Internacional

LUCHA DE CLASES EN FRANCIA

Francia: el movimiento de lucha contra la reforma laboral se mantiene y puede radicalizarse

Pocas veces un movimiento social ha durado tanto tiempo en Francia. Este jueves se vivió la catorceava jornada de huelga y de movilización desde la primavera. La lucha sigue.

Sábado 17 de septiembre de 2016 | Edición del día

Aunque decenas de miles de personas han salido a las calles, el gobierno y los medios de comunicación han desempolvado los viejos métodos: dicen que la jornada ha sido “modesta”; o que se trata “del último cartucho”. O incluso más, según ellos esta jornada jamás ha existido. Black out. Pero lo que contradice este cuento es el hecho incontrastable de que el despliegue de los CRS (los antidisturbios) ha sido enorme en las principales ciudades y que la represión fue muy violenta en Paris.

Como es habitual, fue la ciudad Le Havre la que abrió el baile de las manifestaciones con alrededor de 12.000 trabajadores y jóvenes en cólera en las calles de la subdelegación del gobierno del departamento Sena-Marítimo que se ha vuelto a transformar, una vez más, en la capital de la huelga o incluso de la lucha contra la represión.

A excepción de Paris, con 40.000 personas, las manifestaciones han sido más modestas en el resto de los lugares, pero han estado nutridas por centenas de equipos sindicales combativos y por la juventud: un poco menos de un millar de personas en la comuna de Saint Nazaire, más de lo que se esperaban los sindicatos, con una fuerte participación obrera, incluida la presencia de los astilleros entre otros sectores. 3.000 en Rennes y más de 1.000 en Nantes; y en ambos casos las provocaciones policiales han estado muy presentes. En los lugares donde la movilización había sido más bien débil, el calendario “social” la ha relanzado, como es el caso de la ciudad de Belfort; donde 2.000 personas han marchado en apoyo a los trabajadores de Alsthom.

Y, sin embargo, a lo largo de dos horas, ha habido un verdadero black out mediático en relación a la jornada del jueves. Si antes, con Sarkozy; los medios difundían el mensaje de que “la calle no debe gobernar”, con Hollande, directamente ‘no existe’. Mientras nos manifestamos por todas partes, hace apenas 8 días que la ministra del Trabajo recibía al CFDT (Confederación interprofesional de sindicatos franceses de trabajadores), que exige los decretos de aplicación rápida. ¿Por qué tantas ganas de que nada se mueva?

Paralelamente, las provocaciones por parte de la policía, así como la represión ha sido muy dura contra el cortejo parisino, y especialmente contra el movimiento estudiantil que el gobierno quiere aplacar de una vez por todas. Para mejor hacer olvidar la violencia de los tiros repetidos y las masivas granadas lanzadas para dispersar la manifestación, los medios de comunicación abordan la movilización parisina, y esto solo en los casos que han mencionado la jornada de lucha, tomando únicamente la noticia del antidisturbios que fue herido.

Lo que temen los analistas más lúcidos, es saber que, a pesar de un debilitamiento real en relación a las grandes manifestaciones de la primavera (pero de un aumento en relación a la que tuvo lugar el 5 de julio), la cuestión de la Reforma Laboral se puede transformar en un movimiento permanente hasta las elecciones y que puede adquirir, cada vez más, formas más radicales.

¿Cómo hacer para que el movimiento no se ahogue en una multitud de escaramuzas sobre el terreno; controladas por lo alto por un “combate jurídico” que cargado de “cuestiones previas de constitucionalidad” es muy probable que no puedan obstaculizar más que algunos de los decretos de aplicación y no los principales? [Esta línea mantiene la burocracia sindical.]

Hace falta que el frente sindical se mantenga unificado: esto es lo que le ha dado fuerza a nuestro movimiento. Es también por eso que independientemente de una nueva fecha de movilización, que algunos aseguran está cerca y que permitirá reencontrase; nos hace falta mantener lo esencial en los métodos: lo que hace fuerte la movilización en Le Havre es la masividad del movimiento teniendo en cuenta la importancia de la ciudad. Lo que ha hecho fuerte la manifestación de Belfort, este jueves, ha sido el apoyo masivo a los trabajadores de Alstom, que están amenazados con el cierre. Lo que ha permitido el éxito, hace algunos días, de la huelga de la fundición de Poitou ha sido la huelga de los CDI (contratos indeterminados) por la contratación y pase a plantilla de todos los precarios de la fábrica.

Estos tres ingredientes combinados le volverían a dar aire al movimiento. Un nuevo aliento en el que la juventud podría jugar un rol determinante como fuerza de impulso, ligando la lucha por la derogación de la reforma laboral a otros terrenos como la lucha contra la precariedad estudiantil, contra el racismo o contra el servicio cívico.

Un viento fresco que podría ser también una gimnasia de entrenamiento para el movimiento obrero. Una de las condiciones necesarias para este nuevo aliento es también la lucha contra la represión, así como contra la patronal y el gobierno. Y las acciones ligadas a la lucha contra represión de la primavera son numerosas. En lo que a fechas se refiere, comenzando por el 19 y 20 de octubre en solidaridad con los camaradas de Goodyear que pasarán a juicio y que llaman una amplia concentración.

He aquí la perspectiva que habría que defender contra todos los demagogos peligrosos. Por un lado, este jueves Hollande ha puesto como hipótesis la de un gobierno de “gran coalición a la alemana”, es decir la suma del PS (Partido Socialista de Hollande)-LR (Los republicanos de Sarkozy), para oponerse al FN (Frente Nacional de Le pen).

Frente a esta declaración de impotencia que aparece en el escenario político del régimen, el FN se perfila como partido ‘antisistema’; pero hemos visto cómo se ha puesto a la defensiva cuando los trabajadores han salido a la calle. Después de la primavera; el verano ha sido desastroso y la demagogia racista e islamófoba ha vuelto a crecer.

Coordinar y reforzar el movimiento a partir de las bases actuales; ese será la mejor vía para oponerse a la ofensiva reaccionaria en curso del gobierno y de aquellos que le hacen el juego; con Marine Le Pen a la cabeza.






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