suspendida ley de movilidad.

Así el ministro dejó clara la “hoja de ruta” para sus primeros meses de gobierno. Nadie puede decir que no avisaron.







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