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Filosofía y Letras UBA: quieren elegir directores de carreras en silencio y a puertas cerradas

La gestión de la Facultad y sus profesores aliados quieren imponer nuevos candidatos a directores de los departamentos a espaldas de las mayorías estudiantiles y docentes para que no se cuestione el antidemocrático régimen universitario.

Lunes 27 de marzo de 2017 | 14:31

Las clases comenzaron la semana pasada en Filosofía y Letras en el marco del brutal techo a las paritarias que les quiere imponer el gobierno nacional y los gobernadores provinciales a los docentes de todos los niveles. En el medio de las movilizaciones y los paros, se realizó la primer asamblea estudiantil del año, el 23 por la noche, donde se resolvió que el centro de estudiantes (CEFyL) marchara independiente junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia en un nuevo aniversario del golpe cívico-militar que llevó a cabo un genocidio contra el pueblo trabajador.

Sin embargo, puertas adentro nada salió de boca de los departamentos de carreras salvo la convocatoria a inaugurar las nuevas sesiones de Juntas departamentales para votar a las direcciones entrantes, como la de Historia y Letras para este lunes, el martes Antropología y el miércoles Bibliotecología.

No es inocente que a una semana de empezado el ciclo lectivo y en medio de un gran paro docente se llame a elección: el cuestionamiento a los métodos antidemocráticos de las Juntas y de todo el régimen universitario de conjunto es extendido entre estudiantes y docentes. Históricamente, las decenas de jornadas, debates y hasta plebiscitos mostraron que las mayorías se pronunciaron por la modificación de la composición actual de los órganos de co-gobierno. Volver a elegir director sin abrir el debate, deja bien en claro una vez más la nula importancia que le da la gestión de la Facultad (desde el rectorado, pasando por el decanato hasta los directores) a la opinión de las mayorías, donde las representaciones minoritarias solo sirven de cobertura a un régimen exclusivo y aristocrático.

Las Juntas están compuestas por cuatro miembros del claustro de profesores, que agrupa solo a los docentes concursados; tres miembros del claustro de graduados a donde debe recurrir el resto de los y las docentes para poder votar; y tres por el claustro estudiantil. Ya a simple vista es evidente su carácter antidemocrático: un puñado de veinte docentes tiene una representación muchísimo mayor a la de las mayorías estudiantiles y docentes, que son los que se enfrentan diariamente con los problemas reales de la facultad. Los primeros con condiciones de cursadas que impiden respetar un horario de trabajo e impidiéndoles el desarrollo de una carrera profesional, mientras que a los docentes no privilegiados se los segrega en “calidad” de graduados y somete a la competencia entre ellos por experiencia docente de renombre pero sin cobrar por su trabajo.

La realidad es que los departamentos están dirigidos por una casta de profesores que los administran de acuerdo a sus intereses, eligiendo a dedo sus herederos de beneficios, privilegio y “prestigio social”. Para colmo, el carácter antidemocrático se profundiza siendo la votación indirecta, dando lugar a la negociación “por arriba” entre consejeros y camarillas, y culminando en una elección de personas y afinidades y no de programas que transformen la realidad de las carreras sobre la base de los problemas reales existentes de las mayorías que son las que desarrollan la vida de la universidad pública día a día. Es decir, una minoría de cuatro profesores se arroga el derecho a decidir el rumbo de cada carrera de la facultad por sobre las enormes mayorías que somos los estudiantes, que estamos subrepresentados, y respecto de los docentes que “califican” como graduados y no como lo que realmente son, profesores.

Desde la Juventud del PTS, como Presidencia del CEFyL, Mayoría Estudiantil en el Consejo Directivo de la Facultad, en la Junta de Historia y Minoría en Filosofía y en Letras, denunciamos que estas elecciones, que van a definir la política universitaria para nuestras carreras, se hagan a espaldas de las mayorías estudiantiles y docentes. Exigimos que se abra la discusión en los cursos y luego se vote en asamblea de modo directo e igualitario, donde cada persona emita un voto y la elección sea por una dirección colegiada, mandatada, revocable y rotativa, para que no se desligue de los intereses de las bases estudiantiles y docentes.

Sin embargo, entendemos que cualquier elección de director sin un claro programa de democratización y reforma del plan de estudios limita cualquier posibilidad de cambio, volviendo este puesto funcional a la gestión de la Facultad. Por eso planteamos que se unifique el claustro de profesores y se asignen rentas a todos los y las docentes, y que las mayorías estudiantiles sean representadas de acuerdo a la realidad. A su vez, que se lleven a cabo jornadas de discusión en todos los cursos de todas las carreras, y que voten delegados mandatados y revocables para reformar los planes de estudio, incluyendo por ejemplo perspectiva de género en las carreras que aún no la tienen, así como poder profundizar la apertura de cátedras paralelas democráticas, donde la universidad y el conocimiento se ponga al servicio de los intereses de las mayorías obreras y populares, impulsando la crítica y el análisis de la realidad desde cada disciplina y cuestionando el orden dominante en todos los aspectos de la vida.

Proponemos la apertura de este debate en los cursos porque solo la participación activa de estudiantes organizados junto a los y las docentes en asambleas y comisiones puede fortalecer un movimiento estudiantil activo para democratizar la universidad ligándose con la lucha del pueblo trabajador en las calles.







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