Sociedad

SALUD

Fuga de FONASA a ISAPRE: posibles efectos de la reforma

Reformas de Piñera a la salud podrían provocar que cerca 600.000 de los afiliados de Fonasa pasen a Isapres

Domingo 27 de mayo

La crisis de la Salud Pública de los últimos años se hace patente en más de una forma.Por medio de proyectos, reformas e iniciativas los dos últimos gobiernos han propuesto modificaciones (superficiales) al modelo de salud existente en Chile.

No es por azar. La salud corresponde a una de las tres principales preocupaciones de los chilenos (junto a delincuencia y educación, según la CEP de enero 2017), siendo uno de los pilares fundamentales para mantener las ganancias empresariasles a costa de la salud física, mental y del entorno de las y los trabajadores.

Ante esto el gobierno de Sebastián Piñera propuso cambios al sistema de financiamiento de la salud en su conjunto. Lo que inicialmente aparentaba la creación de un fondo único (que mantenía el mercado de la salud a través de seguros complementarios), sin embargo uno de los posibles escenarios es que nuevamente se debilite el sistema público de salud.

A partir de esto se proyecta que exista una fuga de alrededor de 600.000 afiliados de FONASA desde los tramos que realizan un mayor aporte al fondo común. Lo anterior debido a las recientemente anunciadas modificaciones al valor de planes de salud en respuesta al movimiento de mujeres y como parte de la “agenda de género” del gobierno, las que pretenden bajar los costos de los planes para mujeres en edad fértil, aunque a costa de un aumento a los planes de hombres y mujeres no fértiles. De este modo se mantienen intactas las ganancias de los grandes empresarios de la salud.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de estas modificaciones que no cuestionan el fondo del problema y que más bien parecen una respuesta improvisada?. El hecho de que el sistema público funcione a través de un fondo solidario donde la mayoría sana “financia” las prestaciones de quienes más utilizan el sistema, lo que deja un vacío con la salida súbita de una porción de los mayores ingresos.

Sobretodo considerando que más del 80% de la población se atiende a través de prestadores públicos por FONASA. En cambio los representantes de las ISAPRES respondieron que si tienen capacidad de recibir ese número sin cuestionarse nada más que el aumento de cotizantes.

Las respuestas del gobierno y su mesa de trabajo, en el marco del "Acuerdo Nacional por una Salud digna y oportuna”, dio un plazo de 90 días para hacer lo que vagamente se definió como modificaciones al Fondo Nacional de Salud que lo hagan “más competitivo” con los privados.

Finalmente, las modificaciones propuestas no hacen más que "tapar el Sol con un dedo" y profundizar aún más la crisis de la salud pública, fortaleciendo la salud de mercado.






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