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HUELGA TMB

Frente a la décima huelga del Metro, Barcelona en Comú profundiza los ataques contra la plantilla

En la décima jornada de huelga en el metro de Barcelona. TMB, con la dirección de Mercedes Vidal, profundiza sus ataques. Y este miércoles el Consejo de Administración ha validado la medida de retirar de la nómina los 32 euros mensuales extras.

Ivan Tamajón

Barcelona | @Ivan_Borvba

Jueves 13 de julio | Edición del día

TMB se está convirtiendo en una de las piedras más molestas para Barcelona en Comú, y está siendo así gracias a la perseverancia y la determinación de sus trabajadores frente a la actitud de la dirección de TMB y de su presidenta, Mercedes Vidal, quien es miembro de EUiA desde el 2004 y fue nombrada Concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona en junio de 2015.

Las posiciones entre empresa y trabajadores están aún distantes, y a día de hoy se camina con más firmeza hacía el undécimo lunes de huelga que a una solución para el convenio. La plantilla de TMB se mantiene firme en su defensa contra la precariedad y la privatización del transporte público de Metro, mientras que desde la dirección se esfuerza en esconder y proteger los privilegios de la cúpula ejecutiva.

Esta situación de falta de voluntad negociadora por parte de la Dirección de TMB ha estado salpimentada por mentiras y medias verdades a lo largo de estos meses.

Subidas de sueldo que no son tal, nada de hablar de un 7% en 4 años, más bien de un 4,5% y condicional. Nada de hablar de modificaciones de horarios beneficiosos para los trabajadores, nada de frenar las externalizaciones de tareas, nada de acabar con la precariedad laboral (acabar con los más de 7 años de espera para conseguir un contrato de relevista a tiempo parcial y otros 8 años para que este sea indefinido), y un largo etcétera que es la cantinela diaria que TMB y la propia Concejal de BeC exponen para criminalizar y atacar la huelga de los trabajadores del metro.

Pero la actitud antiobrera que desde el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona y la Dirección de TMB se está teniendo, dio un nuevo salto ayer. Según aseguró el Consejero Delegado, Enric Cañas, el Consejo de Administración ha validado la medida de retirar de la nómina los 32 euros mensuales extras.

Esta medida se pactó en julio del 2016, pero con carácter retroactivo los trabajadores de metro empezaron a percibirla desde la nómina de enero del 2016. Este pago definido como extra, en realidad no era tal, respondía a un avance de los aumentos de sueldo que se pactarían en el convenio, además de garantizar una mejor “actitud a la negociación”.

Lo que no se esperaban en el Consejo de Administración ni tampoco Vidal, es que los trabajadores de metro no iban a renunciar a sus demandas aunque la dirección de TMB hubiera hecho esa limitada concesión. Es por ello que han decido adoptar esta medida sancionadora que profundiza el ataque contra los luchadores. Ataques que ya a finales del pasado año se expresaron con sanciones de empleo y sueldo de entre 5 y 11 días.

Actualmente la situación es que el Comité de Empresa no ha aceptado la última propuesta de la empresa que no recoge las principales demandas de los trabajadores, y la Dirección de TMB y la concejal de BCN en Comú se niegan a hacer concesiones que estarían directamente ligadas con acabar con los privilegios de ese cementerio de elefantes que es TMB y AMB (Área Metropolitana).

Este último aspecto ha quedado claramente remarcado que es algo que no están dispuestos a hacer, y es que de puertas adentro en TMB y AMB existe mucho lucro personal. Por ello se sigue incumpliendo la “Ley de Transparencia “ para conocer los verdaderos beneficios de la cúpula directiva, o del mismo modo, mientras los trabajadores tienen el sueldo congelado desde 2011, estos altos cargos tanto de TMB como de AMB sin han visto aumentadas sus “nóminas”.

Tampoco ha dejado de ser ese paraíso dorado de retiro político donde unos cuantos siguen llenándose los bolsillos, y es que como denunciaba un trabajador de metro del sindicato Solidaridad Obrera en este diario sobre el fin de las puertas giratorias que aseguraba Vidal; “¿Lo dice en serio? Porque si ya es difícil aceptar el nombramiento de Enrique Cañas como Consejero Delegado después de su nefasta gestión en Zaragoza, ¿acaso no suena a puerta giratoria nombrar a Pau Noy como asesor de éste, siendo su único mérito ser el principal defensor del tranvía? Pero claro el tranvía pertenece a una empresa privada y es más fácil darle un puesto donde tienen mano.”

A todo ello hay que sumarle el suculento negocio que supone la gestión del servicio de transporte en metro en una ciudad como Barcelona. No es casualidad el contrato con La Caixa en torno a la T-Mobilitat, la nueva tarjeta de transporte metropolitano. Un contrato que deja la política de movilidad en manos de la banca.

En es que definitiva el metro de Barcelona de la mano de BeC sigue siendo ese suculento negocio para que capitalista y privilegiados políticos sigan lucrándose con dinero de todos nosotros. Algo que este “ayuntamiento del cambio” ha dejado claro por activa y por pasiva que no quiere cambiar.

La lucha de TMB no es la única mancha en la corta gestión de Ada Colau

La huelga de TMB es quizá el conflicto obrero en la ciudad de Barcelona que más páginas de diario y minutos de telenoticias ocupa. No obstante esta piedra en el zapato de Barcelona en Comú no es la única, ni la primera, y seguramente, tampoco la última.

El “ayuntamiento del cambio” de Barcelona muestra sus límites cada vez que los trabajadores se han tenido que enfrentar a los privilegios de los capitalistas y sus empresas. Y además desde el consistorio se han enfrentado a éstos con medidas fuertemente reaccionarias.

Especialmente criminal es la actitud con los “manteros” con persecuciones policiales, detenciones, registros en domicilios y agresiones, además de un despliegue de marketing centrado en su criminalización a pesar de querer dar la imagen de Barcelona como ciudad refugio.

Pero tampoco cae en el olvido como en apenas horas pasó de apoyar la huelga de las “subcontratas” de Telefónica y aceptar el Compromiso de las Escaleras, a firmar el Mobile World Congress o renovar la explotación de la línea telefónica y de internet de la diputación de Barcelona con Movistar.

Por supuesto tampoco ha avanzado en ninguno de los sectores que prometió remunicipalizar, como es el caso de Servicios Sociales y ni mucho menos lo iba a hacer en el caso del metro.

Criminalización, engaños a los usuarios, sanciones a los trabajadores, descrédito de éstos mostrando sus sueldos… un arsenal de ataques que cuesta encontrarlo en anteriores consistorios, incluidos los de CiU.

La estrategia de los “ayuntamientos del cambio” de buscar la gestión de las instituciones burguesas, adaptándose a sus normas y reglas, es un callejón sin salida para resolver cualquier demanda que afecte a la clase trabajadora y a los sectores más explotados de la sociedad.

Es necesario que las direcciones sindicales mayoritarias pongan sus esfuerzos en asegurar un plan de lucha y movilizaciones, del mismo modo que esta lucha progresiva debe ser reforzada con la solidaridad de otros sindicatos y colectivos de izquierdas. Un frente único de lucha para que esta huelga política de los trabajadores de TMB contra el “ayuntamiento del cambio” pueda triunfar.

Los trabajadores de TMB están mostrando firmeza en la defensa de sus demandas, centradas en acabar con la precariedad y la privatización del servicio, pero también en señalar a Barcelona en Comú y aquellos que llegaron con aires de “cambio” pero nada han cambiado.






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