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Generales del Ejército brasileño presionan por la prisión para Lula

El Ejército, "empoderado" por un Temer debilitado, se pronunció sobre la resolución que este miércoles deberá tomar el Supremo Tribunal. Piden la prisión de Lula y hasta amenazan con una intervención.

Miércoles 4 de abril | 11:11

El comandante del Ejército Brasileño, general Eduardo Villas Bôas, afirmó este martes por la red social Twitter que esa institución "Comparte el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad". La declaración fue realizada a pocas horas del inicio de la sesión del Supremo Tribunal Federal (STF), que este miércoles a las 14 (hora local) votará sobre el habeas corpus para Lula.

El pronunciamiento del comandante del Ejército es un verdadero salto en la intromisión de las Fuerzas Armadas en la política brasileña. El objetivo de Villas Bôas con estas declaraciones no fue otro que el de presionar sobre la decisión del Supremo Tribunal, adelantando que no aceptaría que confirmen el habeas corpus para Lula. Es decir, que el Ejército no aceptaría otra resolución que la de prisión para Lula.

Antes de las declaraciones de Villas Bôasen Twitter, el Ministerio Público, la Fiscal General de la República (Raquel Dodge) y otras figuras del golpismo institucional se posicionaron también por la negación del habeas corpus (detrás del discurso del "peligro de la impunidad" que significaría el "aniquilamiento de la justicia").

En su cuenta en Twitter, Villas Bôas dijo que el Ejército también defiende el "respeto a la Constitución, a la paz social y a la democracia", y que la institución "se mantiene atento a sus misiones institucionales".

El general también destacó que "en esa situación que vive Brasil", hay que preguntar a las instituciones y al pueblo quién "está pensando en el bien del país" y "quién está preocupado sólo con intereses personales".

Algunos generales festejaron y respaldaron el mensaje de Villas Bôas, entre ellos el general Miotto, el general Freitas y el general Chagas, todos ellos entusiastas del contrarrevolucionario golpe militar de 1964, del que se acaban de cumplir 54 años.

Unas horas antes del mensaje de Villas Bôas, fue el general del ejército de reserva Luiz Gonzaga Schroeder Lessa, quién publicó sus declaraciones en Twitter, pero en su caso fue mucho más allá: directamente amenazó al STF y con una posible intervención militar si permiten que Lula sea candidato y pueda llegar a ser elegido.

En el mismo sentido se expresó el candidato de la derecha a las próximas elecciones presidenciales Jair Bolsonaro. Bolsonaro un apologista de la dictadura y de las torturas, que también reivindicó los ataques a balazos a la caravana de Lula la semana pasada, dijo este miércoles que estaba con orgullo junto al General Villas Boas. Sugiriendo que apoyaría cualquier medida represiva, incluyendo las apretadas al STF y una eventual intervención militar si hoy se resuelve dejar en libertad a Lula.

Estas virtuales amenazas, especialmente las venidas de Villas Bôas, son aberraciones totalmente repudiantes, provenientes de una institución cuya oficialidad incluye a incontables personalidades reaccionarias. Son todas muestras de la decisión de las Fuerzas Armadas de intervenir sobre la política al servicio de la continuidad del golpe institucional, predicando veladamente la detención arbitraria de Lula en forma de "llamados populares", que naturalmente buscan influir en las elecciones de 2018.

El gobierno degradado de Temer, con su popularidad en picada, fue dando cada vez más poder a los militares que hoy hacen este tipo de pronunciamientos. Desde las movilizaciones que apoyaron el golpe institucional contra Dilma donde ya se podían ver carteles a favor de un golpe militar, hasta la más reciente intervención militarizada de Río de Janeiro, Temer administró su decadencia "empoderando" a los militares. Así como en mayo del año pasado dio luz verde en la militarización y brutal represión en Brasilia contra las marchas opositoras, la decisión de avanzar en un decreto sobre la intervención federal sobre Río (que podría extenderse a otros Estados), es la última de las concesiones que le otorgó a las Fuerzas Armadas, junto con la designación de un militar a la cabeza de la cartera de Defensa.
Este combo, junto al autoritarismo judicial es el que permite la "libertad" con la que el partido militar sale a pronunciarse ante la definición del STF sobre el futuro de Lula.

El autoritarismo judicial, que afectará especialmente a la clase trabajadora y al pueblo pobre, está puesto al servicio de encarcelar a Lula y evitar que la población tenga el derecho de votar a quien quiera, incluso en Lula si así lo desea, sin ninguna interferencia judicial.

El PT ha venido hasta el momento apostando solamente a las "instituciones" en detrimento de una movilización masiva en las calles para frenar a Temer, la derecha y al autoritarismo judicial. Es una decisión peligrosa, sobre todo cuando algunos de sus intelectuales deslizan que Brasil se estaría inclinando hacia el fascismo. Este escenario significaría arrodillarse groseramente ante las brutalidades del régimen contra toda la clase obrera y el pueblo pobre.

Los tiempos parecen acelerarse en Brasil y se hace más urgente que nunca que en los lugares de trabajo y estudio, se organicen y convoquen a reuniones de base y asambleas democráticas para exigir a las centrales sindicales la lucha contra la condena arbitraria de Lula y por el derecho del pueblo decidir a quién votar, contra los ataques de la extrema derecha, por justicia para Marielle y contra todos los ajustes del gobierno golpista.







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