PUEBLO MAPUCHE

Expropiar a los Matte y a los Angelini: ¿un objetivo político común de trabajadores y mapuche?

La opresión nacional contra el pueblo Mapuche ha resultado ser ampliamente beneficiosa para los grandes capitalistas chilenos, especialmente para grupos como los Matte o los Angelini. Enfrentarla, es imposible si no enfrentamos al mismo tiempo al capitalismo.

Juan Valenzuela

Santiago de Chile

Jueves 5 de enero

La denuncia de Boric

Gabriel Boric -en su comentada carta a propósito de la prisión de la machi Francisca Linconao- denunciaba que, en territorio mapuche, el grupo Matte es propietario de 700 mil hectáreas, el grupo Angelini de 1 millón, mientras que los mapuche poseen sólo 600 mil. Entre otras cuestiones, el diputado de Movimiento Autonomista sostuvo que “en la práctica, para darle una solución (al conflicto), hay que afectar los intereses de las familias más poderosas de Chile. Los intereses de estas familias, al tocarlos, afecta las relaciones que tienen con el vínculo político.”

¿Cómo afectar realmente esos intereses?

Una complicidad estructural

Efectivamente, en la actualidad, la opresión contra el pueblo Mapuche es funcional al patrón de acumulación capitalista neoliberal implantado en la dictadura y continuado en la “transición”, que favorece la depredación descarnada de los recursos naturales. El Estado capitalista chileno actúa como el albacea de esta complicidad, destinando incluso a su personal policial para la protección directa del capital de las empresas, como se muestra en hechos como la escolta de carabineros a camiones de Forestal Arauco S.A.

Por esto, creer que la solución al conflicto pasa sólo por una cuestión cultural, educativa o “regulativa” es insostenible. Hay grandes intereses capitalistas en juego y maquinarias policiales en despliegue. Hay una resistencia mapuche con una tradición de siglos. Sólo dos familias -los Angelini y los Matte-, poseen casi tres veces más hectáreas de lo que posee este pueblo-nación en su totalidad, en lo que fuera su territorio histórico.

¿Cómo afectar realmente esos intereses?

La pregunta ahora parece más compleja.

La lucha por el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo Mapuche

En su carta, Boric escribía: “Y es que en la Araucanía opera una versión muy distinta del derecho. Una que aplica para los mapuche y sus dirigentes, donde la Fiscalía no tiene que mostrar antecedentes del delito que justifiquen la participación de los acusados para encerrarlos. Le basta con formalizar y el imputado y su defensa son los que deben probar la inocencia. Un mundo al revés.”

¿Cómo terminar con ese verdadero “sistema” de opresión? Aquélla -a nuestro modo de ver- es una tarea ardua y compleja. La denuncia parlamentaria -como la que relizó el propio Boric- sin duda puede contribuir a deteriorar la credibilidad de esa maquinaria de opresión, exponiendo ante los ojos de miles, su funcionamiento. Pero ahora, necesitamos hacernos cargo de la pregunta: ¿cómo afectar realmente los intereses de los Angelini y los Matte y resolver el conflicto en interés del pueblo Mapuche?

Queremos poner tres ideas en discusión:

a) Levantar un proyecto de ley de estatización de las forestales de los Angelini y los Matte, bajo control de trabajadores y mapuche. Creemos que desde la posición parlamentaria, eso es realizable. Sería un gran paso en el sentido de “afectar los intereses” de estos grupos. Hay un ejemplo que podría utilizarse en este sentido. La experiencia del diputado del Frente de Izquierda y los Trabajadores, el obrero ceramista y militante del Partido de Trabajadores Socialistas, Raúl Godoy, que a fines del 2014, junto a Nicolás Del Caño, presentó un proyecto de estatización de las hidrocarbuníferas bajo control de trabajadores y comunidades mapuche. Creemos que cuestionar de este modo la propiedad privada de estas forestales, va de la mano de otra lucha.

b) El derecho a la autodeterminación nacional del pueblo Mapuche: una lucha común. En el fondo, cualquier intento de soberanía mapuche sobre el Wallmapu histórico es insostenible mientras los grandes capitalistas y el Estado de Chile mantengan sus propiedades y control sobre aquél. La posibilidad de que el pueblo-nación Mapuche determine su propio destino y acabe con siglos de opresión nacional; la posibilidad de separarse incluso del Estado chileno si así lo determinara; la posibilidad de revitalizar las prácticas culturales y la lengua en términos sostenibles en el tiempo -y no como reliquias folclóricas, en formato “institucional”-; dependen de que los grandes intereses capitalistas sean derrotados. Eso puede transformarse en un objetivo común de trabajadores chilenos, mapuche y de todas las nacionalidades, apuntando a una causa común con el pueblo-nacion Mapuche. Creemos que la práctica de la Federación Transporte Forestal (FETRAFORMA), de pronunciarse constantemente en contra de la represión a las comunidades desde la posición de trabajadores en la zona del conflicto, contribuye a la unidad de ambos sectores. Es un ejemplo que puede ser generalizado.

c) Movilización en las calles para rodear de solidaridad a las comunidades reprimidas. La lucha hoy pasa por pelear la libertad de la machi Francisca Linconao, en huelga de hambre. Sólo si trabajadores, estudiantes, mapuche y mujeres nos unimos en las calles, podremos empezar a dar pasos para desarrollar una fuerza material capaz de derrotar el día de mañana a los grandes intereses que oprimen al pueblo Mapuche.




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