Mundo Obrero

La pandemia en los servicios esenciales

Farmacias: como en la guerra, pero sin escudos

Uno de los servicios esenciales son las farmacias pero ¿cómo son las condiciones laborales de sus trabajadores? nos llegó a la redacción el testimonio anónimo de uno de los tantos farmacéuticos que valientemente van a trabajar todos los días.

Jueves 26 de marzo | 20:30

En la guerra de la Independencia (siglo XlX), los gauchos argentinos peleaban contra una potencia mundial de la época como lo era España que estaba provista de las mejores armas de la época.

Los montoneros (gauchos argentinos) de calzoncillos cribado y botas de potro con los dedos al aire, solo tenían para oponerse pelotas, piedras grandes donde ataban un tiento de cuero, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y transformaban en lanza. Pocos tenían armas de fuego.

La táctica para oponerse a semejante enemigo era la siguiente: LOS PELOTUDOS en la primer línea de fuego, portando las grandes pelotas de piedra amarradas con tiento. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, los esperaban valientemente (eran los primeros en caer en batalla) a pie firme y les pegaban en el pecho a los caballos. De esta forma rodaban y desmontaban al jinete provocando la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban la circunstancia para darle muerte a los caídos.

En el año 1890 un diputado de la Nación aludió a los “perejiles”, diciendo que “no había que ir al frente y hacerse matar”.

La palabra pelotudo pasó de ser usada para definir a alguien aguerrido a definir a alguien como un estúpido. Hoy los pelotudos, somos los que por nuestros trabajos, estamos en la primera línea. Y vamos a ponerle el pecho, así como lo hicieron los pelotudos de la montoneras. Solos con pelotas (y ovarios). Porque no tenemos nada más, porque la información que tenemos es solo la que vemos en las redes o en los medios, porque no viene nadie del gobierno nacional, provincial o municipal y nos dice usen esto, pónganse esto otro o cuídense de aquello. El gobierno no dio ningún tipo de instructivo de cómo manejarnos. Mis compañeras de la farmacia y yo, contamos todavía con algunos barbijos y alguna botella de alcohol. Pero ya no tenemos alcohol en gel! Y esto recién empieza. Trabajamos rogando no llevarle el virus a nuestros familiares. Porque no importa si uno vive con los padres y estos tienen más de 70 años. Porque no importa que este embarazada o tenga hijes con problemas bronquiales, o seas una madre sola, hay que ir sin excepciones.

La patronal habla de que se vienen tiempos difíciles. Pero solo se refieren a lo económico. Nos piden que nos cuidemos mucho (pero la vacuna antigripal es para vender y si quisiéramos aplicarnos para estar un poco protegidos tenemos que poner los 1000 pesitos que vale) Nos dan recomendaciones para no contagiarnos, pero todes sabemos que solo lo hacen para que ningune se enferme, porque si une se enferma, nos enfermamos todes y eso significa bajar las persianas, cerrar y perder la oportunidad de ganar dinero con este virus. “Cuídense y aprovechen para ofrecer nuestras grandes ofertas”.

No hay reducción de horas para nosotres, lo único que se hizo es dar a los que viajan en colectivo horario corrido para no viajar tanto (obviamente el horario de 8h) y a les compañeres que tenían vacaciones en estas fechas se las dan. ¿Pasar las vacaciones en cuarentena? ¿No deberían suspender las vacaciones, para poder tomárselas cuando esto pase?

Y vamos y venimos poniéndole el pecho a la pandemia, viajando como todos los días a cumplir nuestra tarea. Obviamente que al gobierno de Fernandez no se le ocurrió, que a los que presentamos el salvoconducto para andar en la calle durante la cuarentena obligatoria, para ir a nuestro trabajo esencial en la salud y después volver a casa, no se nos debería cobrar el pasaje en el transporte público. En los lugares de trabajo esenciales deberíamos contar con kits para la realización del test de prueba de la enfermedad, junto a controles periódicos a mi y a mis compañeres al ingreso y egreso para que podamos detectar la enfermedad rápidamente.

Pero como a los trabajadores de farmacias no nos garantiza nadie las mínimas coberturas de salud, se me ocurrió, para evitar que vaya tanta gente a las farmacias, ir a buscar las recetas de mis vecinos y llevarles luego de mi jornada laboral sus medicamentos, en especial a los que están en grupo de riesgo con todas las medidas de resguardo para ellos y para mi. Y muchos fueron quienes por redes sociales compartieron la idea para que pueda colaborar con más vecinos. El “delivery solidario” tambien lo estan haciendo mis compañeras y otros empleados de farmacias no solo de San Fernando, estos ejemplos de laburantes solidarios son los que verdaderamente valen.

Y ahí vamos como los gauchos pelotudos, esperanzados que esto termine pronto, poniéndole el pecho y como en mi caso, con unas ganas locas de poder volver a ver y abrazar a mi hijo que vive con la madre en capital y por este virus y mi trabajo sé que lo mejor es estar lejos y no vernos. Y la angustia de no saber hasta cuando, es enorme. Y la angustia de pensar en no verlo más te vuelve loco.

Y ahí vamos como los pelotudos a la primera línea de fuego.







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