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Fórmula 1: Lewis Hamilton envuelto en escándalo de los Paradise Papers

Tras coronarse tetracampeón de la F1, el piloto británico aparece en la nómina de ricos y famosos envueltos en los llamados Paradise Papers. El nuevo informe sobre las evasiones fiscales salpica hasta a la corona inglesa. Hamilton habría evadido unos 3,5 millones de euros en la compra de su Jet privado en 2013.

Martes 7 de noviembre | Edición del día

Foto: agencia EFE.

Luego de un nuevo año victorioso para Lewis Hamilton, donde recientemente pudo coronarse campeón por cuarta vez de la Fórmula 1, el piloto británico aparece salpicado por el escándalo internacional de los Paradise Papers. Recordemos que el año pasado salió a la luz el informe conocido como “Panamá Papers”, que implicó entre otros al propio presidente argentino Mauricio Macri. Esta vez, el consorcio internacional de periodistas dio difusión a unos 13 millones de archivos sobre documentos financieros que demuestran la existencia de millonarias evasiones fiscales, todas y cada una de ellas procedentes de buffets internacionales dedicados expresamente a esta “tarea” en distintos países con inmunidades fiscales, como las Bermudas.

En la amplia nómina de “ricos y famosos” que aparecen como evasores figuran entre otros, la corona británica, Nike, Apple, funcionarios del gobierno ruso, del brasilero y el propio Caputo, amigo incondicional de Mauricio Macri. Entre esta nueva amplia nómina aparece el actual tetracampeón mundial de Fórmula 1, Lewis Hamilton.

Hamilton habría comprado un Jet privado, del cual hace ostentación ampliamente, llegando a diversos circuitos del calendario mundial en su lujoso avión. El mismo habría sido adquirido a través de una empresa fantasma basada en la Isla de Man para así evadir el IVA, en una compra de unos 19 millones de euros. El piloto británico se habría “ahorrado” de esta forma unos 3,5 millones de euros por la “finta” en la transacción financiera.

Uno de los buffet implicados en todas estas maniobras, Appleby, sería un “Titanic” si se compara con las menores estafas del estudio Fonseca que quedó ligado en los Panamá Papers. Este Buffet habría ligado a tres empresas en las transacciones de Lewis Hamilton, en donde al parecer estaría alquilándose así mismo su propio Jet. Triangulaciones que son evidentes negocios ficticios que saltaron a la luz para evadir.

Cada uno de los implicados en estas denuncias de evasión salieron en su defensa, no ya para negar la existencia de tales maniobras, sino para decir cosas por el estilo “nada hay de reprobable” (Secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross) o “Todas nuestras inversiones son legítimas” (vocera del Ducado de Lancaster, patrimonio de la corona británica). Para el caso de Lewis Hamilton, el campeón salió en defensa de la legalidad de sus acciones, incluso con sus abogados defendiendo los “vericuetos legales” para hacer pasar el “alquiler” de su Jet.

Mientras el mundo del espectáculo, tan afín al “glamour” de la F-1 del cual Hamilton es parte, aparece nuevamente salpicado en estos escándalos, la hipocresía en defensa de la “legalidad” de tales evasiones afloran una tras otra. Es la defensa de un sistema de corrupción “legal” que se desarrolla paralelamente a las abultadas ganancias capitalistas “normales”. Hoy, quien aparece como el heredero del legado de Michael Schumacher, mostró una vuelta magistral más, pero esta vez no fue en un circuito de automovilismo.








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