Internacional

EUROPA XENOFOBIA

Finalizan el “gran muro” racista de Calais

Se terminó la construcción del muro de Calais para impedir el paso de inmigrantes desde la frontera francesa hacia Reino Unido. Un muro más se suma a las políticas xenófobas de la Europa Fortaleza.

Àngels Vilaseca

Barcelona / Pan y Rosas, empleada doméstica

Viernes 16 de diciembre de 2016 | Edición del día

Se trata de una estructura de hormigón de cuatro metros de alto y un kilómetro de largo que refuerza las vallas de alambre que ya había en el puerto de Calais. El levantamiento de este muro fue impulsado por el gobierno británico en acuerdo con el gobierno francés para impedir el paso de inmigrantes y refugiados a través del Canal de la Mancha. Su exorbitante coste ha sido, nada más y nada menos que de 2,7 millones de euros. Un claro ejemplo del tipo de inversiones que realiza Europa para el «plan de acogida» de refugiados.

Su construcción termina cuando no pasaron ni dos meses del brutal desmantelamiento de la “Jungla de Calais”. Allí se alojaban en pésimas condiciones más de 10.000 personas con la esperanza de llegar a territorio inglés. Después de su desalojo, supuestamente, fueron trasladadas en autobuses en otros campamentos alrededor de Francia.

No obstante, ante la precariedad e insuficiencia de estos “centros de acogida” aumentó el número de personas vagando por las calles de las ciudades francesas. Por ejemplo, se calcula que actualmente cerca de un centenar de migrantes llegan diariamente a París. Muchos se instalan en campamentos improvisados que posteriormente son desalojados por la policía sin previo aviso. Según varias organizaciones, el control y el acoso por parte de la policía francesa contra los inmigrantes es cada vez mayor. Después de ser identificados, algunos son trasladados a centros de acogida, otros a los Centros de Retención Administrativa - los CIEs franceses-, y otros directamente reciben órdenes de expulsión. Las distintas organizaciones también afirman que se está aplicando la Convención de Dublín, la normativa europea por la cual se pueden deportar a los refugiados al país de la UE por el cual entraron.

Uno de los colectivos más vulnerables son los niños y adolescentes menores de edad. Se pueden recordar las terribles imágenes de centenares de niños durmiendo en la calle entre los escombros del campamento de Calais. Se calcula que uno de cada tres menores desapareció durante el desalojo. Mientras que los que fueron trasladados a supuestos centros seguros no tuvieron mayor suerte. Según afirmó el periódico británico The Guardian, muchos menores se ven obligados a realizar trabajos forzados en estos centros.

De las 10.000 personas que se alojaban en Calais, unos 2.000 eran menores no acompañados. De ellos, aún son muy pocos los que Reino Unido se ha comprometido a aceptar, mientras sigue imponiendo mayores restricciones para su acogida.

Las trifulcas diplomáticas entre los gobiernos de Reino Unido y Francia para ver quien tiene que “hacerse cargo” de estos menores son realmente nefastas y cínicas. Es espantoso ver cómo en los últimos años los distintos países europeos han edificado a un ritmo acelerado muros, vallas y alambradas contra el paso de inmigrantes. Se calcula que éstas construcciones han tenido un coste de más de 500 millones de euros. Es así que los mismos gobiernos europeos responsables de las guerras y penurias de las que escapan los refugiados no solo se niegan a acogerlos, sino que realizan inversiones multimillonarias para el blindaje y militarización de sus fronteras. Y cada día que pasa, son miles y miles las personas que siguen muriendo tratando de entrar a Europa.








Temas relacionados

Calais   /    Crisis migratoria en Europa   /    Xenofobia   /    Inmigrantes   /    Reino Unido   /    Europa   /    Francia   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO