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Francia: una nueva generación militante de obreros y estudiantes

En el marco de la X Conferencia de la Fracción Trotsquista, charlamos con las compañeras de la delegación de la Corriente Comunista Revolucionaria del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia, sobre las lecciones del gran proceso de lucha contra la Reforma Laboral, del cual fueron parte activa, y sobre las perspectivas que se abren para el activismo combativo y la izquierda revolucionaria en fábricas, facultades y colegios.

Jueves 11 de agosto de 2016 | Edición del día

¿Cómo surgió el proceso de lucha?

Marina:
Lo primero que hay que decir es que la movilización comenzó de una manera bastante espontánea. Con una efervescencia en las redes sociales y la juventud que ejerció presión sobre los sindicatos y la primera movilización el 9 de marzo fue una entrada en escena bastante explosiva e importante en las calles. Desde el comienzo de la movilización la política del gobierno era impedir el "Todos Juntos", de romper la unidad sindical, haciendo concesiones a diferentes sectores, a los camioneros y la juventud.
Frente a esto la política de las direcciones sindicales fue de evitar la sincronía entre la juventud y los trabajadores. Tenemos muchas fechas de movilizaciones muy espaciadas, con ritmos de movilización que son muy diferentes para los jóvenes que son más aceleradas, más explosivas que las de los trabajadores.

Hubo distintos momentos en la movilización…

Sí, podemos distinguir dos etapas en el movimiento. Hasta la mitad de abril aproximadamente una movilización bastante importante del lado de la juventud, en los secundarios pero también en las universidades, con un carácter muy explosivo y un activismo muy importante. Tuvo dificultad en la masificación, pero había una tendencia importante a la auto-organización, con la organización de la asamblea general, de un comité de organización y de un órgano de coordinación nacional de los universitarios y los secundarios.
A fin de abril, cuando el gobierno utilizó por primera vez el artículo 49.3 que le permite aprobar la ley sin el consenso del parlamento, hubo un regreso de la movilización con la entrada en escena de sectores combativos de la clase obrera. Los camioneros, los trabajadores de refinerías, los portuarios, los recolectores de basura, los ferroviarios. El 14 de junio, fecha de movilización nacional en París, hubo más de 1 millón de personas y una presencia de columnas importantes de la clase obrera. Pero durante el período de vacaciones escolares el gobierno hizo pasar la ley con una segunda utilización del 49.3 a fines de julio.

¿Cuál fue el contexto en el que se dio el movimiento?

Daniela:
Las movilizaciones tuvieron la particularidad de desarrollarse en el contexto del estado de emergencia y del giro bonapartista, antidemocrático del gobierno y el Estado.
De cierta manera vemos que se ha producido una polarización muy fuerte en la sociedad francesa. Al mismo tiempo que hay movilizaciones que se oponen a la ley de trabajo, hubo también eventos totalmente bárbaros, como los atentados en Niza, que han producido una reacción extrema del estado francés y una polarización muy fuerte en la sociedad.
El gobierno ha utilizado los atentados para justificar su política represiva pero eso funciona cada vez menos porque la población empieza a ver que la policía es muy eficaz para reprimir a la gente en las manifestaciones pero no es capaz de impedir los atentados que en gran parte son producto del colonialismo de Francia, el racismo y la represión brutal de la policía en los barrios contra los inmigrantes. Y esto no es de ahora ciertamente sino hace años y años como lo vimos en la revuelta en la periferia en 2005.
Tengo la impresión que si el ISIS puede reclutar gente en Francia, básicamente jóvenes, es porque no se han sentido acogidos por el país y porque sufren la represión policial cotidianamente, la miseria, el desempleo.
Para nosotros, los que pueden aportar una respuesta a esta situación, para evitar que continúen los brutales atentados, son efectivamente los trabajadores, la clase obrera junto a los diferentes sectores oprimidos, los que pueden aportar una respuesta para cambiar el mundo.

Habia un acuerdo muy general de la mayoría de la población que esta reforma es muy perjudicial. Había una oposición muy amplia de más de 75% de la población a la ley impuesta por el Partido Socialista. El debate fundamental era saber cuál era la estrategia, cuál era el método, con el que se pudiera imponer una derrota al gobierno y el retiro total de la ley. Y al respecto hubo al menos dos grandes estrategias que se enfrentaron en la movilización.
Una que era la principal fuerza dirigente en el movimiento obrero, la CGT, que aparecía en la escena nacional con una cara muy radical. El gobierno acusaba a su secretario general de ser un terrorista, etc. Pero la radicalización del discurso de la CGT y su método de lucha, no se correspondían con una estrategia que permitiese armar un movimiento, uniendo a todos los sectores en lucha y avanzar hacia la huelga general. Es que para ganar, es necesario paralizar de conjunto la economía de manera de obligar a los capitalistas y el gobierno a retroceder en el plan de ataque contra los trabajadores. Por el contrario, la estrategia de la CGT es solo la negociación.
En medio de esto, emerge notablemente en la juventud que es cada vez más autónoma, una estrategia más radical en las acciones en la calle. En las manifestaciones hubo miles de jóvenes que hicieron acciones combativas resistiendo una enorme presión policial. Por ejemplo, en la última marcha estaba a la cabeza una juventud radicalizada que se manifestó sola, separada de los sindicatos por un cordón policial, separada de la masa que se manifestaba atrás. La principal debilidad que nosotros vemos en el movimiento autónomo es no haber sido una alternativa para todos los trabajadores de base que eran críticos de la política de la CGT o que pensaban que la CGT debía ir más lejos.

¿Cuáles son las características más destacables del proceso?

Elsa:
Algo muy importante en este movimiento de lucha es que hubo una entrada en escena combinada de diferentes sectores con métodos de lucha diferentes pero con la aspiración al mismo objetivo y que peleaban por lo mismo. Si miramos, efectivamente el movimiento estudiantil, como decía Marina, tiene asambleas generales bastante masivas, tentativas de autoorganización.
Está el movimiento obrero con numerosos sectores en huelga, en particular el sector privado y los precarizados, cuando hacía mucho tiempo que no había una movilización de ese sector. Y finalmente, incluso por el lado de Nuit Debout (Noche de Pie), un fenómeno que se asemeja a los Indignados del Estado español que se caracteriza por la ocupación de plazas.
Toda esta movilización se efectuó en un contexto de estado de emergencia, instaurado después de los atentados de noviembre de 2015, que le ha permitido al gobierno ejercer una represión policial muy dura. Sin embargo, esto ha sido un fuerte elemento de radicalidad porque nos permitió obtener ciertos reflejos de lucha y de autodefensa, simplemente para defenderse de las agresiones policiales permanentes.

"Todo el mundo detesta la policía"

Ideológicamente, llevó a muchos estudiantes a desenmascarar la naturaleza del estado burgués, porque veníamos de una época en la que todos aplaudían a la policía en las calles "que nos preservaban de los terroristas, etc."
De hecho pasamos de consignas como "la policía con nosotros" al comienzo del proceso, a la que luego fue la más levantada de todas las consignas en las movilizaciones: "Todo el mundo detesta la policía". Esto se inscribe en una dinámica en la que el Partido Socialista estaba en el origen de este ataque antisocial y esta represión muy dura. Por eso el Partido Socialista y Los Republicanos, los dos partidos burgueses tradicionales están en una dura crisis con su base social muchos menos ilusionada en una salida democrática electoral. Pienso que una de las características particulares de este movimiento es la constitución de su vanguardia, muy política y muy radical que se levantó durante cuatro meses, muy determinada, que continuó a pesar de la represión, y que no está dicho que vaya a adormecerse.

¿Qué rol jugó Revolution Permanente?

Marina:
En este movimiento, la cuestión de la batalla mediática ha sido una cuestión central, porque en el comienzo de la movilización había un sentimiento general contra la ley de trabajo y a favor de la movilización con más de 60 a 70% de la población que apoyaba la movilización. Por esta razón los diarios burgueses y tradicionales, llevaron a cabo una verdadera campaña contra “anarquistas que estaban ahí para romper todo”, también contra los huelguistas que eran comparados con secuestradores y terroristas, como refiere Daniela. Y en este contexto Revolution Permanente pudo volverse un medio de referencia para la movilización, siendo el contrapeso ideológico. Lo vimos con decenas de colaboraciones que nos mandaban de toda Francia pidiéndonos informar el estado de la movilización. El peso de los videos que muestran la violenta represión policial fueron compartidos y vistos millones de veces.
Lo vimos en el movimiento obrero durante la huelga de los ferroviarios, cuando vía Revolution Permanente lanzamos una campaña de solidaridad desde las Asambleas Generales estudiantiles que transmitíamos desde el diario, y cuando nos encontrábamos en los piquetes en las estaciones para intervenir en línea con los trabajadores, recibíamos una calurosa bienvenida. Nos decían “es genial lo que han hecho, nos devuelve el ánimo, cuando nos ponen en primera plana de los diarios como secuestradores, que impedimos a la gente ir a la Eurocopa, etc.” Y bajo esta óptica Revolution Permanente pudo jugar un verdadero rol. Pero no solo para cubrir la movilización, Revolution Permanente, permitió también tener una tribuna, proponer a gran escala una política y tomar posición en los debates abiertos, debates estratégicos de la movilización en la perspectiva de la huelga general, de la auto-organización, etc.

¿Qué perspectivas ven al movimiento y la situación general?

Elsa:
Podemos afirmar que hay algunos elementos a destacar. El primero es que incluso si Hollande logró aprobar su ley, toda la determinación de la vanguardia que charlábamos antes, toda esa radicalidad contribuye a la formación de toda una generación militante y eso es algo que no nos pueden quitar. Toda esa radicalidad y esa determinación se combinan con toda una serie de nuevos ataques que preparan y de una nueva reforma antisocial. Ya se designa el 15 de Septiembre como una nueva jornada de movilización y pienso que eso es bastante significativo ya que las direcciones sindicales se vieron obligadas a convocarla por el empuje de toda la población que lo desea rotundamente. Vamos a ver cómo se dará en las facultades.








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