Sociedad

MARCHA MUNDIAL CONTRA MONSANTO

Fuera Monsanto, el FMI y las multinacionales imperialistas y saqueadoras

Rechazamos el saqueo imperialista sobre nuestros recursos y bienes naturales. Fuera Monsanto. Fuera el FMI. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.

Sábado 19 de mayo | Edición del día

Este 19 de mayo tiene lugar la Marcha mundial contra Monsanto, una iniciativa que recorre el globo desde el año 2013 para denunciar las desastrosas consecuencias del agronegocio en la salud y el medioambiente.

En Argentina las leyes menemistas acobijaron la penetración imperialista que llevó al país a ser uno de los principales exportadores de soja transgénica, liberando al ambiente más de 400 millones de litros de agrotóxicos al año y siendo responsable del 43 % de la deforestación entre 1990 y 2005 -según declara la propia FAO- y del 88 % si incluimos la expansión de pastos.

Las consecuencias han sido la proliferación del cáncer y otras enfermedades respiratorias, la persecución a los pueblos originarios por la expansión de la frontera agropecuaria, la pérdida de biodiversidad y otro sistemas que regulan la temperatura y retienen las inundaciones, y la persistencia del trabajo esclavo o ultraprecarizado en el campo argentino con el fin de maximizar las siderales ganancias de las patronales agrarias y las multinacionales agroalimentarias.

Fuera el FMI, fuera las multinacionales imperialistas y saqueadoras

Esta marcha se da en el marco del anuncio del presidente Macri de iniciar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para profundizar la ilegítima y fraudulenta deuda contraída por la dictadura genocida. El objetivo del Gobierno ha sido siempre realizar una enorme transferencia de ingresos desde la población asalariada y sectores populares a los inescrupulosos sectores más concentrados de la economía, y ha llegado a hipotecar a cien años nuestros recursos y bienes naturales. Hay que poner fin al saqueo imperialista.

A su vez, la provincia de Mendoza es escenario de una gran lucha contra las multinacionales petroleras que intentan iniciar, bajo el aval del gobernador macrista Alfredo Cornejo, la explotación de hidrocarburos no convencionales como es el caso del peligroso y mundialmente cuestionado método del fracking o fractura hidráulica, una técnica que ya fue cuestionada tras el acuerdo secreto firmado por Cristina Kirchner y la imperialista Chevron en Vaca Muerta.

Por su parte, en la Ciudad de Buenos Aires el Gobierno de Rodríguez Larreta ha conseguido imponer en la Legislatura porteña, gracias a Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, el retorno a la incineración de basura, no solo poniendo en riesgo la salud de la población con una técnica en desuso en otras partes del mundo por los graves problemas que genera, sino que también afectando directamente el empleo de los trabajadores de las cooperativas de cartoneros y recicladores, los que más han hecho por el medioambiente en Buenos Aires.

Por otro lado, el Gobierno nacional ha decidido enviar un nuevo borrador del proyecto de ley de semillas a medida del agronegocio e insiste en modificar la ley de glaciares para facilitar el saqueo de multinacionales mineras como Barrick Gold o la Pan American Silver.

Nuestras vidas valen más que sus ganancias

Desde el Partido de Trabajadores Socialistas (en el FIT) rechazamos el saqueo imperialista sobre nuestros recursos y bienes naturales. Exigimos la prohibición del fracking petrolero, la megaminería contaminante y el bombardeo agroquímico que padece la población rural. Reclamamos la nacionalización de los hidrocarburos bajo control obrero en la perspectiva de una transición hacia una matriz energética sustentable y diversificada, además de la estatización bajo control de obreros y usuarios de las empresas de energía para responder a las necesidades sociales. Reclamamos la prohibición de la megaminería contaminante y exigimos la autodeterminación de los pueblos cordilleranos a explotar sus bienes y recursos racionalmente sin afectar su salud ni sus economías locales. Exigimos la prohibición de la fumigación aérea y adherimos a las medidas reclamadas por los pueblos fumigados que pongan fin a este envenenamiento masivo. Queremos la nacionalización de la banca bajo control obrero y la expropiación de la propiedad terrateniente para fomentar el desarrollo de un modelo agrícola diversificado, sostenible y no contaminante, en alianza entre los trabajadores del campo y la ciudad. Basta de saqueo y contaminación. Fuera el FMI. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.







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