Géneros y Sexualidades

ENTREVISTA

Franco Torchia: “Bergoglio como papa representa uno de los hitos más trágicos de la historia argentina”

Periodista, graduado en Letras, conduce el programa radial No se puede vivir del amor y causó revuelo con su entrevista a Aguer. En exclusiva, el mediático que le dio vida a Cupido nos cuenta sus inicios y sus proyectos.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Viernes 6 de enero | Edición del día

Se define como una persona inclasificable, hijo de un inmigrante italiano y una argentina. Hizo la primaria en un colegio católico salesiano y la secundaria en el Nacional de La Plata. Oriundo de Ensenada, transmite un mensaje libertario que cala profundo en el activismo LGTBI.

Autopercibido como un guerrero, tiene una postura crítica de los Gobiernos de turno, pero es más duro aún con el peso que tiene la Iglesia católica en nuestro país. Musetta Bar fue el lugar para esta entrevista exclusiva, donde hubo mucha tela para cortar.

¿Cómo es eso de que no sos locutor?

- No soy locutor. Tengo una voz privilegiada, heredada de mi familia. Nunca quise estudiar locución, pero sí es verdad que la voz que tengo es uno de mis instrumentos de trabajo, sobre todo cuando hice el primer y segundo Cupido en Much Music a comienzos del 2000 y luego en el 2012.

En varias entrevistas relataste que fue compleja tu “salida del clóset”. ¿Por qué?

- Siempre es una pregunta pertinente. Creo que el desarrollo de mi sexualidad es complejísimo. Se podrá decir tan complejo como la sexualidad de cualquier persona. Pero estoy sintiendo que esa complejidad se debe, en mi caso, a que no es reductible mi sexualidad a ninguna categoría.

A veces me cruzo diciendo: “Soy gay” - hasta yo mismo me río de mí-, porque ninguno de nosotros tiene una certeza total, porque la sexualidad no es un fenómeno inmutable único, es móvil y dinámico. La categorización entra en relación directa con reivindicaciones, con luchas y creo que no hay manera de discutir y de enfrentar si no a partir de una categoría.

Como periodista tenés varias facetas, trabajaste en Clarín, Revista Ñ y terminaste haciendo radio. ¿Se puede decir que tu carrera es tan versátil como tu sexualidad?

- Bueno, me voy a permitir trazar una analogía con la sexualidad, es decir, hay un curso que da Foucault, en un momento dice “¿qué significa finalmente reivindicarse como gay? Significa asumir que la dimensión de nuestra sexualidad es una dimensión capaz de irradiar su potencia en todos los órdenes de nuestra vida”. Digo esto porque lo comparto.

Porque tan compleja como mi sexualidad es mi carrera, yo no soy una persona unidimensional ni una persona fácil de ubicar. A mí me interesó Cupido tanto como haber trabajado en la Revista Ñ o en cualquier otro lugar y esa multiplicidad de facetas en este trabajo periodístico comporta muchas desventajas.

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¿Por qué?

- Nadie entiende que vos podés desempeñarte en más de un segmento temático o en más de un medio o en más de un tema. Tienden a simplificar, a aplastar y si hoy te respondo es obvio que lo que hago está más cerca de lo que en periodismo se denomina “Sociedad”, pero al mismo tiempo me siento limitado si es así.

¿Cómo llegaste a entrevistar a Aguer?

- Lo contacté por mi productora Romina Perkins, yo le venía siguiendo sus manifestaciones públicas, las columnas que firma en el diario El Día de La Plata, alguna nota en televisión, como las entrevistas que dio a TN. Y el encuentro fue de más de una hora, absolutamente correcto en términos formales. Yo quise entrevistar a Aguer a sabiendas de que era una entrevista imposible, porque es un dogma. Un dogma se define como un conjunto de respuestas cerradas que no permite ninguna pregunta.

Todos nosotros sabemos que es un discurso violento, nos interesan estos temas, lo tenemos estudiado a él y a Bergoglio. Yo en ese sentido quise entrevistarme con Aguer especialmente interesado en las similitudes, que son infinitas, entre sus pronunciamientos y los de Bergoglio.

Sin embargo hay una interna entre Bergoglio y Aguer.

- Sí, pero producto de un trabajo muy condenable de ciertos periodistas más que de ciertos medios. Porque nada es tan sencillo en los medios de comunicación con un panorama en crisis porque los medios grandes viven una crisis severa. Nada es tan sencillo como pensar que La Nación, por ejemplo, reprodujo a Aguer de una manera mucho más descarnada que otros medios. Entonces nada es tan simple en esto. Yo podría haber hecho muchas cosas que no hice en esa entrevista. Pero venimos muy cascoteados con esta idea de que el periodista es el que pelea y enfrenta, tenga la adscripción ideológica que tenga.

A mí me interesan muchos los discursos por obvias razones, no hay nada como el poder del lenguaje, el poder del discurso, por ejemplo en su carga de horror, como en este caso.

¿Y cuál es tu opinión sobre Bergoglio?

- Creo que la asunción de Bergoglio como papa representa uno de los hitos más trágicos de la historia argentina. Como hecho histórico político es trágica, ojo, no porque Argentina iba camino a ser Finlandia y de repente volvemos al Medioevo, pero creo que esto no aporta, sino que obstruye fuertemente posibles desarrollos, como se demostró en el Código Civil y en todo lo que hablé con Aguer.

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¿Qué opinás de los Gobiernos actuales, tanto del de Cambiemos como los gobernadores kirchneristas?

- Mirá, Rita Segato es una antropóloga argentina que reside en Brasil que tiene una fórmula que dice respecto a Temer después del golpe a Dilma: “Un Gobierno es un problema muy complejo que no admite una respuesta simple”. Yo creo que el Gobierno de Macri es un conjunto de problemas complejos que no tiene una respuesta simple. No solo se trata de una propuesta neoliberal, detrás de eso hay algo más poderoso. Buena parte de la sociedad quedó acostumbrada a reducir, como si fuera un juego de piezas tan simple y no hubiera vasos comunicantes. Por otro lado, tengo una pésima relación con el poder.

Los medios argentinos solo hacen mella en el bipartidismo, pero esto se agravó y mucho con los 12 años de kirchnerismo con la idea de que hablar de política es solo hablar de política partidaria. Volvimos a hablar de política y eso está buenísimo, pero solo se habla de dos partidos. De los partidos de izquierda mucho no se habla. Lo que pasa en la academia o en las calles no tiene mucho lugar en los medios masivos, se centran en dos fracciones políticas.

Bueno, yo no me dedico a política y economía, de hecho me fui de Intratables en el mejor momento porque a mí me parece que hacer política es entrevistar a Aguer, no es hablar con Marcos Peña, con Massa o Dujovne. Me parece que es una visión muy limitante de la política.

¿Y por qué te fuiste de Intratables si eras un referente que aportaba otra mirada?

- Sí, pero desde la ironía, y el programa perdió ironía, perdió chiste, antes jugaba y empezó a hablar en serio. Pero ¿qué significa hablar en serio? Como persona incalificable que soy, en ese concierto no tenía ningún instrumento para tocar. No hablan de lo que importa.

¿Y qué es lo que importa a Torchia?

- La vida de las personas. Es eso lo que intento hacer con mi programa de radio, mostrar la vida de las personas. También me gusta la televisión, pero reconozco que es un género muy empobrecido y con una crisis fenomenal. Además, es un género complejo porque Argentina cayó en una llaneza muy pronunciada en materia de discursos. Hay muchas sociedades donde la ironía es una herramienta de trabajo básica.

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¿Qué opinas de La Izquierda Diario?, ¿y del Frente de Izquierda?

Creo que las grandes consignas de izquierda siguen siendo necesarias. Ustedes saben que yo me he reconocido públicamente como una persona de izquierda, lo hice en Intratables y eso me trajo disgusto y también mucho afecto. Pero quisiera decir que creo y mucho en las micropolíticas. El trabajo legislativo que hace la izquierda en las provincias, la Ciudad y la Nación reconozco que es fundamental para determinados logros. Vengo de entrevistar a Aguer con una consigna propia de la izquierda que es la separación de la Iglesia del Estado. Se trata estratégicamente de ir con mucha astucia pensado cómo y dónde intervenir.




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