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Festejos en Temperley tras quedarse con la permanencia

En una infartante definición, tres partidos se jugaron simultáneamente para dirimir el último descenso. El Gasolero, con mucha humildad y esfuerzo colectivo, logra permanecer en la máxima categoría.

Alejandro Ibarra

@aletuertoibarra

Martes 27 de junio | 12:51

A la última fecha del campeonato de Primera División llegaban cuatro equipos con posibilidad de descenso: Huracán, Temperley, Aldosivi y Olimpo. De estos cuatro equipos, uno se sumaría a los ya descendidos Sarmiento, At. Rafaela y Quilmes.

Huracán recibía en su estadio a Belgrano, la victoria o el empate le servían para no depender de otros resultados y lo consiguió sin despeinarse, con un deslucido 0 a 0.

Temperley y Aldosivi compartían el mismo promedio y si ambos ganaban condenaban a Olimpo. Aldosivi cayó de local estrepitosamente con Olimpo por 3 tantos a 0, partido jugado en el estadio José María Minella de Mar del Plata. Esta dolorosa derrota dejaba las posibilidades y la suerte del tiburón en manos de Vélez Sarsfield quien en caso de ganarle al gasolero, forjaría un partido desempate entre Aldosivi y Temperley. Para tristeza de Marplatenses y alegría celeste, Vélez no pudo ganarle al conjunto del sur del Gran Buenos Aires y con un 0 a 0 donde, si bien tuvo algunas chances el celeste, Vélez fue más pero desperdicio varias jugadas de gol.

Tras el final del partido la locura de la gente del celeste fue total: abrazos entre jugadores y cuerpo técnico, una cincuentena de hinchas que disfrazados de “neutrales” pudieron ir hasta el Amalfitani a ver la permanencia del equipo de sus amores. Histórica permanencia logra conseguir ya que en toda su historia como máximo estuvo dos temporadas consecutivas en Primera: 1983/1984. Esta es su tercer temporada consecutiva desde que consiguió el ascenso en 2014.

El Club Atlético Temperley cuenta con uno de los presupuestos más bajos de Primera División y con un plantel donde ninguno es figura y juegan como hinchas. Christian Chimino y Gastón Aguirre dialogaron con la prensa en medio de la algarabía y destacaron el sentimiento de pertenencia al barrio y al club, el cual se sienten como un hincha más, el amor con el que juegan y el empeño que le meten.

“El equipo demostró que tiene unos huevos bárbaros (...) hicimos una campaña bárbara”, relató Christian Chimino, a lo que agregó: “Este equipo jugaba como hincha (...) yo a este club lo quiero mucho, en este año y medio pasé muchas cosas, llegué al máximo equipo”.

Gaston Aguirre hizo hincapié en la forma que salieron adelante contra la adversidad y “contra todos”: “Eran todos contra Temperley y demostramos que somos un equipo humilde pero nosotros jugamos en la cancha, con muchos jugadores del ascenso, con mucho corazón (...) nos cuesta siempre un poco más, porque peleamos contra grandes presupuestos y demostramos que el corazón vale más que todo y estamos en primera un año más, así que agradecer a los hinchas que nos apoyaron todo el año y a ese grupo de jugadores desconocidos hay que darle el valor de jugar siempre en la cancha y hacerlo muy bien”.

De esta manera y con el alivio de saberse en Primera, Temperley demuestra ser un ejemplo de club y tener un plantel con identidad colectiva y barrial en el que no priman las individualidades sino el esfuerzo grupal.








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