Juventud

PROTESTA Y REPRESIÓN

Grafitti en Guadalajara: persiguen a la juventud

Este lunes tras darse la noticia en varios medios sobre los grafitis realizados en el teatro Degollado y otras obras públicas diversos tipos de comentarios en redes sociales emergieron, una parte de ellos pidiendo al presidente municipal Enrique Alfaro dar un castigo ejemplar y hacer uso de todo el peso de la ley.

Miércoles 28 de junio | 07:58

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En la ciudad de Guadalajara ha habido un incremento de la delincuencia y el robo, como se ha expuesto en varias ocasiones en redes sociales, la seguridad está volviéndose una demanda muy sentida del pueblo trabajador.

En Guadalajara el 62.8% de las personas opina que la situación seguirá igual o empeorará, según el sistema de Monitoreo de Indicadores de Desarrollo de Jalisco (MIDE), los delitos comunes incrementaron 18% en el último año y 52% los casos de homicidio.

Incluso la Federación de Estudiantes de la Universidad de Guadalajara lanzó un video pidiendo al gobierno tomar medidas con respecto a la inseguridad en las escuelas y las calles de la ciudad, dejando abierta la posibilidad de reforzar la presencia de la policía.

Los socialistas pensamos que la extensión y fortalecimiento de las fuerzas policiales no sólo no son una solución, sino que, por el contrario, fortalecen el monopolio de la fuerza y la capacidad de reprimir del Estado.

Además de que intentando mediatizar un supuesto avance en la seguridad, son pobres e hijos de trabajadores los que pagan condenas en muchas ocasiones sin tener pruebas.

Para un problema estructural que deviene de la pauperización y de peores condiciones de vida y trabajo para el pueblo, las medidas punitivas no son la solución.

Los socialistas creemos que este gobierno es incapaz de hacer algo por los jóvenes y trabajadores y desempleados cuando se la pasa promoviendo las “empresas tecnológicas” y dándoles concesiones de todo tipo a los empresarios, cuyos empleos generados son insuficientes. Los enormes recursos del estado que les otorga podrían ser destinados para hace falta impulsar programas de reinserción social así como mejorar el acceso a la educación y a la cultura y empleo. Tan solo en Guadalajara se estima que hay doscientos mil jóvenes que no estudian o trabajan.

En cambio, la respuesta de las autoridades ante las inquietudes de la juventud es una mayor opresión pues sólo piensan en dedicarles mayor vigilancia y gastar los recursos del estado en incrementar aparato represivo. Así, su política de “reinserción social” está basada en la criminilización y el castigo penal.

Mientras en esta ciudad, al igual que en el resto del país, prevalezcan la precarización en el empleo, los filtros para acceder a la educación y no se generen condiciones de vida superiores como el derecho a una vivienda digna en vez de casas “de interés social” alejadas del centro citadino y la cultura, no se podrá hablar realmente de un cambio en la sociedad.

Un cambio que tenemos que generar los que sufrimos esta severas condiciones de vida, los trabajadores del campo y la ciudad, los que movemos día a día esa pesada maquinaria que genera ingentes riquezas para unos cuantos y miseria para los demás.






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