Política

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

Falleció María Esther Biscayart de Tello, madre de Plaza de Mayo

Ayer por la mañana falleció una madre que mantuvo la coherencia y el compromiso militante, que luchó hasta el último de sus días por el castigo a los genocidas de los 30 mil y de sus tres hijos desaparecidos.

Jueves 2 de abril de 2015 | Edición del día

Foto: Indymedia

María Esther era militante y la desaparición de sus hijos la convirtió en Madre de Plaza de Mayo. Marcelo Tello fue secuestrado el 9 de marzo del ’76 en la sede del sindicato del Caucho de Córdoba, antes de iniciada la dictadura. Luego desaparecerían Rafael y Pablo Daniel Tello el 31 de mayo de 1978, también en su lugar de trabajo, el Astillero de San Fernando, el 31 de mayo de 1978 y fueron trasladados al Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDT) Atlético-Banco Olimpo.

Su vida y la de su familia estuvo signada por la barbarie de la dictadura genocida: es secuestrado a fines de la dictadura su sobrino “Carlón” Pereyra Rossi, secuestrado junto a Osvaldo Cambiasso en Rosario y asesinado por un grupo al mando del represor Luis Patti. El juicio por este hecho todavía no comenzó.

“María Esther al momento de la desaparición de Rafael y Pablo se encontraba exiliada en París por lo que se enteró de los secuestros y de los saqueos a sus viviendas a través de una carta enviada por un amigo. Desde el exilio en Francia ayudó a organizar los grupos de solidaridad con los presos políticos de Argentina. Durante años se presentaba frente a la Embajada junto con otras personas y organismos solicitando una audiencia con el embajador, al igual que otras madres de desaparecidos reclamaban en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno en Argentina”, así lo relata el comunicado que la Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada publicó con pesar por su muerte.

En 2009, María Esther se instaló definitivamente en Argentina, en La Plata precisamente. Ese mismo año declaró con entusiasmo en el primer juicio por los crímenes del circuito represivo Atlético-Banco Olimpo. Debía prestar testimonio por el caso de su hijo Marcelo, en el juicio por los CCD La Perla y La Ribera que se lleva a cabo en Córdoba. Iba a hacerlo con la modalidad de teleconferencia y se estaba preparando desde el año pasado.

Lamentablemente, cuando los juicios llegan tan tarde, dejan de hacer justicia. El de María Esther es un ejemplo, pero ejemplo también de perseverancia y lucha.

La agrupación HIJOS La Plata relata en el homenaje a María Esther que ella, en el prólogo al libro La Justicia a Cuentagotas, había escrito: “Los crímenes de la dictadura nos obligan a la Memoria, a la búsqueda de la Verdad con la indispensable autonomía política y económica de las instituciones gubernamentales de turno. Nuestra lucha está por encima de éstas y no es una dádiva complaciente a sector alguno".

Así fue que en diciembre de 2014 participó del Primer Encuentro Nacional contra la Impunidad y la Represión, que fue impulsado por decenas de organizaciones de todo el país, entre otros por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

¡Hasta siempre María Esther!

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos






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