Economía

Ganadores y perdedores de la “Revolución de la alegría”

Los números que deja el “mejor equipo de los últimos 50 años”. Los desequilibrios económicos y la incertidumbre por la asunción de Donald Trump.

Pablo Anino

@PabloAnino

Martes 13 de diciembre de 2016 | Edición del día

El 2 de diciembre del año pasado, en el Jardín Botánico, Mauricio Macri anunciaba su Gabinete. “Es el mejor equipo en los últimos 50 años”, afirmaba el presidente. Abrazó la ilusión que el “sinceramiento” de la economía traería una lluvia de inversiones que nunca llegó.

La devaluación, el levantamiento del “cepo” cambiario y la quita de las retenciones para la mayoría de las exportaciones agrarias (baja en el caso de la soja), industriales y mineras, fueron parte del llamado ordenamiento.

LID estimó que los exportadores, entre enero y octubre de 2016, obtuvieron unos $ 292.854 millones de ingresos extras por el efecto de la devaluación y las modificaciones en las retenciones.

Otro de los grandes ganadores es el capital financiero internacional. La “vuelta al mundo” significó una escalada de endeudamiento público que alcanzaría U$S 70 mil millones por emisiones de títulos en distintas monedas. De este total, los fondos buitres se embolsaron alrededor de U$S 10 mil millones. El endeudamiento también financió una fuga de capitales que se aproxima a los U$S 1 mil millones mensuales.

Por su parte, los bancos llevan ganados $ 57.508 millones entre enero y septiembre. Habría que agregar a este panorama el tarifazo en favor de las privatizadas y las empresas hidrocarburíferas y el perdón de $ 19.000 millones de deuda a las distribuidoras de electricidad (entre ellas Edenor y Edesur).

Se los mire por donde se los mire, los números grafican bien porque se dice que el de los CEO es un gobierno de ricos, para los ricos.

Los números del ajuste

El Gobierno no logró imponer el “techo” del 25 % que pretendía para las paritarias. Aun así, el salario real perdió un 9,5 % en el primer semestre. Hacia fin de año, si bien se moderaría el resultado debido a la desaceleración inflacionaria y el ingreso de los últimos tramos de los acuerdos paritarios, la caída rondaría el 4 %.

Los trabajadores registrados del sector privado vieron reducidos sus ingresos en $ 967 mensuales ($ 11.608 anuales) y los empleados públicos en $ 886 ($ 10.642 anuales). Con el bono de fin de año, en el caso que lo cobren (muchas empresas y jurisdicciones públicas lo están negando), recuperarían solo dos meses de lo perdido durante 2016.

La promesa de campaña de eliminar el impuesto al salario no fue cumplida. La oposición aprovechó para hacer demagogia imponiendo un revés a Cambiemos a través de un proyecto de ley que implica cambios cosméticos. Los reclamos obreros son atendidos en cámara lenta.

Contrasta con la velocidad con la cual se atendió el reclamo de las patronales. En la mayoría de las definiciones el Gobierno recibió el apoyo del Frente Renovador de Sergio Massa y del Frente para la Victoria en el Senado, como ocurrió con el voto a favor del acuerdo con los buitres, el blanqueo de capitales y el Presupuesto 2017.

Al ajuste de los ingresos de la clase obrera hay que sumar unos 200 mil despidos. Existe un total de 7 millones de personas con problemas laborales entre subocupados, desocupados y en “negro”. En esta situación hay responsabilidades compartidas entre la “pesada herencia” kirchnerista y el ajuste macrista.

El Indec también reconoció 32,2 % de personas pobres en el país. La manipulación de las estadísticas públicas del anterior gobierno impide la comparación. Pero sería difícil negar que en ese porcentaje hay una gran parte preexistente: no se generan 12 millones de pobres de un día para otro. Tampoco se puede dejar de ver que las políticas aplicadas por el macrismo fueron una máquina de crear nuevos pobres.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) estimó en 1,4 millones los nuevos pobres desde la asunción de Mauricio Macri hasta abril de 2016.

La promesa de “pobreza cero” mutó en negociación de los términos de la “emergencia social”. Todo un reconocimiento del agravamiento de la “pesada herencia”.

El fantasma de Trump en los planes de Macri

El kirchnerismo atravesó sus últimos años lejos del crecimiento a tasas chinas de la década pasada y con múltiples desequilibrios: inflación, déficit fiscal y restricción externa. El macrismo agravó el panorama.

El famoso “segundo semestre” nunca llegó. La economía cerrará el año con una caída que por el momento está proyectada por los analistas en alrededor del 2,5%.

El macrismo fue desplazando la fecha de la reactivación, que se trasladó hacia el año próximo. Mientras, parece invadido por cierto desconcierto: el ministro de Producción, Francisco Cabrera, reconoció que era un “misterio” el momento en que se reactivaría la economía.

Incluso, se presenta una paradoja: muchos empresarios, como los de la Unión Industrial Argentina, sienten desconfianza de que Cambiemos mejoré los resultados.

No sólo eso. Es muy difícil que Argentina se pueda abstraer de la situación de la economía mundial, que atraviesa una crisis desde 2008. En 2016, América Latina va a tener su segundo año recesivo. Nuestro país es el principal socio comercial y tiene fuertes vínculos económicos con Brasil, cuya economía explica en gran proporción la recesión latinoamericana. Para colmo de males, el triunfo de Donald Trump trae más incertidumbre.

Diversos escenarios se abren para argentina. Uno probable es que haya dificultades moderadas si los lineamientos que impone Trump no agitan mucho las aguas, ubicándose en un término medio entre las promesas de campaña y el status quo actual. Aun así, el sendero de encarecimiento del costo de tomar deuda obligaría a recortar gastos, siendo este el principal empuje que prevé la economía argentina (junto con la apuesta al consumo). Esto limitaría aún más las perspectivas de revertir el deterioro. Por eso, cada vez son menos los consultores que prevén más de 3 % de crecimiento para 2017. Ese parece ser el límite para el rebote del año próximo.

Pero la economía podría enfrentar dificultades agravadas si Trump altera más las condiciones, siendo ofensivo en términos proteccionistas y de tasas de interés, tal como prometió. Esto traería “viento de frente” para el macrismo, con mayores tensiones cambiarias y en la inflación. Otra alternativa es que resista cualquier ajuste cambiario, pero al precio de postergar todavía más la esquiva recuperación.

El mejor escenario para el macrismo es que el Trump que asume no sea el Trump de campaña, sosteniendo el status quo. Pero aquí estaríamos prácticamente entrando en el terreno de la ficción.

  •  Entre enero y octubre de 2016, los exportadores obtuvieron unos $ 292.854 millones de ingresos extras por el efecto de la devaluación y las modificaciones en las retenciones.
  •  U$S 70 mil millones de nuevo endeudamiento. De este total, los fondos buitres se embolsaron alrededor de U$S 10 mil millones.
  •  Para el año próximo el presupuesto establece desembolsos por $ 247.632 millones por pago de intereses de la deuda. Si no se pagarán los intereses de la deuda externa se podría multiplicar por cinco lo que reciben las familias por la AUH: cada niño o adolescente podría recibir $ 4.925 por mes (ahora perciben $ 1.103), además de cobrar un aguinaldo al año.
  •  Los bancos llevan ganados $ 57.508 millones entre enero y septiembre.
  •  Además del tarifazo, las privatizadas se beneficiaron con el perdón de $ 19.000 millones de deuda a las distribuidoras de electricidad (entre ellas Edenor y Edesur).
  •  En promedio, los trabajadores registrados del sector privado vieron reducidos sus ingresos en $ 967 mensuales ($ 11.608 anuales) y los empleados públicos en $ 886 ($ 10.642 anuales).




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