Política

EL FISCAL QUE PIDE MAS REPRESIÓN A QUIENES SALEN A LUCHAR

Fiscal Moldes: la espada afilada de la reacción

El fiscal Germán Moldes es un activo militante del “Partido Judicial”, abogando por políticas de mano dura y de leyes que endurezcan las penas.

Martes 1ro de mayo | Edición del día

El fiscal General ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Germán Moldes, comenzó a ser conocido gracias a su paseo por los programas de TV, opositores al gobierno kirchnerista, allá por el 2015. Más precisamente poco después de la muerte de quien fuera el fiscal de la Unidad AMIA, Alberto Nisman.

Moldes se encargaba en esos programas de justificar e insistir en la denuncia del fallecido fiscal contra la expresidenta Cristina Kirchner y varios funcionarios y adherentes a su gobierno, por la firma del Memorandún con Irán, calificando ese acuerdo político como de traición a la patria y encubrimiento de los supuestos autores del atentado contra la mutual judía.

Esos dos cargos serían las acusaciones formales que el juez Claudio Bonadío, llevaría adelante. Actualmente la acusación quedó firme por encubrimiento de iraníes. La judicialización de la política llevada a su máxima expresión.

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Pero a la vez que el grupo Clarín llevaba como invitado a sus programas a Moldes para insistir en la acusación sin fundamentos contra iraníes por la voladura de la AMIA y contra el kirchnerismo por encubrimiento, el fiscal se dedicaba ya en el segundo mes del deceso de Nisman, a agitar la marcha que jueces, fiscales, periodistas –que tenían afinidad con el futuro gobierno de Cambiemos- organizaron para el 18 de febrero de aquel año, donde las clases medias altas del norte de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense se movilizaron, dirigidas por el llamado Partido Judicial. Esa casta privilegiada de jueces y fiscales alejada completamente de la vida cotidiana de los trabajadores y el pueblo pobre.

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El fiscal Moldes conoce bien la causa AMIA, de hecho el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y familiares de las víctimas de ese atentado, años atrás lo denunciaron por no apelar los sobreseimientos que se realizaron en primera instancia, en la causa por el desvío de la investigación. En el banquillo de los acusados estaban el ex juez Galeano, Menem, el ex dirigente de la DAIA Rubén Beraja y los ex fiscales Eamon Muller y José Barbaccia y el ex jefe de la ex SIDE en el gobierno de Menem, Hugo Anzorreguy.

Durante el gobierno de Menem, Moldes supo tener un cargo en el Ministerio del Interior, a cargo de José Luis Manzano -un histórico operador político menemista y todo terreno-. Desde la Secretaría de Población, el fiscal Moldes cultivó una amistad tanto con Menem como con Anzorreguy. Tal vez allí se encuentren los motivos de desestimar aquella apelación. (Hacete amigo del fiscal, parafraseando el dicho popular).

Las distintas varas con que los hombres del Poder Judicial, miden la aplicación de “Justicia”. La causa luego tuvo que continuar por la cantidad de elementos que había para procesar a los acusados.

Con Cambiemos en el gobierno, Moldes se sintió a sus anchas.

A partir de ese momento, el señor fiscal no dejó de desplegar toda su ideología reaccionaria.

Este fin de semana largo, parece que se sintió inspirado para escribir una columna de opinión publicada en el medio –vocero- oficialista Clarín, contra las “garantías constitucionales”.

Allí con la excusa de discutir contra la corriente judicial denominada “garantista”, despliega su filosa espada de la reacción: “Es que, según parece, la ’gente’ se equivoca cuando pide penas más duras, cuando reclama una restricción procesal de las libertades, demanda la reducción de la edad de imputabilidad o exige sentencias ejemplares…”. Afirma un ofuscado fiscal general.

Llega incluso a plantear que una interpretación más benigna del cuerpo jurídico en realidad se convierte en “trabas insuperables para el ejercicio de la legítima fuerza coercitiva y la autoridad del Estado. Así lo único que se consigue es facilitar la violencia, la criminalidad, la impunidad y el caos”.

Todo un programa reaccionario, que parece estar abogando por mayor represión de la que hoy ejerce el gobierno de Mauricio Macri contra quienes sales a luchar por sus derechos o contra los despidos. A eso Germán Moldes lo llama “ejercicio de la legítima fuerza coercitiva”.

Esa fuerza coercitiva del Estado, es la que ejerció la Gendarmería reprimiendo a la comunidad mapuche Pu Lof Cushamen, donde desapareció Santiago Maldonado, y luego fue encontrado muerto.

Es la fuerza coercitiva del Estado, con su impunidad, que hizo que el policía Chocobar fusilara al joven Juan Pablo Kukoc, y que luego el gobierno defendiera y la ministra Bullrich planteara la “doctrina Chocobar”, permitiendo mayor poder de fuego a las fuerzas represivas, garantizando su impunidad.

En Tucumán también la Policía asesinó de un tiro en la nuca a un nene de 11 años y esa “fuerza coercitiva” continúa impune.

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Por supuesto, Moldes es coherente e interpreta su rol de fiscal de la Nación como una extensión de esa coerción que las fuerzas represivas deben ejercer, en defensa de las instituciones del Estado Capitalista.

Por eso, en diciembre apeló el fallo de la Sala II de la Cámara Federal que revocó el procesamiento que el juez Marcelo Giorgi había dictado sobre los detenidos, durante y después de la marcha multitudinaria que se realizó el 1º de septiembre por la aparición de Santiago Maldonado. El tribunal Federal se basó en falta de fundamentos para las detenciones y desprolijidades de los sumarios policiales.

En aquella oportunidad la Policía Federal y de la Ciudad realizó primero una brutal represión y luego una verdadera caza por las inmediaciones de la Plaza de Mayo y del Congreso Nacional, deteniendo fundamentalmente a jóvenes. Esa noche, muchas personas que habían ido a manifestarse por la aparición con vida de Santiago, tuvieron que recluirse en bares de la Av. de Mayo, para escapar de la represión y fueron testigos de la cacería contra personas que recién volvían de la Plaza.

En su dictamen, Moldes, molesto por el fallo de la Sala II, niega que varios de los detenidos fueran incluso periodistas. A pesar de las propias cámaras que portaban y los chalecos indicando la pertenencia de su trabajo.

En ese mismo escrito, realiza un paralelismo con las movilizaciones del 14 y 18 de diciembre contra la Ley de Reforma Previsional. Ambas jornadas estuvieron signadas también por la represión de las “fuerzas coercitivas” estatales.

Mientras todo un país podía ver cómo la Policía arremetía hasta contra los mismos jubilados, cómo la Gendarmería reprimía y levantaba a cualquiera que estuviera en las calles cercanas al Congreso, el “hombre de Ley” afirmó: "No encuentro grandes diferencias entre esas horas infaustas de esta última semana y los hechos del 1 de septiembre que aquí analizamos salvo, quizás, que los delincuentes han progresado en organización, táctica y armamento".

Así habla de las jornadas que significaron un monumental robo a los jubilados y un punto de inflexión para el gobierno, hasta con su propia base votante.

Germán Moldes, que ya era miembro del Poder Judicial en la época de la dictadura cívico-militar, culmina ese dictamen con una frase que habla de su visión de esa época nefasta para el pueblo trabajador: "Tanta liviandad para calificar a esos criminales en la categoría casi como ´jóvenes idealistas´ nos conduce por un camino que ya costó demasiada sangre y demasiadas vidas en el pasado como para que recaigamos en esa ingenuidad letal”.

Es decir que los miles de jóvenes obreros y estudiantes, que eran parte de una generación que luchaba por un mundo mejor, ni siquiera eran “idealistas”, sino criminales.

Toda una proclama de este defensor de la restricción de libertades democráticas para el pueblo trabajador, pero de una mayor libertad de acción y de impunidad para las fuerzas coercitivas del Estado.








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