Ciencia / Cerebro

Fuerte cuestionamiento a las neurociencias

Un estudio publicado recientemente demuestra un alto porcentaje de error en el análisis de imágenes de Resonancia Magnética Funcional cerebral, poniendo en duda el conjunto de datos obtenidos hasta hoy.

Juan Duarte

Tw: @elzahir2006 IG: @juanmaduarte.

Lunes 18 de julio de 2016 | 09:20

El auge de las neurociencias y de sus pretensiones explicativas durante las últimas dos décadas se apoya centralmente el método de imágenes de Resonancia Magnética Funcional (o fMRI, por sus siglas en inglés) mediante el cual se mide la activación de zonas cerebrales en relación determinadas actividades cognitivas, o, en otras palabras, cómo reacciona el cerebro a diferentes tipos de estímulo, desde las música hasta discursos políticos, o qué le sucede cuando experimente emociones como amor, tristeza, etc. Pero el suelo sobre el cual se apoyan aquellas pretensiones, parece temblar, en tanto un estudio sobre los softwares utilizados pone en duda la validez de los aproximadamente 40mil estudios realizados desde el inicio de este tipo de investigaciones.

“Los estudios de imágenes de Resonancia Magnética Funcional (fMRI) tienen 25 años. Sin embargo, sorprendentemente sus métodos estadísticos más comunes no se han validado con datos reales”, comienza señalando la investigación realizada por los investigadores suecos Anders Eklund, Thomas E. Nichols y Hans Knutssona y publicada en la edición de Julio de la revista especializada PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA).

“En este caso –continúan–, hemos utilizado los datos de resonancia magnética funcional en estado de reposo de 499 controles sanos para llevar a cabo el análisis de 3 millones de grupos de tareas. Utilizando estos datos nulos con diferentes diseños experimentales, estimamos la incidencia de resultados significativos. En teoría, deberíamos encontrar 5% de falsos positivos (para un nivel de significación del 5%), pero en su lugar encontramos que los paquetes de software más comunes para el análisis de resonancia magnética funcional (SPM, FSL, AFNI) pueden resultar en tasas de falsos positivos de hasta 70%. Estos resultados cuestionan la validez de unos 40.000 estudios de fMRI y pueden tener un gran impacto en la interpretación de los resultados de neuroimagen.”

En otras palabras, los investigadores pusieron a prueba los softwares más utilizados pero para comparar solo escaneo de imágenes cerebrales de personas “en reposo” (cognitivo), en los cuales en los que no se debería encontrar ningún tipo de actividad cerebral, y que son comúnmente utilizados como grupos de “control” contra los cuales se comparan patrones de actividad cerebral en personas a las que se somete a estímulos.
Se suponía que comparándolos entre sí no debería encontrarse mucha variación (no más de 1 cada 20): “Dado que los dos grupos de sujetos estaban tomados al azar del grupo mayor de control saludable, la hipótesis de inexistencia de diferencia entre ambos grupos en su activación cerebral debería ser cierta. Más aún, dado el estado de reposo los datos de fMRI no deberían contener cambios consistentes en la actividad sanguínea oxígeno dependiente (BOLD, por sus siglas en inglés; justamente los flujos que miden las resonancias magnéticas funcionales), para un grupo de sujetos la hipótesis de cero activación debería también ser cierta.”

Pero para su sorpresa (y alarma), se encontraron con que un enorme porcentaje de ese registro de diferencias significativas de actividad cerebral era causado por el mismo software, lo que demuestra que cual cualquier investigación previa puede haber resultado “inflada” por estos errores de base.
“Pensamos que alrededor de 3 mil estudios podrían verse afectados”, señala Eklund. Pero sin examinar cuidadosamente cada uno, es imposible determinar de cuáles se trata.

Al mismo tiempo, los investigadores encontraron una falla presente desde hace 15 años en uno de los tres softwares más utilizados para las análisis, lo cual, a su vez, constituye otra fuente de falsos positivos.

Un cuestionamiento al fundamento del discurso hegemónico de las neurociencias

Las consecuencias de esta investigación son todavía difíciles de determinar. Pero lo que es seguro es que apunta a la pretendida llave metodológica y al conjunto del corpus investigativo mediante la cual el discurso triunfalista del reduccionismo cerebral de la corriente hegemónica en neurociencias reclama poder abrir la bóveda de los misterios del cerebro. Eklund y compañía ponen cuestión el fundamento pretendidamente científico que, según esta corriente, develaría la solución de los grandes problemas de la psicología, educación, filosofía, sociología, la ética, la religión e incluso fundamentar “científicamente” la implementación de políticas públicas en clave neoliberal, como ejemplifica el caso del vocero autóctono de esta corriente mundial: el neurólogo Facundo Manes.

La investigación original puede consultarse en la página de la revista PNAS







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