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BRASIL // CRISIS POLÍTICA

Fernando Henrique Cardoso y los “votos de esperanza” de la corrupción tucana

El expresidente tucano Fernando Henrique Cardoso (FHC) publicó un video con sus “votos” para 2016, en el que critica la corrupción y defiende “resolver la cuestión política” para que se puedan revertir los datos negativos de la economía.

Jueves 24 de diciembre de 2015 | Edición del día

“Tenemos que tener coraje de cambiar el modo de hacer política en Brasil. Tenemos que creer que somos un país que puede salir adelante, pues nuestro mayor recurso somos nosotros mismos, el pueblo brasilero”.

El tucano no se refirió explícitamente a la presidenta Dilma Rousseff ni mencionó el escándalo de corrupción de Petrobras, en una semana de logros importantes para la presidenta, como la decisión del Supremo Tribunal Federal de dejar en manos del Senado la definición del impeachment y que las marchas en apoyo al gobierno fueran mayores a las convocadas por la derecha proimpeachment. En su mensaje, sin embargo, critica la “forma de hacer política en el país y la forma cómo la corrupción tomó cuerpo en el país”.

“De este modo, mis votos (deseos) son para que el próximo año tengamos el coraje de hacer lo que es necesario: cambiar la política, cambiar en serio. No quiero individualizar, si se trata de poner A o sacar B. Es más que eso. Es cambiar el modo cómo se hace política en Brasil. Necesitamos más decencia, es necesario terminar con la corrupción organizada, como se organizó en Brasil”.

Esta filantropía tucana, que según FHC “valoriza su mayor recurso, el pueblo brasilero”, no se hizo sentir cuando fueron reprimidos los profesores de la red pública de San Pablo, durante una huelga de 92 días contra la intransigencia del gobernador del estado, el tucano Alckmin. Represión que fue imitada por el gobernador tucano de Paraná, Beto Richa, también contra los profesores en huelga; ni que decir de “esta valorización de los recursos humanos” con el plan de cierres de escuelas que el gobierno de Alckmin fue obligado a posponer luego de la enérgica resistencia de los estudiantes de la red pública y la ocupación de más de 200 escuelas en todo el estado de San Pablo.

La gestión de FHC fue responsable de iniciar la privatización de la empresa estatal Vale y su entrega a accionistas extranjeros. Esta entrega de nuestros recursos naturales a los monopolios imperialistas –procedimiento continuado por el PT hoy en la figura de Fernando Pimentel, un defensor acérrimo de las mineras contaminantes– fue el detonante de la tragedia capitalista de Samarco en Minas Gerais, afectando la vida de millones de trabajadores y destruyendo la vida del Río Doce. Pero el cinismo de FHC aparece en toda su “grandeza” cuando la filantropía intenta convertirse en prueba. Según el expresidente es necesario “terminar con la corrupción organizada”, en referencia indirecta al PT, que se encuentra hundido en un pantano de corrupción, desde el caso de José Dirceu hasta el de Delcídio Amaral. Pero los deseos de FHC olvidan la formula latina De te fabula narratur [la historia habla de ti mismo].

El discurso de FHC, así como el de Serra, sobre las actividades ilegales practicadas por la gestión petista es una hipocresía de inicio a fin. El PSDB está tan envuelto como el PT en los más grotescos esquemas de corrupción, como el mensalão minero, que llevó a la cárcel al expresidente nacional del PSDB Eduardo Azeredo (por medio del cual fueron desviados recursos de empresas estatales mineras para su campaña a la re-elección al gobierno de Minas en 1998). Son notorios los desvíos de dinero del Subte y de la Compañía Paulista de Trenes Metropolitanos (CPTM) en San Pablo, además de las privatizaciones tucanas de autopistas y del transporte ferroviario (línea 4), que encarecen la movilidad de los trabajadores y de toda la población. Como si no fuera suficiente, organizó “de manera ejemplar” la crisis hídrica paulista, interrumpiendo el abastecimiento de agua en las escuelas y principalmente en los barrios periféricos en nombre de preservar las ganancias de los accionistas de la Empresa de Saneamiento Básico del Estado de San Pablo (SABESP).

El excandidato a la presidencia por el PSDB y actual presidente nacional de la sigla, Aécio Neves, también colecciona escándalos de desvío de dinero público, como los casos de corrupción con desvío de presupuestos de la salud pública (7,6 billones) a su aeropuerto particular (desvío de 14 millones de Aécioporto), en una hacienda del interior del estado mientras era gobernador de Minas Gerais entre 2003 y 2010.

El cinismo intentó convertir la filantropía en honestidad, pero no convenció a nadie. “Por un cambio real” en la política, en palabras de FHC significa cambiar el modelo actual del Petrolão petista por el modelo de privatización tucana; substituir los ataques neoliberales de Lula y Dilma contra los trabajadores por la “razón neoliberal tucana” que inspiró el fisiologismo (oportunismo político) atroz del PT.

Los trabajadores no podemos estar ni con el ajuste del PT ni con el neoliberalismo tucano. Movilicemos nuestros sindicatos para imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que derrumbe este régimen podrido y establezca el control de los trabajadores y del pueblo pobre sobre los rumbos del país, con diputados revocables y que ganen el mismo salario que un profesor. Una política independiente de los trabajadores debe chocar contra todas las instituciones podridas de este “Régimen del 88”, articulado a una profunda movilización nacional contra los ajustes. Solamente combinando esa respuesta independiente frente a la crisis política, con grandes batallas en la lucha de clases contra el ajuste, será posible construir una movilización independiente del gobierno y de la derecha y desatar una movilización que pueda derrotar este régimen podrido y abrir espacio para la lucha por un gobierno de los trabajadores.







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