Juventud

PRECARIZACIÓN LABORAL

Fue por trabajo a la Expo Empleo Joven y Phillip Morris le “ofreció” un año de pasantía gratis

La Izquierda Diario dialogó con Jesica, joven a quien le habían ofrecido una pasantía no remunerada por un año en Phillip Morris en la Expo.

Luigi Morris

@LuigiWMorris

Domingo 11 de junio | 02:01

La Expo Empleo Joven, organizada por el macrismo, dio mucho de qué hablar. Lamentablemente, no por sus buenos resultados ni por los empleos ofrecidos, sino todo lo contrario. A la promesa de 10 mil puestos de trabajo acudieron 200 mil jóvenes con la expectativas de conseguir un primer empleo, uno mejor o dejar de trabajar en la informalidad.

Esos jóvenes tienen su propia historia. Lejos de ser números para las estadísticas, son pibes y pibas que no encuentran un laburo para poder costear sus estudios, ayudar a su familia, tener unos mangos para sus gastos y/o directamente independizarse.

Una de ellas es Jesica. Tiene 23 años, estudia periodismo en la universidad pública y ese día había viajado desde su hogar en Tristán Suárez, Ezeiza. Su último empleo lo consiguió a los 19 años, cuando quedó para trabajar en un restaurante italiano, ubicado en Palermo Soho. La relación laboral duró 4 años, hasta hace unos meses cuando fue injustamente despedida.

Ver también: #ExpoEmpleoJoven: una fila que se arma y se desarma todos los días

Lo que encuentra la mayoría de la juventud son trabajos precarios, donde en varios lugares el aumento del sueldo se pide cara a cara, sin poder contar con la fuerza y el respaldo que se puede encontrar perteneciendo a un sindicato o estando organizado en el lugar de trabajo.

Con salarios bajos, los aumentos de los precios pesan más. Llegar a fin de mes, se redujo a llegar al 20. En medio de tarifazos e inflación, Jesica pidió un aumento de sueldo. Cuestión que al patrón, no le parecía justificado ni necesario, y tomó la decisión de “prescindir de sus servicios”. Echarla.

Uno de las fuentes de ganancias de estos negocios, es respetar lo menos posible los derechos laborales, no permitir que haya actividad gremial y echar a cualquier que se atreva a cuestionar las condiciones laborales antes de que convierta en un “peligro” para sus intereses.

Para evitar el despido vía telegrama y por ende tener que pagar una indemnización, quisieron reducir los costos a cero. Un día de abril, su jefe la espero en la puerta para prohibirle la entrada. Le pidió que se vaya, arreglar “algún número” y que envíe su carta de renuncia. La respuesta fue contundente: “lo único que quiero es continuar con mi empleo”.

A los empujones le insiste en que se vaya, que piense que arreglo quiere y mande la renuncia. Entre nervios y llanto, se dirigió al Ministerio de Trabajo, lugar dirigido por el ministro Jorge Triaca, el mismo que quiso beneficiar a una empresa como McDonalds con subsidios disfrazados bajo la ley de “Primer Empleo”. Fue a denunciar el despido verbal y la negativa de tareas.

Tras un mal asesoramiento, esperó durante 3 días la respuesta de la empresa. La ansiedad llegó al punto máximo al abrir el telegrama de la empresa y ver que no sólo negaban todo lo sucedido, sino que tenía 24 horas para presentarse antes de que sea acusada de abandono de trabajo.

El ministerio de Trabajo sólo atiende de 10 a 12hs, así que tuvo recurrir a un abogado laboral particular. Volvió a trabajar, pero en un clima hostil, de constante persecución, hostigamiento y agresión verbal.

Finalmente, no le pagaron el último mes y tras un largo intercambio de telegramas, en los cuales, ahora se sumaba la exigencia de que le reconozcan los datos reales sobre su fecha de ingreso, sueldo, categoría y horario. Mientras la empresa explota jóvenes y sigue facturando, Jésica está sin trabajo inmersa en un largo juicio.

Buscar un nuevo empleo, se convertía en algo de urgente necesidad. Es así que, en una estrategia de marketing que juega con el deseo de centenares de miles jóvenes, el eslogan “¿Buscás trabajo? o Querés cambiar el que tenés por uno mejor? Veni a Expo Empleo Joven" generaba ilusiones.

Al igual que a todos, la cola de 6 cuadras para ingresar la tomó por sorpresa. Pero quizás, la decepción más grande, se le iba a llevar una vez que logró entrar. Con la bolsita de #Potenciate en mano, recorrió el pabellón amarillo entre un mar de jóvenes.

Las copias de su CV, viajaron con ella ida y vuelta. Muy pocos stands los aceptaban y en los que sí recibían, se podía observar la enorme pila cuyo destino final era más que incierto. “Cada stand, daba una tarjeta o folleto, con el correo electrónico del sitio de RRHH de cada empresa. Pidiendo que en el asunto se coloque el nombre del evento”, recordaba Jesica.

“Mi desgraciada anécdota fue con Phillip Morris. Al acercarme a su stand, una chica, con una laptop en mano pedía los emails a los jóvenes que pasaban, para enviarles a todos, información acerca de lo que ofrecían. ¿Qué ofrecían? Una pasantía no rentada de un año en la gran multinacional de cigarrillos, para luego quedar efectiva. Increíble”.

Ver también: #ExpoEmpleoJoven: "Me ofrecieron una pasantía no rentada de un año, una locura"

Un trabajo de lunes a viernes de cuatro por día con horarios flexibles para acomodar con la facultad le resultaba atractivo ya que rara vez se encuentra un trabajo que te permita estudiar, “pero hacer sin ningún tipo de remuneración, por un año, me parecía increíble, me quedé anonadada”.






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