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Francia: unificar las luchas en una huelga general indefinida

El 17 y 19 de mayo están convocadas jornadas de huelga con movilización. Más que nunca es necesario unificar las luchas y endurecer los métodos, apelando a los piquetes para garantizarla.

Miércoles 18 de mayo de 2016 | Edición del día

La cuenta regresiva ha comenzado. Desde la imposición en el terreno parlamentario, el gobierno trata de sofocar el incendio reavivado por el 49.3. Por eso se ha implementado la estrategia de la tensión permanente y la figura del “alborotador” en un grado superior. La represión de los manifestantes contra la reforma laboral, si bien mantiene determinado nivel, tiende a contenerse prefiriendo las provocaciones cuyo objetivo es instaurar la idea de que hay “alborotadores” como principales causantes de la violencia.

Las próximas semanas serán determinantes para la apertura de una segunda ola de movilizaciones. A través de sus métodos de lucha, la huelga prorrogable y los piquetes de huelga, el movimiento obrero podría dar vuelta a la partida y hacer peligrar los planes del gobierno que a toda costa trata de ganar tiempo para evitar la protesta durante la Eurocopa 2016.

Rennes en estado de sitio, la manifestación contra la violencia policial prohibida, arresto domiciliario para militantes que participaron en manifestaciones contra la reforma liberal por presunción de “violencia” futura, todo ello parte de una estrategia posterior al “decretazo” (recurso 49) que trata de extinguir la segunda ola de la movilización. Con ese fin, el gobierno ayudado por los medios usa y abusa de la figura del “alborotador”, intentando ponerlo de relieve para ganar la batalla de la opinión pública, en su mayoría opuesta a la reforma laboral y que simpatiza con las movilizaciones.

También, trata de volver a instaurar el estado de excepción contra el movimiento contra la reforma laboral y su entorno, si bien el movimiento obrero podría entrar en escena de manera estruendosa.

Aumenta el desprestigio de la policía por su violencia

Después de dos meses de violencia policial, la experiencia vivida por la vanguardia movilizada contra la reforma laboral, especialmente entre la juventud, ha desvelado con nitidez los objetivos de la represión policial y de sus provocaciones.

El gobierno trata de utilizar su brazo armado para romper y aislar a la juventud que ha sido uno de los elementos motores de la primera fase de movilización. Evitar el “todos juntos”, pero también toda coordinación posible entre la movilización de la juventud y una entrada en escena del movimiento obrero, que por el momento no ha sido contundente. Esto se debe principalmente a la política de las direcciones sindicales y su débil determinación frente a la represión de la juventud, con la excepción del ejemplo de la CGT de Le Havre.

Pero no se trata solamente de la «gente de izquierda», aquellos que han votado a Hollande, a pesar del silencio mediático, han podido tomar consciencia a través de los vídeos que circulan por las redes sociales, los medios independientes y militantes, en los que se pueden ver impresionantes dispositivos policiales y el nivel alcanzado por la represión y la violencia policial.

Queda lejos ya el sentimiento de aprobación hacia las fuerzas policiales que existió tras los atentados en enero de 2015. Bajo el estado de excepción “permanente”, comienza a nacer un fuerte descrédito de la policía y bajo los golpes de la represión aumenta la posibilidad de una unión con otra juventud, a menudo radicalizada, aquella de los barrios populares que conoce la violencia del Estado de manera cotidiana desde hace mucho tiempo.

Ganar la batalla de la opinión pública: la puesta en escena de la figura del “alborotador”

Mientras la opinión pública sigue siendo favorable hacia las movilizaciones contra la reforma laboral y el descrédito de la policía aumenta, el gobierno, a pesar de estar en su nivel más bajo de popularidad, trata de revertir la opinión pública poniendo en escena la figura del “alborotador organizado”. Por una parte, esta figura iniciaría la “violencia” y los “desórdenes”, por otra, el número de detenciones se convierte en una de las variables que muestran la firmeza del gobierno. Pero no solo al “alborotador”, o aquellos que meten en el mismo saco, se le prohíbe ir a las manifestaciones, cuando no prohíben directamente las manifestaciones como ocurrió en Rennes. También persiguen a los periodistas que visibilizan estas violencias difundiendo los vídeos de las provocaciones y la violencia policial.

Desde una perspectiva más amplia, el gobierno trata de volver a legitimar a la institución policial. El sindicato policial de los más reaccionarios, Alliance (CFE-CGC), llama a una manifestación el 18 de mayo bajo el lema de “stop el odio a la policía” en la Plaza de la República. Sin embargo, mientras que la presencia de sindicatos del movimiento obrero dentro de las fuerzas policiales -brazo armado del Estado capitalista- ya es una ofensa, la CGT en la policía denuncia las órdenes llegadas a la alta jerarquía de “dejar a los alborotadores atacar a nuestros colegas con total impunidad”. De este modo, se trata de un paso más allá dado por estos “sindicatos” CGT y FO de la policía: por una parte llaman a manifestarse con el sindicato Alliance y, por otra, incriminan y juegan un papel activo responsabilizando a los “alborotadores” de los desórdenes. La dirección confederal Fuerza obrera y su secretario general, Jean-Claude Mailly, han cruzado el Rubicón explicando que no hay que “incriminar” a “los policías por la violencia”. Desde ese punto de vista, validan la batalla mediática alrededor del “alborotador”, lo que el gobierno trata de instaurar para revertir la opinión pública.

Piquetes de huelga para reforzar las huelgas prorrogables

Con las condiciones actuales de exacerbación de la lucha de clases y la escalada de provocaciones y de violencia policial, llevar a cabo piquetes de huelga es una condición vital para el desarrollo de huelgas prorrogables mayoritarias y para su generalización.

Recordemos que en 2010, en un clima de represión mucho menor que el actual y sin todas las posibilidades que ofrece el estado de emergencia en este terreno, el gobierno de Sarkozy no dudó en inmovilizar a los refinadores o los basureros con el fin de romper las huelgas que estaban en el centro del movimiento contra la reforma de las pensiones.

Hoy más que ayer, las ilusiones en los métodos pacíficos y puramente legales desaparecen y, desgraciadamente, las direcciones confederales aceptan, sin siquiera cuestionarlo, que el recorrido de las manifestaciones sea impuesto o que incluso sean marcadas por los cordones de la CRS (las fuerzas de seguridad de la policía nacional francesa).

En un contexto en el que es evidente que toda huelga que moleste seriamente el funcionamiento de la sociedad capitalista será reprimida, los piquetes de huelga son un órgano fundamental de defensa y de combate de los sectores más determinados de nuestra clase. También son el medio más seguro de evitar las acciones minoritarias y las aventuras, de canalizar al servicio de la lucha la cólera acumulada contra las instituciones del Estado que se intensifica con la política represiva del gobierno.

Una actitud resuelta y combativa de los sectores del mundo del trabajo que se ponen en huelga prorrogable podría constituir una perspectiva alternativa, capaz de superar tanto el marco de las manifestaciones folclóricas como la estrategia impotente del enfrentamiento de pequeños grupos con la policía, estrategia que se ha convertido en atractiva para muchos jóvenes debido al punto muerto de la lucha bajo la dirección de las confederaciones sindicales.

Traducción: Lucía Nistal







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