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Game of Thrones: apuntes sobre el ocio en el capitalismo o la avidez porque algo suceda

Es, sin dudas, uno de los fenómenos culturales más importantes en estos tiempos que corren. El inicio de la séptima temporada de “Game of Thrones” rompió récord en la historia de la transmisión de Televisión.

Martes 18 de julio | 22:47

Este capítulo titulado “Dragostone" sorprendió pues como se dice en esta nota “esta temporada tiene a las protagonistas mujeres ocupando los principales lugares de la ficción. Los avances en este sentido van de la mano con los reclamos sociales y la polémica suscitada por la serie”. El invierno por fin llegó.

HBO detalló que 10.1 millones de espectadores estaban frente al televisor, eclipsando los 8.89 millones que vieron el final de la sexta temporada. Es un récord en la historia de la televisión mundial. Un inusual hecho amerita reflexionar sobre la serie de Jon Snow y compañía. Simultáneamente fue visto en más de 120 países del planeta. Pero millones más no alcanzaron a ver el capítulo primero de la séptima temporada pues se cayó el portal de HBO en vivo. Muchos más fueron los que le vieron con servicio de paga. La mayoría.

Los televidentes del primer capítulo de la séptima temporada de “Game of Thrones” es 3 veces la población de Uruguay, poco más de la mitad de la población de todo Chile, vamos, es la población total de Portugal.

De todas las mega series televisivas de los últimos tiempos la audiencia y el interés tienden a caer después de que un espectáculo alcanza su pico. Sucedió con series como “Lost”, “The West Wing” y “The Sopranos”, “Dr House” y otras de su género. Al contrario con “Game of Thrones” cada temporada aumenta sus fanáticos. Supera “Braking Bad”.

Su base social “mínima” en 7 temporadas es de 33 millones de espectadores. Cada capítulo cuesta 10 millones de dólares producirse. Pero la ganancia es extrema: HBO aumentó en US$ 500 millones su ganancia por temporada. Entonces estamos ante un gran fenómenos cultural de masas en el capitalismo.

Una vida sin acontecimientos ¿El éxito de las grandes series en el capitalismo?

Pierre Bordieu en 1996 realizó un extraño acto político. En medios masivos de comunicación, televisión pública francesa, dictó una cátedra sobre lo nocivo de... la televisión ¡Comenzó, “la televisión pone el riesgo la vida política, la “democracia”, el arte, la literatura, la ciencia, la filosofía y el derecho” pues al poder llegar a todo, todo, el mundo podría incitar al clasismo, la censura, la intolerancia política, la demagogia y a la maquinaria de propaganda autoritaria. Decía Bordieu “la televisión posee una especie de monopolio de hecho sobre la información de las mentes de una fuerte cantidad de población”. El peligro está latente y lo hemos vivido en países como México: Televisa y Tv Azteca.

Pero con el internet hubo un gran cambio generacional. En los tiempos que corren la generación que más consume ocio es la llamada “millenial”. Son jóvenes que nacieron en la era de la informática: tienen acceso a internet y tienen menos de 30 años. Según diversos estudios dicha generación consume el máximo de su salario en ocio: ver las series de moda en Netflix o más plataformas: “redes sociales, comercio electrónico, tecnología móvil, estilos de vida sanos, viajes, ocio y la economía de compartir, según su prospecto publicado el 11 de diciembre. En ver series”

Al mismo tiempo es una generación que ve el cambio como posibilidad real. Es la misma generación que cantó junto a Jeremy Corbyn en Glastonbury en el concierto de Radiohead gritando "Rise like lions". Aún más. Es la primera generación después de la caída del muro de Berlín que habla y discute sobre socialismo sin pruritos, aunque sea de forma abstracta, reformista y general todavía.

Muy probablemente el gusto masivo por “Game of Thrones” y, series como “Los juegos del hambre” tenga que ver con cierta avidez del “acontecimiento”. ¿Será que el éxito de “Game of Thrones” sea el deseo de los espectadores de que algo suceda, que algo cambie, en medio del desierto de experiencias de la vida real en el capitalismo? ¿Algo que valga la pena contar: por ejemplo el deseo de un gran “acontecimiento” que construya un mundo enteramente nuevo, lleno de emociones, adversidades, personajes heroicos, en el que las decisiones humanas, las pasiones y las entregas colectivas cambien nuestros destinos? Por ejemplo, la revolución. ¿Será también la misma expresión del éxito de “Rogue One” de Star Wars? En esta última los héroes son personas ordinarias luchando por la esperanza.

La población mundial que espera cada temporada de “Game of Thrones” es aquella que está buscando un “acontecimiento”, algo que rompa el ciclo tortuoso de la vida cotidiana . Espera cada semana o mes el próximo capítulo. De cada capítulo se habla en cualquier rincón del planeta, en el bar, en la oficina, en la mesa.

Walter Benjamin, el precursor del estudio sobre el cine desde un punto de vista marxista, dedicó en Libro de los pasajes, una carpeta de anotaciones sobre el ocio en el capitalismo. Señala que es común que el entretenimiento de masas sea un buen antídoto al tedio del trabajo asalariado.

Benjamin incorpora una cita de Federico Engels “La desconocida rutina de una tortura laboral inacabable que se realiza una y otra vez como un proceso mecánico se parece al mito de Sisifo. La carga de trabajo como la roca recae siempre y una y otra vez en la espalda de los trabajadores”. Salir del trabajo, a la casa, para despertar al otro día para volver al trabajo: trabajar, trabajar, trabajar.

La consecuencia de la rutina del trabajo, con malos salarios, bajo condiciones esclavizantes o simplemente rutinario en el capitalismo hace del tedio, como ocio, una de los padecimientos centrales del mismo “profunda desazón, aburrimiento”. De ahí que en París de siglo XIX comenzaron a desarrollarse los centros de entretenimiento: apuestas, juegos de azar y galerías.

Para Benjamin la vida en el capitalismo es repetición sin fin. Un eterno retorno de la rutina del trabajo asalariado. El antídoto: el ocio, la distracción, al bajo nivel de experiencias y vivencias en el subjetivas en el capitalismo. Buscamos entretenimiento heroico como un correlato, como un antídoto a la pobreza de la vivencia individual o colectiva: hablamos de lo que hacen los hombres de las series, de nuestro nuevos héroes épicos, porque es la vida que no es la nuestra.

Decía de nuevo Benjamin, que la espera del “acontecimiento” en el entretenimiento, de algo que modifique el curso normal del día, es un espejismo de la vida cotidiana: “es como un nuevo espejismo, todos los aficionados al arte, sueñan y se hacen ausentes” de una realidad cuyos contornos es la expropiación de nuestras vidas en largas jornadas de trabajo enajenado.

¿El éxito de las grandes batallas de “Game of Thrones” no podría leerse como el anverso antagónico y asimétrico de la falta de experiencias y vivencias de las masas en el capitalismo? ¿El éxito de las series no es acaso nuestro deseo de que algo suceda, en medio de una vida sin “acontecimientos”?

Fuentes:

- Benjamin, Walter, El libro de los pasajes, AKAL, 2010.

- Bordieu, Pierre, La televisión, Anagrama, 1996.






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