Mundo Obrero

2007 - NEUQUÉN - 2017

Fuentealba: cronología de una huelga, un fusilamiento público y una dura lucha

Hace diez años Argentina vivía un extendido conflicto docente. En Neuquén la férrea lucha fue respondida desde el Estado con balas y muerte. La crisis de Sobisch, el MPN y los pactos de gobernabilidad.

Martes 4 de abril | Edición del día

En aquel tiempo, a nivel nacional, las clases no comenzaban o bien iniciaban con conflictos en la mayoría de las provincias: La Rioja, Neuquén, Jujuy, Salta, Tucumán, San Juan, Tierra del Fuego, Santa Cruz, Buenos Aires, Santa Fe, Río Negro y Santiago del Estero entre otras.

El reclamo por aumento salarial era extendido. En provincias como Santa Cruz el básico docente era entonces de $ 161. El gobierno de Néstor Kirchner había establecido a nivel nacional “un piso” de $ 1.040, cuando la canasta básica familiar rondaba los $ 2.400.

El factor común de ese año y de los subsiguientes era la ausencia de un plan de lucha nacional por parte de la Confederación de Trabajadores de la Educación de República Argentina (Ctera) que unificara los reclamos para poder arrancarle al gobierno las demandas de las y los docentes de todo el país.

Aquel año las huelgas se profundizaron en tres provincias, sobre todo por la dureza de los gobiernos: Salta, Santa Cruz y Neuquén. En la provincia del norte argentino el paro se volvió indeterminado, se hizo una huelga de hambre y los docentes se organizaron en asambleas de autoconvocados como forma de continuar la lucha ya que el sindicato les había dado la espalda.

En Santa Cruz se realizaron marchas masivas, se cortaron rutas, se bloquearon yacimientos petroleros. Así fue como la lucha cosechó el apoyo de los estatales de la provincia y del conjunto de la población. El Gobierno intentó quebrar esta enorme huelga con el amedrentamiento y la represión de la Gendarmería Nacional que había enviado Kirchner desde la Casa Rosada para apoyar al gobernador santacruceño. La huelga duró 41 días y logró un primer triunfo al obligar la elevación del básico de $ 161 a $ 500 y provocó la renuncia del gobernador Carlos Sancho en septiembre de ese año.

En Neuquén la huelga, que era dirigida por las conducciones de Marcelo Guagliardo (ATEN Provincia) y Gustavo Aguirre (ATEN Capital) comenzó el 5 de marzo y el ánimo de los reclamos fue cambiando al calor de los acontecimientos que se sucedieron.

Asambleas, alto acatamiento y brutal represión

El 5 de marzo se inició la huelga, con un nivel alto de acatamiento. El reclamo de las asambleas era por un sueldo igual a la canasta familiar (en Neuquén un poco más de $ 2.800 en ese momento), el pase a planta de los auxiliares de servicio contratados y condiciones edilicias adecuadas, entre otros reclamos.

Se desarrollaron distintas marchas provinciales de entre cuatro y seis mil personas, una caravana de Zapala a Neuquén, entre otras acciones. Ante la falta de respuestas del gobierno de Jorge Sobisch (la propuesta del MPN era un salario de $ 1.140), las asambleas de ATEN definieron el corte de ruta en Arroyito, para afectar el circuito turístico durante la Semana Santa y obligar al Gobierno a sentarse a negociar.

El miércoles 4 de abril los docentes se concentraron en Arroyito para cortar la ruta y fueron reprimidos salvajemente por la Despo, grupo de élite de la Policía provincial, que incluyó gases, corridas a campo traviesa, efectivos de civil con armas largas y la persecución de los vehículos de los docentes cuando se estaban retirando en una caravana.

Allí Carlos Fuentealba fue herido gravemente con una granada de gas lacrimógeno, disparada a quemarropa y por la espalda contra la luneta del vehículo en el que viajaba. Movilización masiva en el centro de Neuquén en repudio a la represión y comienzo del corte total del puente carretero que une Neuquén con Cipolletti, al que se sumó el corte del puente Centenario-Cinco Saltos.

El jueves 5 Sobisch dio una conferencia de prensa desde la Casa de Gobierno. Espontáneamente, el edificio fue rodeado por los docentes y el Gobernador debió salir disfrazado de policía. A la tarde se confirmaba la muerte de Carlos Fuentealba ante el dolor y la indignación de sus familiares, compañeros y de la mayoría de los neuquinos. En la madrugada del 6 de abril era detenido el policía Darío Poblete, autor del disparo mortal.

Repudio nacional y el grito de “¡Fuera Sobisch!”

Cuatro días después, el lunes 9 de abril, se producía la jornada nacional de paro (llamada por la Ctera tras la muerte de Fuentealba) con movilización en repudio a la represión. En Neuquén se congregó una histórica marcha de 30 mil personas al grito de “¡Fuera Sobisch!”, con huelga de los trabajadores de salud, docentes privados, las cuatro fábricas ceramistas y gremios privados como petroleros que pararon una hora en el marco del paro de la CGT.

Los petroleros, dirigidos por el burócrata Guillermo Pereyra, impulsor de la candidatura a la gobernación de Jorge Sapag, asistieron esa misma semana a la Intersindical para coordinar acciones con ATEN, el Soecn, ATE, Sadop y Adunc.

Al otro día, el 10, Sobisch presentó un nuevo gabinete con Jorge Lara como “superministro”. En la asamblea de ATEN se votó la moción de la conducción de levantar los cortes de los puentes en el momento en que Sobisch declaraba estar en su “peor momento político”. Junto con eso, la conducción mocionaba negociar con el Gobierno.

El jueves 12, justo a diez años del asesinato de Teresa Rodríguez, otra manifestación recorría las calles de Neuquén. Los docentes mantenían un acampe rodeando la Casa de Gobierno. Continuaba el paro de salud, volvían a parar las fábricas ceramistas y seguía el paro de Sadop. El MPN continuaba presentándose dividido. Sobisch, a pesar de sus múltiples intervenciones mediáticas, no lograba convocar a sus seguidores para realizar acciones contra los huelguistas.

Pactos de gobernabilidad

El sábado 14 se realizó una Convención del MPN, donde Jorge Sapag negociaba la impunidad para Sobisch a cambio de la mayoría de los cargos en la lista de candidatos a diputados. A partir de allí Sobisch intentó retomar la ofensiva, empezando una nueva campaña mediática.

Una nueva movilización, de 12 mil personas, ganó las calles el lunes siguiente al tiempo que Sobisch sacaba por decreto un aumento salarial, llevando a $ 1.240 el sueldo docente, lo que fue ampliamente repudiado por los trabajadores.

El martes 17 se votó en la asamblea de ATEN Capital y en seis seccionales más el llamado a una Asamblea o Encuentro Provincial de trabajadores para unificar y masificar la lucha. El plenario de secretarios generales de ATEN desconoció ese mandato. Esa misma semana el Gobierno retomó la iniciativa tratando de meter a los punteros en las escuelas e intensificando la campaña contra los docentes en los medios

El 20 las asambleas de ATEN mandataron por primera vez a la conducción para llamar a la mesa de negociación. Sobisch firmó el Decreto de “emergencia educativa”, atentando contra el derecho a huelga de los docentes y anunció que a partir del lunes siguiente llamaría a maestros suplentes y funcionarios interventores en los colegios.

Mientras, se debatía entre el activismo cómo evitar que el gobierno impusiera una negociación desfavorable. Grupos de docentes fueron a las escuelas a obstaculizar el “trabajo” de los “suplentes” y a enfrentar a los punteros. Toda la semana transcurrieron las negociaciones, cruzadas por rumores y trascendidos sobre el contenido de las mismas.

El jueves 26 de abril la mesa de negociación elaboró un acta que sería sometida a discusión al día siguiente. Las asambleas de ATEN discutieron el acta acordada, que no mencionaba el reclamo de juicio y castigo a los asesinos de Fuentealba ni la anulación del decreto de emergencia educativa. La asamblea de Neuquén capital aceptó, luego de un duro debate. Siete seccionales la rechazaron. El plenario de secretarios generales de ATEN aprobó el acta firmada con el Gobierno.

Desde el punto de vista de las reivindicaciones sindicales se logró el pase a planta de 1.800 auxiliares de servicio, la eliminación del presentismo, el pago del 80 % móvil a las y los jubilados, entre las más destacadas. Sobisch continuó en el gobierno hasta las elecciones provinciales de junio de ese año, en las que fue elegido como gobernador Jorge Sapag.

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