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¿Fabricar autos es esencial? Las multinacionales y el Smata acordaron volver a producir

El jefe del sindicato Ricardo Pignanelli anticipó que las plantas abrirán un turno entre abril y mayo. Sobre la reconversión de esa industria para combatir la pandemia, el autor de “una vaca es una vaca” no dice ni mu.

Lunes 6 de abril | 15:18

Las trabajadoras y los trabajadores de la industria automotriz vienen sufriendo la crisis impuesta por las grandes multinacionales con flexibilización laboral, suspensiones y despidos. Medidas avaladas por la conducción del Smata, encabezada por Ricardo Pignanelli, quien fiel a su tradición de ubicarse como defensor de las grandes empresas firmó actas a la baja y dejó correr los ataques patronales.

La producción de automóviles lejos está de ser esencial, en medio de la pandemia por coronavirus que tiene en vilo y en cuarentena a millones de personas en el mundo. Pero las fábricas automotrices, que en su gran mayoría son poderosas multinacionales que cuentan con tecnología avanzada, pueden ser de gran importancia para readecuar la producción y fabricar en cantidad y en forma rápida los insumos médicos necesarios para hacer frente a la pandemia.

Pero de esta necesidad que podrían cubrir las multinacionales que se la levaron en pala, Pignanelli no dice ni mu.

El secretario general de Smata adelantó este domingo en Radio 10 que se están preparando para reabrir las plantas automotrices y retomar jornadas, aunque de un solo turno. En ese sentido señaló que están "planificando reanudar la producción automotriz, ya sea a fines de abril o principios de mayo, cada fábrica tiene dos turnos, arrancaríamos con uno solo".

Pero la producción que se reanudará en un turno no será para poder readecuar la producción de las automotrices para la fabricación en todas las plantas de los insumos médicos necesarios para poder asistir a quienes contraigan el virus, que de acuerdo a estimaciones del propio Gobierno alcanzará su pico a fines de abril y principios de mayo. La apertura de la producción será para la fabricación de vehículos, es decir, en función de las ganancias empresarias.

Pignanelli mencionó que en algunas plantas se están fabricando respiradores mecánicos, pero que "falta que Anmat y el Ministerio de Salud homologuen los respiradores que fabricamos, pero ya se probó con pulmones artificiales y funcionó bien".

Es decir, no hay ninguna planificación desde el Estado para que la famosa capacidad instalada que el Gobierno más de una vez dijo que iba aponer en marcha, cumplan una función esencial como la fabricación de respiradores.

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Más patrulleros, menos ambulancias y móviles sanitarios

Mientras la necesidad de ambulancias y móviles sanitarios es central ante la pandemia, a partir del 25 de marzo pasado, el Ejercito recibió las primeras 10 unidades de Ford Ranger militarizadas en los cuarteles de Boulogne.

Ford, una de las empresas que durante la dictadura tuvo un centro clandestino dentro de sus instalaciones, lejos de cumplir una función social y readecuar su producción para fabricar ambulancias y móviles sanitarios, se ocupa de abastecer al Ejército, que está queriendo ser instalado como cumpliendo una función social, cuando esta debería ser ejercida por civiles.

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Lejos de defender los intereses de los miles de trabajadores y trabajadoras automotrices, la conducción del Smata acude presta a cumplir los deseos de General Motors, Volkswagen, Ford, Toyota y demás multinacionales. Empresas a las que les sobran espaldas para pagar hasta el último centavo de salarios pese a la inactividad productiva circunstancial, pero que con aval de la burocracia sindical suspenden y rebajan los ingresos de su personal.







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